Autor: Iriberri, José Miguel. 
   El nuevo Ayuntamiento     
 
 Diario de Navarra.    11/05/1983.  Página: 24. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

El nuevo Ayuntamiento

Asi quedará compuesta la Comisión Permanente tras la sesión constitutiva. El PSOE dispone de la

mayoría absoluta con sus 6 miembros si, como es casi seguro, tiene la Alcaldía. Porque el alcalde es

miembro-presidente nato de esa comisión en la que al PSOE, por el número de concejales, le tocan 5

puestos, 3 a UPN, 1 a HB y 1 a AP-PDP-UL.

I n la campaña electoral, Julián Balduz repitió que el PSOE pedía votos para alcanzar una mayoría

absoluta de 14 concejales que garantizase la mejor gobernabilidad del Ayuntamiento. Los socialistas

estaban seguros de ser la candidatura más votada y soñaban con el techo de la mayoría absoluta. C) sea,

con ocupar en el salón consistorial la mitad más uno del total de sillones disponibles. Naturalmente,

cuando presentaba el balance de su grupo Julián Balduz ensalzaba los grandes logros conseguidos

estando en minoría entre HB y UCD. Pero en la captación de votos ensalzaba la mayoría absoluta,

elogiando sus virtudes hasta tal punto que el Ayuntamiento parecía, ingobernable sin ella.

El PSOE lia ganado las municipales en Pamplona como ganó en Madrid, Sevilla, Lérida o La C´oruña.

Pero mientras en esas ciudades citadas a titulo de ejemplo obtuvo la mayoría absoluta, aquí hubo de

conformarse con una mayoría relativa de 11 puestos sobre 27. Que no es poco. El PSOE de Balduz saltó

espectacularmente desde los 13.336 votos del 79 a los 30.469 del domingo, pasando de 5 a 11 concejales,

lia triunfado en todos los distritos menos en uno, el del II Ensanche, donde se impuso l´PN. Su victoria

confirma las previsiones de las encuestas. Pero se queda por debajo del listón paradigmático de los 14.

Espectacular es también la escalada de UPN desde los 11.877 votos a los 18.727 v la caída de HB desde

los 18.072 a los 12.060, siempre según las cifras provisionales. UPN pasa de 5 a 7 concejales > I IB de 7

a 4. PN V experimentó un ligerisimo aumento de 4.919 votos a 5.214 pero pierde uno de los dos puntos

por el reparto general de votos. La coliación AP-PDP-UL, nueva en la casa, empata con HB a 4. Ln abril

del 79 había cinco fuerzas en el salón, En mayo del 83 se repite el número de siglas, UPN pasa a ocupar

el espacio del centro-derecha de la UCD y la coalición tripartita el de la UPN de hace cuatro años. En

definitiva, que aun sin despreciar las variaciones en el voto v en el reparto de concejalías, la realidad es

que el contexto político del salón consistorial cambió bastante menos de lo que a primera vista pudiera

parecer. Nadie tiene la mayoría absoluta.

Efectivamente, el PSOE será hasta el 87 el grupo máyoritario con sensible ventaja sobre el siguiente,

UPN, que, a su vez, aparece netamente diferenciado de sus inmediatos seguidores. La escalera del 11-7-4-

1 es pronunciada. Pero en los próximos cuatro años, al igual que en los anteriores, los grandes

expedientes de la gestión municipal obligarán al Alcalde o al partido proponente a buscar alianzas por la

vía del convencimiento o de la con-traprestación. En ese sentido, nada ha cambiado tras el 8 de mayo, al

menos mientras las leyes mantengan en vigor las mayorías cualificadas de 14 y 18 votos. Si Julián Balduz

se sucede a sí mismo en la Alcaldía, como es casi seguro que ocurrirá, está irremisiblemente condenado a

buscar por ahí los votos que le falten para las mayorías cualificadas. La historia se repetirá aunque en

adelante negociará desde la autoridad moral que da ser la cabeza de la lista mayoritaria. Pero al fin y al

cabo tendrá que sudar los votos, expediente por expediente, si no quiere encorsetarse en un pacto de

gobierno con otra sigla.

No obstante, aunque el panorama cambie menos de lo que parece tampoco sigue todo igual. Hay dos

puntos fundamentales de diferenciación entre el abril del 79 y el mayo municipal del 83: la elección del

alcalde y la composición de la Comisión Permanente. En 1979 los socialistas, que no podían aspirar a la

presidencia por la fórmula de la lista más votada, se encontraron con la vara de mando por los votos de

HB y PN V. Hoy no podemos pensar en un alcalde de 14 votos. Es absolutamente improbable que

aquellos partidos apoyen la opción socialista o que los socialistas les pidan los votos. También es

absolutamente improbable un apoyo inicial de I PN, y en ningún caso, de AP-PDP-1´L. Darle vueltas a

una coalición de todos contra el PSOE es como proyectar una playa en la Rochapea con aguas del Mar

Rojo. El alcalde del 83 saldrá de la fórmula subsidiaria del primero de la lista más votada: Balduz.

Llegaremos a la misma meta del 79 pero por distinto camino. Es una diferencia.

Más sustantiva es la nota diferencial en la composición de la Comisión Permanente. Aquí sí que nos

encontraremos con un revolcón después del 8-M. La Permanente estaba sometida al mismo tira y afloja

que el Pleno. El PSOE, la UCD y HB tenían a cada 3 puestos y UPN 2, quedando fuera los nacionalistas

vascos. De aquí al 87 siguen fuera los nacionalistas pero el PSOE se alza con la mayoría absoluta de 6

votos sobre el total de 11. Los cinco restantes se reparten entre UPN (3), HB (1) y AP-PDP-II. (1). Con

tal de cumplir con la obligación de ir cada miércoles, y si la gripe no lo impide, los socialistas harán lo

que quieran en la Permanente sin preocuparse del resto de la mesa para ganar votos. Contando, claro está,

con que antes obtengan la alcaldía.

El alcalde Balduz ansiaba la mayoría absoluta para el Pleno pero tendrá que apañarse con la mayoría

absoluta de la Permanente. Ya es bastante. Con la experiencia de estos años y la creciente asunción de

competencias por parte de esa comisión, los socialistas podrán ser la locomotora que Balduz anunciaba en

la noche de la euforia electoral en este mismo periódico. Ahora, a conducir con cuidado por esas vías de

Dios y del Derecho Administrativo. No vaya a estrellarse en algún paso a nivel sin guarda. Que las

competencias de los órganos son irrenunciables y la oposición mirará con lupa por si el PSOE se lleva

demasiados gatos a sus aguas mayoritarias de la Permanente.

José Miguel IRIBERRI

 

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