ABC. 
 Entre el préstamo y el techo     
 
 Navarra Hoy.    11/05/1983.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

1513 Entre el «préstamo» y el «techo»

La prepotencia del PSOE se ha manifestado de nuevo. Su capacidad para cosechar votos a varias bandas

quedó una vez más probada en los comicios de anteayer. La leve recuperación comunista es el único

indicativo de que, seis meses después del 28 de octubre, el «préstamo» de votos de izquierda empieza a

sufrir alguna limadura. Por el centro, en cambio, el fardo de adhesiones continúa inconmovible. Los

partidos con vocaciói reformista y moderada han «pinchado», por más que sus líderes respectivos, Suárez

y Garrigues, hablen de carreras de fondo y de mera vocación de presencia inicial en et plano de la

resonancia pública. A la vista de ese voto inerte afincado en la tesorería socialista cabe preguntarse si la

«operación Roca» sufrirá algún replanteamiento o, por el contrario, incrementará su huida hacia adelante.

Tal vez, en este caso, lo haga con el concurso de las pequeñas fuerzas ahora descolgadas y en trance de

deshaucio.

Hay una realidad que sobrenada las aguas de la torrentera socialista: el PSOE ha perdido dos millones de

votos desde el 28 de octubre. Es merma explicable. La abstención electoral ha sido mayor esta vez, como

corresponde a la menor trascendencia política de unos comicios locales. Pero también es cierto que ha

existido una redistribución del voto de izquierda.

Los nuevos partidos de centro, entendiendo por tales el centro-izquierda de Suárez y el centro-derecha de

Garrigues, no han captado de modo sensible algo del millón y medio de votos de la antigua UCD,

expresados en las últimas elecciones generales. Tampoco AP ha experimentado tangiblemente su

afluencia. ¿Qué fue de ellos, si se prescinde de su instalación parcial, muy parcial, en zonas aledañas?

Nuevamente es preciso, por tanto, girar los ojos hacia la abstención y pensar que un filón de votos

moderados existe sin dueño claro en el conjunto social. A los sufragios inexpre-sados habrá que sumar los

diseminados en el área magma-tica y confusionaria de la descolocación y desencuentro subsistentes como

fenómeno político.

Se ha dicho que Fraga ha conseguido romper su «techo». Es un problema de interpretación. Más bien lo

que las urnas acaban de reflejar es un estancamiento de las opciones electorales. A no ser que por

«romper el techo» se entienda cualquier mejora, más o menos infinitesimal, en el juego de las

comparaciones numéricas. Una vez más hay que dar margen a esas dudas que resaltan la insuficiencia del

bipartidismo para reflejar la realidad sociológica y política de España.

Cuidado, mientras tanto, con los nacionalismos. El vasco ha demostrado que puja hacia nuevas cotas ante

las elecciones autonómicas de 1984 y las generales de 1986. El catalán, menos afortunado, no ha sufrido

retroceso decisivo.

Cierto que Herri Batasuna ha reducido su representación en muchos municipios vascos y, sobre todo, en

las tres capitales de aquella comunidad autónoma. Pero también el PSOE ha perdido presencia. Su

retroceso en Eibar, tradicional bastión socialista, posee elocuencia innegable.

Por el momento, el PNV se columbra como la única formación nacionalista capaz de frenar al PSOE. De

ahí que levante preocupación en la población vasca con mayor sentido del Estado una posibilidad

paradójica: que los nacionalistas vascos reciban apoyo de Alianza Popular para ganar determinadas

Alcaldías.

Nótese la polivalencia del partido de Arzallus. Hay sitios en los que se explota o aprovecha el sentimiento

nacionalista de las formaciones «abertzaies». Pero hay también lugares en los que es capaz de apelar al

modelo de sociedad para obtener los respaldos precisos. Lorenzo Contreras

 

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