Autor: Lucas Verdú, Pablo. 
   Predemocracia, semidemocracia y democracia     
 
 Diario 16.    09/05/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 19. 

Predemocracia, semidemocracia y democracia

Pablo Lucas Verdú

Se ha insistido sobré la singularidad de la transición española a la democracia. No estoy de acuerdo con

quienes afirman que por primera vez se asiste al tránsito, sin violencias ni rupturas, a la democracia, uti-

lizando las instituciones y normas de un régimen autocrático. Lo he tratado en otros escritos y no me

gustan las reiteraciones. A mi juicio lo que hasta ahora ha sucedido, lo que está pasando y podrá ocurrir

es lo siguiente: Hemos salido de la autocracia para entrar en la predemocracia; vamos a acceder a la

semidemocra-cia y probablemente llegaremos a la democracia. Predemocracia es el periodo inaugurado

por el presidente Suá-rez, pues los atisbos predemocrá-ticos del Gobierno Arias fueron escasos e

ineficaces. En la situación predemoerática se elaboró y se aprobó la ley para la Reforma Política; se

constituyeron infinidad cíe partidos; se concedió, con. lentitud y por etapas, la amnistía con algunas

.excepciones. Se normalizaron las relaciones con varios países europeos y se restablecieron con México.

El balance es positivo, aunque incompleto, porque la situación predemocrática es, por definición,

insatisfactoria: Tiene el riesgo de la involución y las limitaciones de lo incompleto. Semidemocracia es la

situación que se dará tras las elecciones de junio en el supuesto que participen todos los partidos. Es casi

una democracia porque estará regulada por la citada ley para la" Reforma y. sin necesidad de enjuiciarla

desde prismas ideológicos, incluso no izquierdistas, sino examinándola con arreglo a categorías del

derecho constitucional occidental, dicha ordenación fundamental no es plenamente democrática.

Democracia, o sea, participación de todo el pueblo mediante el diálogo .entre gobernantes y gobernados,

el respeto de los; derechos de individuos y grupos en una estructura socioeconómica justa. Se dará ésta si

las futuras Cortes cuentan con parlamentarios suficientes para elaborar una Constitución democrática.

Paciencia y esperanza

Porque si en las próximas Cortes predominan, grupos y personas —cuyos nombres son bien conocidos—

desgraciadamente no sólo no habría democracia, sino que cabe él peligro que se involucione a la

predemocracia, mucho más alarmante en la medida que se conservarían instituciones obsoletas y hasta se

recobrarían, más o menos disfrazadas, otras que parecen haber caducado. Predemocracia -

semitíemocracia -democracia. ¡Excelente .lección política del pueblo español!, leemos en algún-rotativo

extranjero. ¡Cuidado! Esa afirmación responde a la-actitud sicológica de quienes están acostumbrados a

considerarnos como exce? sivamente temperamentales, a contemplarnos desde la perspectiva decimónica

y desde nuestra sangrienta Última guerra civil. , Si hay algún tópico que a muchos nos irritaba —y sigue

molestándonos^ es el de la madurez del pueblo español. Durante tanto tiempo se nos ha dicho que ya la

madurez, forzosamente, se ha pasado...

En realidad, el pueblo ha mostrado, está mostrando una paciencia admirable y tiene una esperanza

extraordinaria pese, a tantos hechos lamentables. La oposición democrática no es menos paciente; en

alguna medida impotente porque las situaciones de pre y semidemocracia no le favorecen. Espera

igualmente. Estas líneas no encierran intenciones torcidas ni desencanto. Pretenden manifestad el

realismo de quien comprueba la situación y espera que las cosas se encaminen cuanto antes y mejor a la

meta democrática. Ahora bien, ia democracia es lucha. Hay que luchar por la democracia. No se trata de

aconsejar la violencia ni el terror, que son antidemocráticos, Hace más de un siglo Un gran jurista alemán

habló de la lucha por el derecho. Cabe explicar ´esa expresión a la compleja y difícil tarea de establecer la

democracia. Se lucha por la democracia con el voto, con los partidos, con el influjo sobre la opinión

pública, con la argumentación y dialéctica parlamentarias. Y se combate también, democráticamente, con

el buen ejemplo: frente a la corrupción, frente a los recién llegados que se quieren servir de la democracia

y no-servirla. La democracia es mediocre. No nos asustemos. Es mediocre porque huye del triunfalismo

y mesianismp fascistas; porque le horrorizan los hombres-salva.dores y las intoxicaciones del falso

patriotismo. La democracia es para el hombre medio que equidista del elitismo oligárquico y dev la

masificación rencorosa. Su mediocridad no carece de brillantez porque el civismo democrático y el

mantenimiento entre individuos y; grupos de un idem sentiré rem publicara, de un mínimo común

sentimiento cívico, es cosa bella y estética. Esto no .es ideología pequeño-burguesa. Ciertamente, no es

radicalismo ni maximalismo. Consiste en que todos aceptemos el método .democrático: sufragio,

dialéctica parlamentaria respecto de los derechos humanos., Las . exigencias socializadoras no están

reñidas con lo anterior, Forzar al hombre a ser libre, obligarle a la socialización pueden ser sofismas, si no

se han conseguido esos objetivos libremente con el voto. Pero , .si se logran mediante elecciones,

entonces no es lícito oponerse, entre otras cosas porque el propósito socialista, alcanzado con exquisito

procedimiento democrático, significa, nada menos, que verificar la esencia. de la democracia tanto en el

nivel jurídico institucional, más o menos formalizado, como en la base socioeconómica. Por eso, decía,

cuando más arriba describía la democracia, que ja comunicación gobernantes - gobernados y el respeto de

los derechos humanos han de darse en una estructura socioeconómica justa.. Si tras haber superado la

predemocracia recorremos, sin traumas pero rápidamente, la semidemocracia y llegamos a la democracia,

la lucha por esta última no habrá terminado por dos importantes razones: Primera: Porque esa democracia

liberal contendrá aún injusticias que hay que corregir: Segunda: Porque si se consigue suprimirlas habrá

que continuar luchando para que no vuelvan o se produzcan otras, sea de índole socioeconómica o

política, ambas in-térrelaeionadas. Pero si llegamos a ese objetivo se justificaría el tránsito molesto

isemidemocracia y se podrá convencer, con la evidencia, a precipitados y maximalistas.

 

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