Autor: Bosque Hita, Vicente. 
   El partido del no ser     
 
 Alianza Popular.    13/06/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

EL PARTIDO DEL NO SER

SORPRENDE el nacimiento o la vida política nacional de esas curiosas opciones que no responden a

otra razón de ser que a la ambición de notoriedad y de poder de personajes y personajillos acompañados

de su reducido círculo de amistades. Después de definir su situación en el espectro político español por el

imaginativo procedimiento de «no ser» otras cosas, terminan por desmenuzar esta posición de «no ser» en

múltiples fragmentos diferenciados por la talla física y personal o por el Documento Nacional de

Identidad de sus cabezas visibles cenaculares. En la manera de saltar desde el Régimen del 18 de julio a la

náusea de su sofisticada condena hay cierta riqueza de matices, pero no lo suficientemente significativos

corno para diferenciarles ante la opinión pública. De todas formas sí tienen en común su manera de

aceptar y disfrutar los cargos y prebendas y su forma reaccionaria de íiccer fortuna durante la vigencia de

la qué llaman «la oprobiosa», mientras que con sus particulares ambiciones impidieron, a quienes hoy

defienden con honor y respeto al Régimen, la evolución natura! de éste, con imaginación y creatividad,

hacia soluciones democráticas en un auténtico sistema popular, libre, social, pluralista y limpiamente

representativo. Es cierto que esa postura del «no ser» necesitaba de la consistencia del poder ejerciente,

con su equívoca posición polivalente a la vez, para la ruptura, en búsqueda de ta tolerancia marxista, y

como intentó de aparecer sutilmente ante el pueblo como continuador de la obro de Franco. Así se puede

conseguir el voto del honesto pueblo, acostumbrado a lo largo de cuarenta años a confiar en el sentido de

servicio y la eficacia de quienes con asistencia popular, aunque con los errores humanos naturales, ejer-

cieron la función pública hasta conquistar la realidad española de 1975 como novena potencia industrial

del mundo. Así, convocadas y manejadas las distintas manifestaciones del «no ser» desde el poder, con el

señuelo de la obtención personalizada dé futuros enclaves políticos, se constituía le «esperanza del futuro

en la moderación», con el objeto confesado de arrebatar tos votos a la única opción perfectamente defi-

nida desde presupuestos modernos y avanzados de moderación, libertad y respeto democrático a la

voluntad popular. Alianza Popular ha sabido ofrecer unas coordenadas políticas más realistas y conse-

cuentes con !as necesidades populares de hoy:

— Democracia popular y cambio hasta donde el pueblo necesite y quiera.

— Respeto al Régimen y al hombre que nos dio la España de hoy, con el aprovechamiento de cuanto sea

útil partí construir el futuro.

— Unidad de España fortalecida y enriquecida con el reconocimiento de las peculiaridades regionales.

— Justicia social avanzada y decididamente llevada hasta su consecución.

— Autoridad que posibilite el que la libertad llegue a todos, no sólo a tos más audaces o menos

solidarios, para que sea posible el desarrollo y la prosperidad del pueblo en paz y convivencia.

— la defensa decidida de los valores humanos y cristianos, espirituales y nacionales, hoy seriamente

amenazados por un marxismo que por engañoso que se nos ofrezca no puede borrar la imagen

constantemente renovada de los países del este de Europa.

Por esta relación de postulados tenía que ser necesariamente el blanco finalista de todas las actitudes y

acciones políticas, y de ciertos medios de comunicación de masas, desde los dos extremos del abanico de

cerca de doscientas ofertas políticas que hoy legalmente se hacen a los españoles. La coherencia, la

honestidad» el sentido de responsabilidad, la ausencia de demagogia y el acertar con la almendra de las

necesidades políticas del español de hoy necesariamente tenían que concitar la oposición de ios

mercaderes del futuro político español, hoy tan controvertido y amenazado. Por esto el intento para

desplaror los votos de Alianza Popular, como Centro, hacia esa alternativa del «no ser», además de una

frivolidad de ambiciosos, puede constituir el más grave atentado político a la convivencia en progreso de

los españoles.

Vicente BOSQUE HITA

 

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