Autor: Velarde Fuertes, Juan. 
   (y III) La Reforma fiscal y monetaria     
 
 Alianza Popular.    13/06/1977.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

(y III) LA REFORMA FISCAL Y MONETARIA

Lunes, 13 de junio

NUESTRA posición con respecto a la reforma fiscal, evidentemente, la consideramos una pieza

importante de nuestra acción de política económica por lo doble razón de tratarse de un instrumento

redisfributivo, quizá el más potente a la hora de conseguir el objetivo de equidad, y en segundo lugar, por

su indudable opera-tividad en la lucha contra la descomposición económica por la que atraviesa España.

Nosotros, a! hablar de reforma fiscal, entendemos la reforma fiscal en un sentido más amplio, por cuanto

siendo la reforma impositiva un insfrumento realmerite!importante desde el punto dé Vista de la equidad

y no tanto desde el punto de vista dé ios efectos económicos de asignación, sin embargo, sí pensamos qué

desde las vertientes del gasto público sí hay un campo en el que todavía hay mucho por hacer y en el que

Alianza Popular piensa comprometerse en un esfuerzo dé racionalización de! gasto, en una aplicación

cuidada y sistemática de los principios de elaboración de proyectos, atendiendo a un criterio dé

rentabilidad socio! de la inversión. Una cifra de ingresos impositivos y un nivel relativo de actividad de!

sector público rio significa nada eri relación con cifras macroeconómicas, como ei Producto Nacional

Bruto o similar, en la medida que no se haga referencia a la eficacia con que dichos ingresos sirven a las

finalidades paro las cuales se detraen. Pensamos que esta eficacia, habida cuenta det modo en que hoy se

realiza este gasto público, podría experimentar un considerable aumento, lo cual no quiere decir que, por

otro lado, nosotros no lo propugnemos, pero sin necesidad de tocar lo cifra absoluto de ingresos

coactivos. Es decir, pensamos que por e! lado del gasto público hay uno gran lobor por hacer.

Con respecto oí temo del fraude fiscal ya comenté antes cuál era la posición de Alianza Popular. Pero o

nosotros nos es enormemente difícil encontrar una coherencia lógica a la restricción de la concesión dé

una amnistía a partir del momento en que se implantara la reforma impositiva, tan necesaria, en la medida

en que estos escrúpulos morales no se tengan a la hora de aplicar este mismo criterio a otro tipo de delitos

de falta de sofidaridad social. Evidentemente, el paso siguiente ó Ea concesión de dicha amnistía que

Alianza propugna sena ía tipificación det delito fiscal como delito penal, perseguido con el rigor que la

ley permite. Se habla de formas dé incrernentar la recaudación, a cortó. Yo distinguiría dos aspectos a

cortísimo y a corto. Pienso que lo reforma fiscal es algo que si no querernos convertirlo en un pastiche a

basé de retaques, es algo que tiene que ser mínimamente meditado sí bien es verdad que las líneas

maestras están preparadas, están sentadas, y existen; y todo sería cuestión de una discusión parlamentaria

hasta que se Ifegara a un acuerdo, pero, en todo caso (levará un tiempo físico durante el cual se pueden

iniciar ofrq tipo de actuaciones. Alianza Popular piensa qué la aplicación rigurosa de la normativa

vigente, mejorando !as bases de conocimiento y potenciando la inspección y limitado la inspección a su

verdadera función recaudadora, relevándola de otras tareas que no le son específicas, podría conseguir un

aumento significativo de los ingresos públicos que quizá pudieran estimarse del orden de un 10 a un 15

por 100. Compartimos enteramente, de forma inmediata, porque entendemos que los efectos de lo

inflación han erosiona su intencionalidad social, la medida de elevar ei mínimo exento en el impuesto a

las rentas del trabajo personal. A corto plazo habría que emprender esa reformo positiva; cuando hablo de

a corto ptazo estoy pensando en él plazo del orden de los seis, ocho meses, un máximo de doce meses. La

reforma fiscal que nosotros propugnamos se basaría en lo que se refiere a la imposición directa, la cual

pretenderíamos aumentar sustancia´men-te su porcentaje de recaudación respecto de la recaudación total

en las fres figuras clásicas: impuesto general sobre la renta de las personas físicas, impuesto sobre

beneficio de sociedades y potenciación o instrumentación «ex novo», si se prefiere, de un impuesto sobre

el patrimonio. Sin embargo, nosotros haríamos intervenir de forma poderosa la figura del impuesto sobre

sucesiones mediante un mejor conocimiento de las bases, aun cuando para su rigurosa aplicación fuera

necesario una reducción de los tipos. Pensamos "que. de este modo se serviría a los dos fines, al

recaudatorio y al fin de la equidad de una manera mucho más adecuada de lo que hoy lo hace. Ello

permitiría reconsiderar el impuesto sobre transmisiones patrimoniales, y sobre todo sobre determinados

categorías de patrimonio como puede ser, por ejemplo, el tema de la adquisición de viviendas destinadas

a uso propio, que no se justifica en pluridad fiscal del todo su existencia como tal gravamen. En la

imposición indirecta es evidente que iríamos hado ia creación de un impuesto sobre el valor, añadí do que

sustituyera a les principales figuras de la imposición indirecta, manteniendo el resto de las existentes, en

la medida en que fuera necesario con fines recaudatorios.

En cuanto a lo que hace referencia a la autonomía de Haciendas Locales, por supuesto somos partidarios

de un único sistema fiscal para todos los españoles, recaudado por la Administración Central, si bien

permitiendo alguno forma de control en la recaudación y ;de cooperación con elíá Administración Central

eñcíos órganos de la Administración "Local. Pero como pensamos que la descentralización y la

regionalizacíón que nosotros postulamos en nuestro programa hay que empezarla en algún momento y

nos parece que ei momento de ruptura, pasar de cero a todo, podría ser una fase de tránsito excesivamente

dura, nosotros consideramos la idea de ceder a las Hacíedas Locales un elevado porcentaje del orden,

podría ser una cifra tentativa, de un 75 por 100 de la recaudación total de los impuestos directos dé

producto. Me refiero a este tipo de figuras impositivas porque es fácil determinar geográficamente su

jugar de procedencia y permitir que estos entes legales menores administraran, desde un primer momento,

una serie determinada de categorías de gasto. Por supuesto, después de una negociación que estos entes

menores deberion tener con la Administración Centra!, y reservando, como es lógico, aquellas funciones

que corresponden a la preservación de los más altos intereses nocionales, a las autoridades y a lo

Administración Central. En lo que respecta al sistema financiero, nosotros somos partidarios, en lo que a

tipos de interés se refiere, a fenaer una total liberalización de los mismos, una vez más con los criterios de

realismo que presiden nuestro programa económico es decir, tratando de aproximen la ´ vida oficia! a ta

vida real. Si existen excepciones, deberán ser cortadísimas, seleccionadísimas y, por supuesto, con una

información dora y pública en las razones que las motiven, .así como del coste que supone su existencia

para la colectividad.

Por orro lado, pensarnos que esta liberalización de tipos conseguiría la adecuación entre un

.equilibrio que, como antes hice alusión, se he perdido en lo economía española; el equilibrio entre ahorro

e inversión "ofvería a estimular la existencia os chorro, hoy prácticamente inexistente, y, por tanto,

generador de una dosis cpnti nuada e importante de inflación y, por otro lado, lograría una asignación

correcta de recursos, determinando que las transferencias nefas de recursos fueran hacia aquel tipo de

Inversiones lo suficientemente rentables como para poder pagar el verdadero precio que supone el

disponer de tales fondos. En todo caso. Alianza Popular se muestra mucho más nqrridaria de lograr este

ajuste vía modificaciones en los tipos de interés y en su libre fluctuación que vía ajustes de tipo

cuantitativo e intervenciorras directas. En los circuitos privilegiados de financiación somos partidarios de

su supresión, empezando por poner orden en la complejidad y en la morona de ellos hov existentes. Una

vez más, si en a!n,ún caso muy especial, y cuya existencia tendría que ser muy discutida en atención a las

especiales finalidades que atiende, debieran existir excepciones, éstas deberían ser por períodos limitados

y por supuesto, con una información, clara y pública de su cuantía y de la admmísiroción que dé los i

mismos se hace. €rt todo caso, nos mostramos mucho más partídbrios de si hay que brimar un

determinado sector por superiores razones de interés y .conveniencia del interés nacional, de intereses

políticos, de intereses sociales, hacerlo por vio de subvención y con conocimiento y aprobación

parlamentaria; es decir, sometiéndolo a la disciplina qua cualquier actividad presupuestaria canlíeva. Nos

oponemos a cualquier tipo de financiaciones de carácter jurídico tipo las que hoy se están realizando con

entidades públicas como el Instituto Nacional de Industria o el FORPPA.

En lo que respecto a competencia babearía. Alianza Popular es partidaria de eliminar el sistema del

«numerus clausus» y, por tanto, liberalizar enteramente el acces al mercado, estableciendo, como es

lógico, las necesarias garantías en favor de la sociedad y de la autoridad que ante ella responde, y. por

supuesto, sometiéndolas al control de la autoridad monetaria central. Esta misma política oreconiza

Alianza paro las Caías de Ahorro: homologarlas Por entero con la Banca, arbitrando un sistemó de control

democrático en las mismos, tanto de arriba abajo como de abato hacia arriba, ampliando el campo de

actuación de las Cajas de Ahorro a todo tipo de operaciones octi-vas en lícito y limpia competencia con el

resto del sector bancario. No somos partidarios en modo alguno de la nacionalización ni de la

estatifícación de la Banca, porqué pensamos que equivale a aumentar su grado de burocratización sin

ninguna ventaja para nosotros evidente desde el punto de vista de su servicio q los intereses nacionales.

Juan VELARDE

 

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