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 El caudillo, visto por su nieto Francisco Franco     
 
 Informaciones.    28/06/1973.  Páginas: 1. Párrafos: 45. 

El Caudillo, visto por su nieto Francisco Franco

En "La Actualidad Española", José Luis Quintanilla publica una entrevista con el nieto del Jefe del

Estado, y que Francisco Franco Martínez-Bordíu, joven estudiante de segundo curso de Medicina,

contesta con rapidez:

— ¿Cuándo y cómo te enteraste de que tu primer apellido era el de Franco, en vez de MartínezBordíu,

como el resto de tus hermanos?

— Fue cuando aprendí a leer. Al leer mi nombre y el de mis hermanos, vi que mi apellido era

diferente al de ellos.

— ¿Hiciste alguna pregunta, pediste una aclaración a este respecto?

—Pues sí. Lo pregunté, y me dijeron que mi abuelo lo había querido así. Y ya está.

— ¿Cómo es tu abuelo, el Generalísimo Franco?

— Yo, claro, tengo una opinión totalmente subjetiva. Para mi es una persona admirable.

—¿Qué es lo que más admiras de él?

— Su espíritu de servicio a España. Vivir una vida sacrificada. Esa es su mayor virtud.

— ¿En qué te pareces a él?

— ¿Parecerme?... ¡En mi apellido!

—¿En qué te gustaría parecerte a él?

— En su honestidad.

— ¿De qué temas habláis?

— Según las circunstancias. A veces hablamos de caza, otras veces de pesca... También hablamos

de mis estudios. Y de la vida, en general. De las cosas que pasan. De todo...

—¿Es un hombre locuaz?

— Según... Hay días que se muestra muy locuaz. Y hay otros días en los que habla _muy poco.

He pasado muchos días a su lado, claro. Hemos hablado mucho. Pero normalmente no es locuaz.

— ¿Tiene sentido del humor? —Sí, rotundamente. Tiene mucho sentido del humor.

— ¿Tu abuelo es mejor cazador que pescador? ¿O viceversa?

— Como cazador, claro, le he conocido ya siendo mayor. Como todo el mundo sabe, para el deporte de

la caza se necesitan una serie de aptitudes, como son reflejos, rapidez, que con los años se van

perdiendo. Yo sé de él como cazador lo que cuenta la gente: que ha sido muy bueno. Para la pesca,

en cambio, no se necesitan tantas aptitudes físicas. Y como pescador lo encuentro admirable. Ya te

digo, por lo que yo he visto, considero que es mejor pescador que cazador ahora.

— ¿ Tú qué crees : disfruta más pescando que cazando?

— Pues, la verdad, no sé. Mi abuelo nunca exterioriza sus sentimientos. En casi imposible

saberlo. Y como nunca se lo he preguntado, no lo sé.

— El apellido Franco te ayuda en algo? Quiero decir si has notado algún privilegio hacia tí por ser el

nieto del Jefe del Estado. Eso siempre pesa, ¿o no?

— Es una tontería decir que no he notado nada, porque eso es totalmente imposible. Si te

refieres a mis estudios en la Facultad, sí que he notado diferencias en el trato de la gente, tanto

de profesores como de alumnos. Los profesores, sí tienen un trato diferente hacia ti, no lo

demuestran al exterior ni me lo demuestran a mí. Ellos, claro, piensan que tienen como alumno al nieto

de Francisco Franco. Y en el caso de los alumnos, tenerle como compañero. Esto es

inevitable. Por lo que se refiere a los profesores, por ser personas más formadas, nunca he notado

ninguna diferencia. En algunos compañeros míos sí que lo he advertido.

—¿Cómo ves tú el problema universitario desde dentro, en calidad de alumno de una Facultad?

—Yo creo que el problema universitario es muy complejo. La gente joven es la más inquieta. ¡Vamos,

somos los más inquietos! Siempre tenemos afán de polémica, afán de llevar la contraria y, al mismo

tiempo, afán de renovación. Y, claro, eso también choca contra las estructuras preestablecidas. Y, por

tanto, es normal que haya pequeños o grandes problemas. Lo veo como una cosa lógica, natural. Y que

habrá siempre.

—Francis, ¿desde los dieciocho años, cómo ves a tu generación contemporánea?

—Impetuosa. No encuentro otra palabra: impetuosa.

—¿Tú también eres impetuoso?

—Sí. más de lo que debiera ser.

—¿Cuáles son tus ideales políticos?

—No tengo ideales políticos. Soy totalmente apolítico.

—¿Cómo ves el papel de la juventud en el futuro de España?

—Como la parte esencial y primordial. Entre la juventud de hoy están los que van a regir la nación.

—¿Eres amante de la libertad?

—¡Hombre! Es lo que más aprecio.

—¿Te consideras un hombre libre?

—Sí. No todo lo que yo quisiera, pero sí. Me considero un ser libre.

—Francis: me gustaría que me contases alguna anécdota que hayas vivido cerca de tu abuelo el

Generalísimo.

—Más que anécdota te voy a decir una frase, te voy a contar un hecho, que refleja su carácter, cómo es.

Cuando he ido con él de caza, de pesca; cuando hemos salido al campo y ha hecho mal tiempo—lluvia,

frío o nieve—, las personas que estábamos cerca de él le hemos dicho, yo, claro, abuelo; los demás,

Excelencia: "¡Qué frío! Podíamos haber suspendido la cacería... ¡Con este tiempo tan terrible! Lluvia,

truenos". Entonces, mi abuelo se vuelve a sus acompañantes y muy tranquilo les responde: "¡Ah, pues no

lo he notado!...".

—¿Cuál es el estado de salud de tu abuelo? Tú que vives tan cerca de él, ¿cómo le encuentras?

—Para la edad que tiene está estupendamente. Juega todos los días al golf, pasea por los jardines de El

Pardo, pesca, caza. Sí, desarrolla mucha actividad física, que es lo que conviene a todas las personas de su

edad. Porque si se abandonan es lo peor que les puede pasar.

—¿Tu abuelo tiene buen apetito? ¿Cuál es su plato preferido?

— ¡Uf! Es una cosa... Nosotros en casa tenemos a Vicente Gil —médico de mi abuelo—como una

persona más de la familia. Le llamamos cariñosamente "el gruñón", porque siempre está gruñendo. El

problema de Vicente Gil es cómo hacer que mi abuelo coma menos, porque es un gran hambrón. Le

encanta comer. Su plato favorito es el "foie"; le encanta. Y no lo toma mucho porque es una comida

muy pesada. No le conviene. Pero de vez en cuando...

—¿Cuál es el menú de un día normal en El Pardo?

—Pues mira. Hoy he almorzado allí. El menú ha sido: consomé, tortilla a la cazadora, ternera en salsa con

judías verdes. Y de postre, fresas.

— ¿Acostumbra tu abuelo a beber vino en las comidas?

—Sólo bebe vino cuando toma queso. Porque dice que el vino y el queso son dos cosas que casan muy

bien. A veces toma una copa de Jerez antes de las comidas. Nada más."

 

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