Autor: Reyes, Roberto. 
   "F.E. de las JONS"     
 
 El Alcázar.    08/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

"F.E. DE LAS JONS"

LA incorporación de este nombre al tablero político nacional, es un hecho importante. Muchos,

muchísimos españoles lo estaban esperando ante la confusa sopa de letras que le viene ofrendando el

individualismo, o mejor el protagonismo que nos caracteriza, cada vez más acusadamente. Y para

comprobarlo véase como son, ya más de cien, los grupos, corpúsculos o tertulias que cada día surgen con

afanes de hacer o figurar políticamente.

El nombre de "F.E. de las JONS" dice y obliga mucho. Ha jugado con varia fortuna, pero decisivamente

en la Historia contemporánea de España, profundamente condicionada como la del resto del mundo, por

esa tremenda revolución que en todo y para todo causó la segunda contienda universal y su desenlace.

Quienes hemos propugnado y luchado por el restablecimiento de ese nombre, no aspiramos —estamos

cansados de repetirlo—, a exclusivismo alguno, ni a recoger otros frutos que los de coadyuvar a la

unidad, grandeza y libertad de España, triple aspiración que hoy menos que nunca cabe conceptuarla

inactual o meramente literaria, porque en las graves horas que vivimos esa unidad se quiere descomponer

hasta territorialmente, las posibilidades de engrandecer nuestra nación se hacen cada día más lejanas y,

resquebrajada, empobrecida y mendicante de ayudas extranjeras, está en peligro la libertad de decidir

nuestros propios destinos —que es la libertad de todos—. Ello es así porque ni las multinacionales ni los

prestamistas de Occidente —que son las más poderosas potencias— dan nada gratis. Y cada ayuda que de

ellas recibimos, representa un mordisco a nuestra libertad colectiva, también hipotecada por ese

paternalismo que empiezan a ejercer sobre nosotros los grandes santones de la democracia occidental.

Paternalismo descocadamente buscado y, claro es, encontrado, por ciertos políticos "independientes" que,

desaforadamente tratan de alcanzar un soporte exterior, económico y político del extranjero, para sus

mejores andanzas por España.

Y digo económico sin referirme sólo a la economía, sino al dinero que hoy más que nunca es un arma

política importantísima.

De otra parte, viste mucho, sobre todo ante los papanatas, eso de ser "homologado" y protegido por

cualquier partido extranjero o simplemente por algún personaje que sin ser español haya hechos sus pri-

meras armas en nuestra patria, a ser posible disparándolas en las Brigadas Internacionales.

Por todo ello al volver con la Falange nuestros viejos lemas "Por la Patria el pan y la justicia", "España,

una, Grande y libre", abrimos los brazos a cuantos vibran y se emocionan ante ellos, en cuyo empeño,

como lo primero que necesitamos es el resuelto y decidido apoyo de todos aquellos que piensan con José

Antonio y creen en la fragancia de su doctrina, empezamos por convocar a cuantos sean o se sientan

falangistas, para invitarles a que, cogidos del brazo, sin personalismos, ni banderías, olvidando nosotros y

ellos, viejos o recientes agravios, iniciemos esta nueva andadura.

Un caminar nada fácil en una España que creíamos que, sin sangre, sudor ni lágrimas y sólo con voluntad

y tesón, alcanzaría algún día aquellas cotas de justicia social, dignidad colectiva e individual y bienestar

con las que siempre soñamos. Erradicando abusos y malos usos, favoritismos y desigualdades, privilegios

y deshonestidades y en fin cuanto conforma o debe idealmente configurar a una Patria soñada, pero no

alcanzada, querida, no conseguida pero tampoco renunciada.

Por eso, pese a que no se estila, volvemos a afirmar que no somos de izquierdas ni de derechas. Que

somos o intentamos ser un modo de estar en la vida, en el que el servicio, la solidaridad y el desinterés

personal, primen siempre que se trate de España o de su pueblo, al que firme y emocionadamente pro-

metemos que no descansaremos, que no cejaremos y que lucharemos hasta donde sea preciso para conse-

guir:

1°.— Que la unidad nacional no se rompa.

2°.— Que no dividan a los españoles odios que hagan de nuevo verter su sangre.

3°.— Que no se malogre ni desbarate por unos cuantos, lo alcanzado para todos y cada uno, desde el 1°

de abril de 1939 al 20 de noviembre de 1975.

4°.— Que prosiga inexorablemente la elevación y dignificación del nivel de vida del pueblo, para lo que

no nos asusta imponer cualquier sacrificio de los menos en beneficio de los más.

5°.— Que España se mantenga en todo instante como nación soberana e independiente.

6°.— El respeto a la libertad, el honor, la dignidad, el pensamiento y la libre expresión del hombre que,

naturalmente, tiene derecho a elegir libremente a quienes le representen en los distintos niveles ins-

titucionales de la Nación, como igualmente a asociarse para fines lícitos.

7°.— Que en esta lucha no deseamos la violencia, pero si nos la imponen no la tememos.

8°.— Que queremos el diálogo, la concurrencia, la crítica y la posibilidad de ofrecer legalmente

diversidad de opciones,

y

9°.— y último, que brindamos respeto y consideración a cuantos discrepan de nuestras opiniones, pero

honesta y civilizadamente, sin trampas, insultos, coacciones ni vejaciones, y mucho menos amenazas o

traiciones.

Roberto REYES

 

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