Autor: JASA. 
 Antonio Gibello, en el homenaje a los Caídos en Chamartín. 
 "No estamos dispuestos a pedir perdón por la victoria"     
 
 El Alcázar.    11/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Antonio Gibello, en el homenaje a los Caídos en Chamartín.

"La Falange exige una aplicación radical de la justicia social y un profundo respeto a la libertad del

hombre"

"Aspiramos a una España libre y democrática, establecida por la libre voluntad del pueblo"

"NO ESTAMOS DISPUESTOS A PEDIR PERDÓN POR LA VICTORIA"

LA vigencia de nuestra doctrina exige que no nos dejemos arrastrar por la confusión y la duda que invade

a la sociedad española, sino que mantengamos nuestro proyecto revolucionario de justicia social como

abierta contrapartida a los partidos, a la lucha de clases y al separatismo. No tenemos nada de qué aver-

gonzarnos ni estamos dispuestos a pedir perdón por la Victoria del 18 de julio".

HOMENAJE A LOS CAÍDOS

Una salva de aplausos subrayó las palabras de Antonio Gibello. La lluvia inclemente y desapacible se

cernía sobre la Cruz de los Caídos de Chamartín de la Rosa ayer mañana donde doscientos camaradas de

la Falange y de la Guardia de Franco se habían congregado para rendir testimonio de recuerdo y fidelidad

a sus Caídos.

Jóvenes y viejos, camisas azules, banderas de España y de la Falange y una modesta corona de laurel

fueron los testigos de este sencillo acto. En primer lugar, un sacerdote rezó un responso por quienes

dieron su vida en el holocaustro de la Patria. Después, el director de EL ALCÁZAR, Antonio Gibello,

pronunció un ajustado y vibrante parlamento.

TRIPLE SEPARACIÓN DE ESPAÑA

Destacó Gibello que sobran palabras para poner de relieve la conducta de los generosos camaradas que

ofrendaron su vida en la entrega a un noble ideal y en la esperanza de un mañana mejor. Recordó que el

mes de octubre está repleto de evocaciones fundacionales de la Falange y que en un lejano 7 de octubre

fueron los falangistas los primeros que se manifestaron, en pleno estado de excepción ante un Gobierno

débil que había sufrido el acoso de la revolución de separatistas y socialistas. Afirmó a continuación que

en el momento presente debemos tener la certeza moral de encontrarnos en la senda acertada que permita

a nuestra Patria superar la triple disgregación que se le impone: la división entre las clases, las regiones y

los partidos, en la seguridad de que ahora, como en los albores de la Falange, la semilla será fructífera.

EUROPA

Más adelante se refirió a los intentos de dejarnos arrastrar por una Europa débil, erosionada por el

capitalismo americano y por el capitalismo de estado soviético. Dijo que no debemos aspirar a ingresar en

esta Europa liberal, sino en una Europa unida y fuerte, basada en el espíritu y la civilización cristiana. La

alternativa española que nosotros debemos hacer valer requiere una aplicación radical de la justicia social

y un profundo respeto a la libertad y dignidad del hombre, frente al acoso de los partidos, frente a la

contradicción de las clases, frente a la insolidaridad de las regiones.

Aspiramos —prosiguió Gibello— a una España libre y democrática, establecida por la libre voluntad del

pueblo, por su participación auténtica —no falseada ni aparente— en la comunidad. Por eso necesitamos

ganar de nuevo la calle, para que la opinión no se sienta confundida con las algaradas de las minorías, y

para demostrar que la razón y la fe de nuestros principios y nuestros muertos nos asiste en un doble

compromiso de acción y de futuro. Todo ello —concluyó— nos exige recuperar al iniciativa y captar a la

juventud a la más atrayente aventura de servicio y de honor, la singladura de la Falange.

Antonio Gibello cerró su alocución con vivas a las Fuerzas de Orden Público y un vibrante ARRIBA

ESPAÑA. Después se cantó el Cara al Sol. Los asistentes asistieron a continuación a una Misa por los

Caídos.

Los actos de homenaje a los Caídos en Chamartín fueron presididos por el Subjefe Provincial del

Movimiento, don Luis Fernando de la Sota y por el Lugarteniente Provincial de la Guardia de Franco

Juan Pérez Miró.

JASA

 

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