Autor: J. M. S. B.. 
 Cartas al director. 
 Vamos a hacer números     
 
 El Alcázar.    22/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

CARTAS AL DIRECTOR

VAMOS A HACER NÚMEROS

ESTIMADO Sr. Director: El articulo titulado «Zarabanda de millones», que publica SUR con

fecha 12 del corriente me ha sugerido esta carta cuya publicación le agradezco de antemano.

Mi enhorabuena en primer lugar, por ese articulo. Y no sólo por su oportunidad sino por el buen

gusto que denota su autor omitiendo el titulo de la revista a la que replica. Esta claro que esa

publicación, a la que ustedes caritativamente tildan de ramplona y aburrida, busca publicidad

mediante el escándalo. ¡Y bien que necesita publicidad! ¿Quien la conoce y la lee pese a esa

tirada de que alardea? Sólo a caballo de ese sensacionalismo elemental podrá lograr que al-

guien la compre. Así ha ocurrido en Málaga con ese número en el que se difama con gigan-

tescos titulares a don José Antonio Girón. La gente ha picado y no oculto que tras el primer

impacto, que vino a remover los posos negativos que todos los humanos llevamos dentro, ha

habido gracias al articulo de SUR una significativa reacción de repulsa. Ello indica una vez más

que el hombre, pese a sus ataduras morbosas, puede erguirse sobre el fango de la sospecha y

establecer con impieza y equidad sus propios juicios. He dicho más arriba que ésa revista ha

intentado difamar al señor Girón. ¿Ha logrado su propósito? De eso quisiera hablar en esta

carta que quizá resulte demasiado larga, pero que le ruego publique, integramente, en aras a

este propósito de equidad que ahora mueve mi pluma. Antes de proseguir explicaré que la

palabra difamar, según la Academia de la Lengua, significa «desacreditar a uno, publicando

cosas contra su buena opinión y fama». Esos títulos, esas afirmaciones, esos dibujos

repugnantes, ¿qué pretenden sino desacreditar al señor Girón?

Los mil millones que, con la afirmación de «especulaciones en la Costa del Sol» sirven de cebo

en la primera página, hacen a uno, de golpe, abrir los ojos con asombro. Son muchos esos mil

millones. Luego, la ratonil habilidad del redactor, los va desmenuzando en terrenos, casas,

sociedades y nombres para intentar dar verisimilitud a su fantasmagórico relato. Hay que hacer

números, señores, y eso es lo que me he entretenido en hacer para clarificar ese turbio océano

de millones especulativos que la revista en cuestión se ha sacado de la manga.

Una cosa vale lo que den por ella, no lo que pida su dueño o lo que los redactores de una

revista sin solvencia digan que vale. Lo que esos señores afirman que el señor Girón tiene

INVERTIDO en Málaga (hablo con sus propios datos) alcanza la cantidad de 2.222.560 pesetas

exactamente. Menos de DOS MILLONES Y CUARTO DE PESETAS. No contabilizó la casa

donde vive. ¿O también la propia casa es una inversión especulativa?

Si usted, paciente lector, tiene la revista en su poder tome como referencia la página 24 donde,

con el titulo triunfalista «Aquí están, estas son las propiedades del señor Girón», se

pormenorizan todas las inversiones que le atribuyen: Ahí, en esa pagina, figuran las propie-

dades, localización, fecha de la compra, nombre del vendedor y cantidades pagadas por esas

propiedades. Lo demás es fárrago, conjetura, novela o, como decían ustedes en SUR, cortina

de humo para manchar y desorientar, incluyendo las repugnantes caricaturas y los pies

babosos de las fotografías.

Bien. Pues todas esas propiedades de Marbella, Mijas y Fuenjirola, incluyendo ese «mirlo

blanco» del que quieren hacer un chiste de sal gruesa los dicharacheros reporteros, fueron

adquiridas, según sus mismas, cifras, por un total de 2.222.550 pesetas. Claro que la revista,

aplicando unos precios que se saca de la manga con osada ignorancia, afirma que todo ello

«vale» mil millones.

Bueno, ignorancia no. A la lengua puede verse que es malicia, burda malicia, lo que ha movido

la pluma de quienes han montado ese grotesco espectáculo en tomo al valor de unas

propiedades que ellos, por las buenas multiplican por quinientos a fin de lograr su objetivo:

atribuir al señor Girón una fortuna de «más de mil millones de pesetas». Así, lanzado el

infundio, algo quedará. Porque ¿cuántos lectores se entretendrán, como he hecho yo, en

averiguar la verdad lápiz en mano y desenmascarar con sus propios números la falacia de esa

información?

Atentamente le saluda.

Fdo: J. M. S. B. (SUR.—15-X-76)

 

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