Autor: Ramírez, Pedro J.. 
 Vida Política; El acto se celebró en el Palacio de Exposiciones y Congresos. 
 Incidentes durante la conmemoración de la fundación de la Falange  :   
 Finalmente, Raimundo Fernández-Cuesta pronunció un discurso, en el que dijo que Falange se encuetra en situación análoga a 1936. 
 ABC.    30/10/1976.  Página: 15-16. Páginas: 2. Párrafos: 23. 

ABC. SÁBADO 30 DE OCTUBRE DE 1978. PAG. 15.

VIDA POLÍTICA

EL ACTO SE CELEBRO EN EL PALACIO DE EXPOSICIONES Y CONGRESOS

INCIDENTES DURANTE LA CONMEMORACIÓN DE LA FUNDACIÓN DE LA FALANGE

Las críticas de Sigfrido Hillers al Régimen del 18 de Julio originaron un enfrentamiento entre dos

facciones

Varias personalidades abandonaron el local en medio de un tumulto en el que resultaron dos heridos

Finalmente, Raimundo Fernández-Cuesta pronunció un discurso, en el que dijo que Falange se encuentra

en situación análoga a 1936

Dos facciones falangistas protagonizaron ayer, en el Palacio de Exposiciones y Congresos, una serie de

graves incidentes en el transcurso del acto conmemorativo del discurso fundacional pronunciado hace

cuarenta y tres años por José Antonio Primo de Rivera en el teatro de la Comedia. Los incidentes tuvieron

lugar cuando el primer orador, Sigfrido Hillers, dirigió una serie de críticas al régimen del 18 de Julio.

Dos de los asistentes resultaron heridos. De los cuatro oradores previstos, sólo uno —Raimundo

Fernández-Cuesta— pudo pronunciar íntegro su parlamento.

Unas 3.000 personas asistieron al acto, que comenzó poco después de las doce de la mañana. Entre los

presentes: Pilar y Miguel Primo de Rivera, Blas Pinar, Gonzalo Fernández de la Mora, Luis Emilio Calvo

Sotelo, Montserrat Tey, Mónica Plaza, Teresa Loring, Manuel Valdés Larrañaga, José Utrera Molina,

Javier Carvajal, Ezequiel Puig Maestro-Amado y otras conocidas personalidades.

INTERVENCIÓN DE SIGFRIDO HILLERS

El primer orador, Sigfrido Hillers de Luque, representante de los Círculos Ruiz de Alda y promotor de la

asociación no autorizada Defensa de Falange Española, comenzó su discurso explicando que se le había

sugerido «que hablara de temas abstractos para no molestar, de luceros y juegos florales», pero que no

estaba dispuesto a hacerlo.

Seguidamente aludió «a los que años atrás ocupaban altos cargos y se negaron a la reconstrucción de la

Falange». Tales palabras provocaron los primeros aplausos de un sector del público.

«Es mil veces preferible la división —dijo— que la unificación para ser utilizados como comparsas y

compañeros de viaje de organizaciones de derechas.»

MOVIMIENTO.—Habló después de los que son falangistas «no gracias al Movimiento, sino a pesar del

Movimiento», y aludió al tiempo «en que Cantarero se declaraba falangista».

«Hemos de criticar cuanto se dejó de hacer o se hizo mal por parte del Régimen del 18 de Julio»,

prosiguió. «¿Quién ha dicho que hemos de dejar a los marxistas la bandera de la crítica al Régimen de

estos últimos cuarenta años? Nos negamos a ser puramente un "bunker" antimarxista. Nuestro frente debe

ser mucho más amplio.»

PROMESAS. — Estas frases provocaron algunos murmullos desaprobatorios por parte del público. El

señor Hillers continuó diciendo que «los líderes de nuestra Falange no pueden tener los pies de barro» y

que la Falange no puede ser «una mafia azul».

La indignación de los descontentos con las palabras de Hillers exploto cuando manifestó que existe «una

diferencia abismal entre las promesas del Régimen del 18 de Julio y la triste realidad no de ahora, sino

anterior al 20 de noviembre de 1975». Ante esta alusión a la fecha de la muerte de Francisco Franco, Blas

Pinar —situado en la segunda fila— se puso en pie y, secundado por otras personas, comenzó a gritar con

gran vehemencia: «Fran-co, Fran-co, Fran-co».

ENFRENTAMIENTO EN EL ESCENARIO

El señor Hillers trató de continuar, pero se lo impidió un fuerte abucheo. Por un momento pareció que la

tensión sería superada cuando todos gritaron: «U-ni-dad, Un-ni-dad». Sin embargo, no fue así, y se

produjo un primer intento de invasión del escenario. Blas Pinar, Gonzalo Fernández de la Mora, Luis

Emilio Calvo Sotelo y otros abandonaron el salón.

CORDONES.—Se produce un segundo intento de acceso al escenario por parte de quienes pretendían

evitar que el señor Hillers continuara hablando. Varios cordones formados por sus partidarios lo

impidieron. Utrera Molina se manifestó con gran contundencia en medio de un grupo y Mónica Plaza dijo

de forma perfectamente audible por varios periodistas refiriéndose a Hillers: «Este no es un falangista, es

un cretino. No puedo aceptar que siga hablando.»

El procurador en Cortes por representación familiar por Lugo, señor Urgorri, trató entonces de que

Sigfrido Hillers renunciara a continuar hablando. El, sin embargo, persistió en terminar su discurso,

haciendo caso omiso a sus indicaciones y a las de Raimundo Fernández-Cuesta en el mismo sentido.

Tras un paréntesis en el que todos, brazo en alto, entonaron el «Cara al Sol», se produjo un tercer conato

de violencia. Hubo esta vez un enfrentamiento abierto encima del estrado. Varias personas rodaron por el

suelo, produciéndose gran confusión. Algunos fotógrafos de Prensa sufrieron contusiones y daños en su

material de trabajo.

«ESPECTÁCULO». — Imponiéndose momentáneamente al creciente alboroto, Raimundo Fernández-

Cuesta, exclamó ante el micrófono: «En nombre de la unidad falangista y de José Antonio os pido que

guardéis silencio y que no continuemos dando este espectáculo.» El señor Fernández-Cuesta cedió

entonces el uso de la palabra a Tomos Marco Alagón, representante de los Círculos José Antonio.

A penas pronunció éste sus primeras frases, los partidarios de Hillers reanudaron el tumulto con gritos de

«Sig-fri-do, Sig-fri-do». La otra facción, bastante más numerosa, pero mucho menos vehemente, contestó

entonces: «Rai-mun-do, Rai-mun-do.» El señor Hillers abandonó por fin el salón seguido de un par de

centenares de personas.

INTERVENCIÓN DE RAIMUNDO FERNANDEZ-CUESTA

Al fin, interrumpiéndose el orden del día —el cuarto orador, el representante de los antiguos miembros

del S. E. U, señor Lostau Ramos, no llegó a pronunciar ni una sola palabra—, Raimundo Fernández-

Cuesta desarrolló su intervención a lo largo de casi tres cuartos de hora. Al comienzo de la misma se

produjo una penúltima interrupción, regresando uno de los que habían abandonado la sala momentos

antes y pronunciando estas palabras: «Camaradas, hay un herido fuera; los fascistas lo han asesinado .»

(Se refería, al parecer, a un nuevo enfrentamiento producido entre jóvenes de ambas facciones en el

vestíbulo del Palacio de Exposiciones. Dos personas resultaron heridas. Una de ellas con una brecha en la

cabeza y la otra con rotura de brazo.)

«DE NUEVO».—Eran la una y diecisiete cuando —tras cuarenta minutos de incidentes— Raimundo

Fernández-Cuesta comenzó diciendo:

«Aquí está, pues, de nuevo la Falange Española de las J. O. N. S., recobrado su nombre, afirmada su

personalidad, de manera clara, precisa y terminante y sin las circunstancias históricas que hubo de

respetar por lealtad y patriotismo y que han venido condicionando su actividad. La Falange es un

fenómeno especial de la vida política española, llena de matices y con trastes como lo fuera su fundador.»

Recordó después que si bien la Falange ha estado en el Poder, hay que recordar que no lo ha ejercido

plenamente y que el balance de estos años ha sido positivo. Tras una exhortación a la unidad, dijo:

«No podemos olvidar que los falangistas nos encontramos en una situación parecida a la de 1936. De los

que temen nuestra vitalidad política, unos expresan ese temor con el odio, otros con el silencio o la

aparente indiferencia.

Tras aludir a la figura de Franco de forma positiva —una mujer gritó entonces: «Franquista, te quedas con

los viejos», siendo abucheada por quienes quedaban en la sala—, el señor Fernández-Cuesta se refirió al

actual panorama político: «No se puede utilizar la legitimidad reformista para cambiar el sistema en el

que, precisamente, se funda esa legitimidad. Sin embargo, ese cambio es el que se está haciendo y la

actual situación española es ya irreversible.»

«RENCORES».—«No somos inmovilistas —dijo hacia el final—, pero tampoco rupturistas y menos

partidarios del retroceso a posiciones anticuadas. No somos capitalistas, ni comunistas; ni de derechas, ni

de izquierdas, sino simplemente falangistas... Lo que no queremos es volver a tiempos pasados de

enfrentamientos de los españoles, a causa del separatismo, de los partidos y de la lucha de clases: la

Falange olvida rencores, pero que los olviden los otros. No se olvidan las causas de esos rencores. Hay

que sustituir la incertidumbre por la fe y la limpieza de nuestra conducta.»

Hacia las dos de la tarde, y tras pedir lealtad para con el pensamiento joseantoniano, el señor Fernández-

Cuesta dio el grito de ¡«Arriba España»!, contestado unánimemente, y se entonó de nuevo el «Cara al

Sol».

Pedro J. RAMÍREZ.

 

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