Falange Española 1976. 
 El compromiso de hoy     
 
 Arriba.    29/10/1976.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

EL COMPROMISO DE HOY

POR primera vez en la reciente historia de España, la conmemoración del 29 de octubre no tiene carácter

oficial. Digamos, antes de escribir una sola palabra más, que la iniciativa no nos desagrada. Falange Es-

pañola no es el Estado, no es el Gobierno, no es la Administración, no es ni siquiera una parte de ellos.

Falange Española, que nació hace hoy cuarenta y tres años, es, después de los servicios que a España

prestaron sus hombres y su doctrina, una muestra más del pluralismo político; una tendencia que aceptará

el veredicto de las urnas cuando los españoles sean de nuevo convocados a ellas; un fondo doctrinal, más

que un partido, que ha llenado de contenido social nuestras Leyes Fundamentales y la labor de Gobierno a

lo largo de casi medio siglo.

Dicho esto, es preciso convenir en que la fecha de hoy marca uno de los grandes días de la Historia

contemporánea de España. El 29 de octubre de 1933, en el teatro de la Comedia, un puñado de hombres

sembraba una semilla que iba a resultar fructífera para todo el acontecimiento posterior. Pudo serlo más,

indudablemente; pudo hacer que sus planteamientos revolucionarios hubieran cambiado la estructura

económica y social de España; pudo conseguir que el alto puesto que España ocupa hoy entre las naciones

industrializadas estuviese acompañado por una más justa distribución de la riqueza, de las cargas y del

bienestar. Pero la realidad es que el espíritu que nació el 29 de octubre de 1933, como otras muchas

fuerzas sociales, tuvo que ver declinar su impulso ante la realidad de las exigencias de la reconstrucción

nacional e incluso las exigencias de un contexto internacional, a cuyo vocación jamás renunció España.

Hoy, cuarenta y tres años después, Falange Española sigue ahí. La fecha fundacional no es —no

quisiéramos que lo fuera—un motivo para el simple recuerdo y la simple nostalgia. De los grandes hechos

históricos no se puede hacer una ocasión funeraria. Y el 29 de octubre es una de esas grandes fechas

históricas. En el instante de la conmemoración, queremos mirar a la Falange de hoy, o la Falange de

1976, a la Falange que es una fuerza política, que aún tiene un pensamiento válido, que aún es capaz de

aportar un talante social a una estructura injusta y dar una doctrina de unidad y de dignidad nacional a una

empresa colectiva que se llama España.

¿Y cómo está esta Falange? Aquí al lado se inserta un cuadro de los grupos falangistas que existen en el

país. Son, todavía, demasiadas alas para un solo sector ideológico. Falange Española, en este sentido,

sufre lo que sufren todas las tendencias políticas: el cáncer de la división, el problema de los liderazgos, la

falta de concreciones ante las exigencias actuales del pueblo español. Al decirlo, no estamos arrojando

piedras contra un tejado de cristal. Estamos siendo consecuentes con nuestra línea editorial que, en este

aspecto, se concreta en una idea: España camina hacia la democracia, construye trabajosamente su

democracia, y esa democracia sólo será posible desde la formación de grandes bloques políticos.

¿Puede ser, a la altura de 1976, Falange Española uno de esos grandes bloques? No queremos hacer de

esto cuestión dogmática, por muy entrañable que sea para nosotros la figura de José Antonio, su

pensamiento y el modo de entender la convivencia que quiso aportar a la sociedad. La respuesta la tiene

nuestro pueblo, y a él hay que remitirse en toda situación democrática. Ahora bien: el sentido que la

conmemoración de esta efeméride debe tener ante un periodo electoral próximo es exclusivamente el de

la unidad. Hoy, como decimos al principio, por primera vez la conmemoración no tiene carácter oficial.

Ello nos va a mostrar una Falange más auténtica, más despegada de compromisos de poder, más libre.

Ojalá esto sirva para aunar voluntades, esfuerzos e incluso liderazgos. Todo, menos la dispersión.

Viernes 29 octubre 1976

 

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