Autor: González Sáez, Antonio. 
   Carta abierta a mis camaradas     
 
 El Alcázar.    30/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

CARTA ABIERTA A MIS CAMARADAS

Por Antonio GONZÁLEZ SAEZ

CAMARADAS: Son las tres de la tarde del día 29 de octubre y acabo de llegar a mi domicilio después de

haber asistido al acto conmemorativo de la Fundación de la Falange, que ha tenido lugar en el Palacio de

Exposiciones y Congresos. Me siento deprimido, y mi mente, como si se tratase de un sueño, me tortura,

haciéndome revivir escenas, desgraciadas y recientes, que quisiera no haber visto.

Pasan ante mi, encadenadas como secuencias cinematográficas, hechos reales de los que me siento

orgulloso y otros, de los que quisiera no haber sido testigo.

Así, mi mente, rememora como factor positivo, mis lejanos recuerdos de los actos del Cine Madrid,

adonde, con camisa azul y apenas con 14 años, tuve que limitarme a escuchar a José Antonio, desde la

plaza del Carmen, a través de altavoces, por no haber podido entrar en el local; mi presencia en el año

1936, también con camisa azul, en el acto del Cine Padilla; mi ingreso en 1934 en F.E. de las J.O.N.S. y

mi alta en el S.E.U.; el entierro en julio de 1936 de los camaradas Jacobo Galán y Miguel Arriola; el

Alzamiento; mi condena a muerte por el S.I.M. rojo; mi estancia como refugiado en las Embajadas de

Cuba y Chile; mi actuación como miembro de la Jefatura de Milicias de Falange en el Madrid rojo; la

Liberación; mi marcha a Rusia como voluntario de la División Azul; mi actuación en el Frente de

Juventudes y en el S.E.U.; mi paso por la Universidad y mi posterior actuación como profesional tanto en

la esfera privada, como en la pública y en la sindical, y como factor negativo, incomprensiones, olvidos,

desengaños y ciertas actuaciones con las que algunos, sin considerar la realidad del proceso sociopolítico-

económico por el que ha pasado nuestra Patria quieren justificar el desgarro de sus propias vestiduras para

mostrar su inconformismo, no sólo frente a hechos que son ya historia, sino también frente a ese mañana

que España exige y que la memoria de José Antonio nos sigue demandando.

Lo ocurrido hoy en la conmemoración del Acto Fundacional de la Falange, si bien puede y debe constituir

un buen depurativo seleccionador para saber exacta y verdaderamente quienes somos y adonde vamos, ha

supuesto sin embargo, un verdadero trauma para_ cuantos, gracias a Dios, seguimos fieles al pensamiento

de José Antonio, hacemos honor a la camisa azul que llevamos y no nos avergonzamos, sino al contrario,

de haber servido con lealtad a Francisco Franco y a su obra.

El espectáculo de esta mañana, deprimente en cuanto para algunos puede suponer un enfrentamiento

interno entre los que vestimos con orgullo la camisa azul, ha permitido, sin embargo, por su

espontaneidad y sinceridad la reacción general y clamorosa de todos cuantos de buena fe y con ilusión en

el futuro de la Falange en la vida pública de España estábamos allí para dar testimonio de nuestra

existencia, de la vigencia de nuestra doctrina y de la gratitud general hacia la figura señera de Francisco

Franco, a la que ahora, desde distintos sectores, se pretende vilipendiar.

Quienes con demagogia desean enlodar el pasado haciendo así el juego a las fuerzas reaccionarias y

desean nuestra desunión, sólo merecen nuestro desprecio y la materialización real de la unidad falangista,

unidad que exige de la entrega desinteresada de cada uno a la obra común; de la potenciación y difusión

de nuestros postulados de justicia social; de la labor callada y de cada día desde los distintos puestos de

trabajo; de la fidelidad hacia nuestros muertos; del recuerdo a José Antonio y Francisco Franco y, en

definitiva, de la vigilia permanente por la grandeza de España.

Los gritos escuchados y los hechos presenciados esta mañana no encajan ni en nuestra mentalidad, ni en

el concepto del honor y de la entrega que como falangistas tenemos: Amamos a España, porque sigue sin

gustarnos, pero por ello hemos de ser nosotros, quienes prediquemos con el ejemplo y recordemos, con

hidalguía y sobriedad, cual ha sido el verdadero balance de la presencia política de la Falange durante

estos últimos 40 años, esto es, que recordemos no sólo lo no conseguido por la revolución que justificó el

18 de Julio de 1936, sino también los avances alcanzados en el plano de la justicia social, en la mejora del

nivel de vida y, en general, en todos aquellos otros aspectos que el Régimen de Franco pudo alcanzar y

que siempre aparecen jalonados con nombres de quienes junto a su fidelidad, supieron mantener intacto el

ideario falangista.

Perdonadme, camaradas, por esta carta que "a vuela pluma" os dirijo, pero creo que la fecha y lo ocurrido

hoy deben constituir, como matizó muy bien Raimundo Fernández Cuesta, una llamada de atención y el

nuevo punto de partida para una acción, conjunta y coordinada, que nos permita llevar a cabo la

revolución dentro de ese clima de total convivencia y bienestar del pueblo español que José Antonio

demandara, cuya consecución exige, frente al inconformismo de algunos, y como primera y fundamental

premisa, la de nuestra UNIDAD.

 

< Volver