Discurso de García Carrés en Figueras. 
 Con la complacencia del poder se quiere abrir sumario al pasado  :   
 Preocupación del presentarse como demócratas quienes más se beneficiaron del pasado. 
 El Alcázar.    30/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

Discurso de García Carrés en Figueras

CON LA COMPLACENCIA DEL PODER SE QUIERE ABRIR SUMARIO AL PASADO

• Preocupación de presentarse como demócratas quienes más se beneficiaron del pasado.

LA CONSIGNA ES DESTRUIR LA OBRA DE FRANCO

AYER, aniversario de la fundación de la Falange Española, fue un día conmemorado en toda

España. Figueras tuyo la ocasión de escuchar las palabras, el discurso, de un conocido

sindicalista y falangista, que en un momento determinado de la reciente historia de España

dimitió de su cargo como Presidente del Sindicato Nacional de Actividades Diversas poco antes

de que se empezara a desmembrar y desmontar el sindicalismo español. Ahora, desde su

bufete de abogado, continúa su política en pro de una auténtica justicia social. Juan García

Carrés vio una sala repleta hasta los costados: jóvenes, mayores, ancianos, hombres y mujeres

habían acudido a ese rincón de Gerona para escuchar, en estos momentos de duda, de

incertidumbre, el discurso de una persona temperamental, fiel a sus ideales, y que no se había

cambiado de chaqueta, como manifestó en más de una ocasión.

Primero hizo uso de la palabra el camarada Fernando Gallego, Secretario de la Junta

Coordinadora de Unidad Nacional, quién presentó al orador, Juan García Carrés y explicó toda

su ejecutoria en el mundo sindical. Las palabras de García Carrés fueron las siguientes:

"Camaradas: No es momento de nostalgias, ni siquiera en esta hora de una gran recordación

histórica, porque no nos dan, al parecer, otra posibilidad que la de la acción. Aquí no venimos a

lamentarnos de nada, a pedir perdón a nadie, a entonar ningún mea culpa. Con la

complacencia del Poder se quiere abrir el sumario del pasado. Si se quiere así, que sea con

todas sus consecuencias; así podremos decir de una vez donde están los fracasados y donde

se encuentran ahora los traidores. Queremos denunciar al pueblo español, las deserciones,

que son parecidas a aquellas otras que José Antonio Primo de Rivera denunció en un famoso

artículo publicado en el periódico ABC de Madrid y que llevaba por título "La hora de los

enanos". Decía en aquel artículo José Antonio que de nuevo estaban los murmuradores, los

diligentes en acercarse al sol que más calienta. "Aquí están todos abigarrados mezquinos,

chillones, engolados en su miserable pequeñez"; es la hora de los enanos. Han surgido de

repente, me atrevería a decir que en muchas ocasiones al caldo de cultivo oficial.

Un enorme complejo de inferioridad por parte de algunos antiguos colaboradores de Franco,

les ha parecido que la tolerancia era como la adquisición segura de credenciales liberales y así

han venido creciendo y engordando personajes y personajillos que antes aparecían callados o

escondidos, no se sabe donde, porque les faltaba entre otras cosas valor. Ahora hay como una

preocupación de presentarse como demócratas, precisamente aquellos que más se

beneficiaron de un pasado que quieren enterrar. Si no se lo recordáramos nosotros, ya se lo

recordarán aquellos, ante los que sin un átomo de decoro se bajan todos los días los pantalo-

nes. Un conocido socialista decía el otro día que el Presidente del Gobierno tenia dos objetivos:

liquidar el franquismo histórico y hacer la reforma. Lo primero lo está haciendo muy bien

—decía el socialista—; lo segundo no.

CONSIGNA DESTRUIR LA OBRA DE FRANCO

La consigna ya está a la vista, cuales: Destruir la obra de Franco. Todas estas gentes habrán

asaltado no pocas publicaciones; dirán todo lo que les ocurre en todas las tribunas;

organización manifestaciones callejeras, con estas y aquellas gentes. Pero hay una cosa que

no podrán borrar jamás, porque es la imagen inescamotable de la Historia. Durante la

República, que aquellos trajeron y que ellos gobernaron, nuestro pueblo era uno de los más

atrasados de Europa. El analfabetismo se acercaba al cincuenta por ciento de los españoles;

nuestra industria era incipiente; nuestra agricultura, rudimentaria; y estábamos colonizados por

todas partes: desde dentro y desde fuera. En los Gobiernos y en los Parlamentos estaban, sin

embargo, los socialistas, los comunistas y los democristianos. Aquel período fue el más grande

fracaso de lo que podemos llamar el sistema liberal y parlamentario, el más grave fracaso de

todos los tiempos puesto que al final tuvimos que desembocar necesariamente en una guerra

civil.

A lo largo de los cuarenta años del sistema político fundado por Franco, nuestra Patria se ha

puesto a nivel de las otras naciones europeas. Somos la décima entre las naciones

industriales; se han multiplicado por más de diez los estudiantes en las Universidades; la

población agrícola que producía el dramático paro estacional, el hambre, ha sido la mano de

obra de nuestra revolución industrial, que ha limitado el paro a cifras exiguas. De ser un pueblo

abocado siempre a las revoluciones, en virtud de todas las carencias, somos hoy un pueblo

que tenemos mucho que perder y por eso nuestra primera obligación de realismo es que

tenemos mucho que conservar. A los once meses de la muerte de Franco un eminente

economista acaba de informar que España está a punto de quedar incluida como país

insolvente en las relaciones que hace el Banco Mundial. Costó mucho trabajo hacer una

España próspera y solamente lo que podíamos llamar la España pre-democrática está a punto

de tirarlo por la borda. ¿Que pasará cuando estemos gozando de la plenitud democrática?

¿Y quiénes son culpables? Solamente quienes desde el Poder no han sabido realizar una

operación política que consistía en reformar, sin romper; en perfeccionar, sin liquidar; en hacer

una continuidad dinámica, corrigiendo todos los errores del pasado, porque nadie está libre de

ellos; y también en ese periodo se producían fallos y errores. Pero sobre todo había que poner

el sistema político de forma que no notara la ausencia de Franco, simplemente corrigiendo

aquellas leyes donde la figura política de Franco apareciera más directamente implicada.

En lugar de hacer ésto han abierto las exclusas a los dinamitadores del sistema político, que

había dado pruebas suficientes de eficacia, a los desvalijadores de los grandes valores de

estos años, y que son principalmente el orden, el progreso y la justicia.

DESCALIFICAR A LAS GRANDES PERSONALIDADES

Entonces la crisis que tenemos delante es de confianza. La gente no sabe por donde va la

autoridad y tiene todos los días testimonios de que no contiene el desorden. Si la desconfianza

llega a las zonas más activas del país, el resultado será que la riqueza se desplome; esto lo ha

visto tan claramente el Partido Comunista Español en su Congreso de Bucarest en 1.972, que

todo está sucediendo con arreglo a la estrategia de aquel Congreso. Sus objetivos eran

quebrantar las empresas de producción, y dividir y desmoralizar a las fuerzas de orden público.

El resultado es bien claro: a la revolución se llega mediante la desesperación.

Uno de los objetivos de esa estrategia es descalificar a las grandes personalidades, a las

prestigiosas figuras del tiempo de Franco. Ahí tenéis el caso de José Antonio Girón de Velasco.

El objetivo es deshonrarle. ¿Y a quién se elije? A aquel que precisamente hizo las bases de la

justicia social de nuestro país, que no pudieron ni siquiera iniciar el Socialismo cuando el

tiempo de la República. A pesar de la incomprensión exterior por la independencia de nuestro

país, la Organización Internacional del Trabajo de Ginebra no ha puesto estos años una sola

objeción a nuestras instituciones sociales. Pues a este hombre que está reputado como el gran

paladín de la justicia social en nuestra Patria había que descuartizarle con calumnias y

tergiversaciones. La lista va a continuar, porque quieren convertir la obra más grande realizada

en España en este siglo, en un gran muladar donde ellos se encargaran de acarrear las vilezas

y la porquería. Y todo ésto se hace con la complacencia del Poder, porque no aplica la ley que

está obligado a aplicar.

En este caso la Ley de Prensa. Los países más civilizados tienen leyes contra los libelos; aquí

figura está defensa de las personas, del sistema político y de la sociedad en la Ley de Prensa

de 1966.

Todo lo que se le ha ocurrido al mundo oficial para adaptar mejor un sistema político a este

tiempo determinado, ha sido la de volver al pasado. Su falta de imaginación no ha podido ser

más elocuente. Los que se llaman miembros de la Oposición nos han designado a los hombres

leales a Franco como representantes del Bunker. ¿Y ellos qué son? Sinceramente asistimos a

la ceremonia necrófaga de la resurrección de las momias. Esta gente que se nos presentan

como salvadores y que son los grandes fracasados de 1931, nos han impuesto otra vez el

sistema de partidos que dividen a los españoles en grupos irreconciliables; los Sindicatos de

clase, que enfrentan a los protagonistas de la producción, y los conducen a hostilidades

insalvables; y restauran el sufragio universal para que el caciquismo y la coacción se nos

presenten como una pura manifestación popular, lo que va a ser la ya conocida corrupción y las

impurezas dé las urnas. Para este viaje hemos dejado en el camino más de un millón de

muertos. ¿No se percatan nuestros gobernantes de su gravísima responsabilidad de

devolvernos a un pasado que no tiene un solo saldo histórico favorable? ¿Pero es que la

libertad tiene solamente acomodo en las democracias liberal-parlamentarias? El Gobierno que

se llena la boca de reformismo, no ha hecho otra cosa que ruptura. Y esta trágala quiere que se

lo sirvan las propias instituciones del franquismo. No registra la Historia moderna y

contemporánea un caso más grande de desfachatez.

SE ESTA LIQUIDANDO UN SINDICALISMO DE INTEGRACIÓN

Esto no quiere decir que la alternativa de este anticuado sistema político sea la Dictadura,

como se nos dice. No nos gusta a los españoles la Dictadura. Pero la experiencia histórica no

nos obliga solamente a escoger dos caminos como únicas soluciones. La democracia social

sindical es más libre que la democracia liberal, porque de la democracia liberal se apoderan

unos cuantos. Una democracia social sindical bien hecha, será siempre del pueblo. A estos

efectos produce una grande tristeza que se esté liquidando en estos momentos un sindicalismo

de integración aunque tenía muchos defectos que era necesario corregir, y se haga una

almoneda de todo, hasta de sus funcionarios. No cabe una responsabilidad mayor que haber

tenido una "mesa redonda" de unos y de otros para defender sus intereses pacíficamente, y

alguien sin necesidad haya dado una patada a esa mesa. Esto lo vamos a pagar todos muy

pronto.

¿Y qué se puede hacer ante un balance tan dramático como lo expuesto? Pues sinceramente

no estarse quietos, ni parados, porque aparte de ventilarse el interés supremo de España, se

pone en peligro la situación personal y familiar de todos sus habitantes. Se está desmontando

nada menos que un Sistema que nos llevaba desde el orden hasta la justicia; y lo que está

convocado en el ruedo son los resentimientos, las revanchas y la impotencia. Yo no vengo aquí

a señalar el enganche a ésa o a aquella bandera. Solamente vengo a confiar al buen juicio y a

la fina penetración de todos, la búsqueda de toda persona con quien caminar juntos e ir hacia

adelante para evitar más tragedias. Nuestra patria ha acumulado en el último siglo de

liberalismo y de socialismo, más muertos y desastres que a lo largo de muchos siglos de

nuestra Historia. Tal día como hoy un joven eminente llamaría a la unidad para la salvación, y

denunciaría la España chata liberal y racionalista. Eso he venido a hacer yo. Por orgullo de mi

lealtad, y por estar seguro de que aquellas verdades son hoy todavía más actuales.

CONVOCAR A ESPAÑA ENTERA

Las banderas pues continúan alzadas ahora más que nunca y por eso os anunciamos que

vamos a convocar a España entera para llevar adelante nuestro movimiento sindical, nos

oponemos rotundamente al pluralismo sindical porque la libertad pierde toda su eficacia sin la

unidad sindical. Queremos que las medidas económico-sociales que acuerde la Administración

sean negociadas y discutidas con nuestros trabajadores y empresarios antes de que aparezcan

en el B.O.E.

Sindicalismo que es la base para nuestra democracia social sindical. Porque nuestro objetivo

es la justicia social frente a los partidos políticos que hablan de democracia y siempre se

olvidan de la justicia social.

Y nada más, en esta hora "de los enanos, de los mezquinos y de los engolados", hacemos un

llamamiento al noble pueblo español para que acuda en son de paz y de recuerdo el 20 de

Noviembre a la Plaza de Oriente de Madrid".

LECTURA DEL MENSAJE DE GIRÓN

A continuación, don Juan García Carrés leyó el mensaje de José Antonio Girón de Velasco,

cuyo texto publicamos en portada.

 

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