Incidentes en el XLIII aniversario de la fundación de la Falange     
 
 Ya.    30/10/1976.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

INFORMACIÓN NACIONAL

30-X-76

Incidentes en el XLIII aniversario de la fundación de Falange

Unas alusiones del señor Hillers Luque a Franco y al régimen del 18 de julio provocaron la protesta de los

asistentes al acto conmemorativo

• Los falangistas de distintos tendencias se enfrentaron verbalmente y llegaron a la agresión

• En su discurso, el señor Fernandez-Cuesta afirmó que los falangistas "no somos ni inmovilistas, pero

tampoco rupturistas, y menos partidarios del retroceso a posiciones anticuadas"

Incidentes muy lamentables, de una media hora de duración y protagonizados por grupos muy reducidos

de jóvenes, se han producido en el transcurso del acto conmemorativo del XLIII aniversario de la

fundación de Falange Española, celebrado al mediodía de ayer en el Palacio Nacional de Congresos y

Exposiciones del Ministerio de Información y Turismo, y al que asistieron cerca de cuatro mil personas—

el aforo de los dos auditorios habilitados al efecto es de 3.700 plazas y ambos se encontraban totalmente

abarrotados—, en su mayoría vestidas con camisa azul.

Estaba programada la intervención de don Sigfredo Hillers Luque, por los Círculos Doctrinales Ruiz de

Alda, en primer lugar, y 1a de don Tomás Marco Alagón, vicepresidente de la Junta Nacional de los

Círculos Doctrinales José Antonio, y don Eugenio Lostau Román en representación de los antiguos

miembros del SEU, para cerrar el acto conmemorativo don Raimundo Fernández - Cuesta y Merelo,

presidente de la Junta Nacional de Falange Española de las JONS.

Entre los asistentes que pudimos reconocer, situados en las primeras filas de uno de los auditorios, se

encontraban los ex ministros don Gonzalo Fernández de la Mora y Mon y don José Utrera Molina; doña

Pilar Primo de Rivera, y los señores Primo de Rivera (Miguel), Valdés Larrañaga, Finilla Turiño, Reyes

Morales, Martin Sanz, Aparicio López (Diego), Gutiérrez del Castillo, González Sáez, Piñar López,

Carvajal Ferrer, Velo de Antelo, Puig y Maestro-Amado y Calvo Sotelo (Luis Emilio).

Frente a la tribuna de los oradores se encontraba otra, totalmente vacía, con una gran corona de laurel y

presidida por una gigantesca bandera falangista. En los laterales, banderas nacionales y falangistas. Un

joven, portando un estandarte, montaba guardia.

ATAQUE DE SIGFREDO HILLERS

Con cierto retraso sobre e1 horario dio comienzo e1 acto. Don Sigfredo Hillers vio cómo su discurso, en

su primera parte, era seguido con atención e interés por los presentes, quienes en su mayor parte le

aplaudieron y vitorearon. Pero unas alusiones a la figura de Franco y a su régimen, alusiones reiterativas y

de crítica negativa, fueron la chispa que provocaron los lamentables incidentes.

El representante de Falange Española Independiente comentó el discurso diciendo que no era partidario

de juegos florales. Después atacó las tesis conservadoras o defensivas de algunos sectores falangistas.

Señaló que en ningún caso, la nueva Falange podría convertirse en un "bunker" antimarxista. Y con citas

de José Antonio afirmó que el enemigo de la Falange no sólo eran los marxistas, sino también las

derechas. Recordó el límite moral impuesto por José Antonio y exigió que ningún falangista que tuviese

los pies de barro por implicaciones en negocios nada limpios—aunque fuesen lícitos, según la legislación

vigente—pueda aspirar a puestos de mando en la nueva Falange. Después de citar de nuevo a José

Antonio, que postulaba el urgente desmontaje del capitalismo, pidió a todos los falangistas que hiciesen

un examen de conciencia sobre si habían luchado en estos cuarenta años por este postulado o si, por el

contrario, habían contribuido a fortalecerlo y a beneficiarse del mismo.

Al seguir haciendo el señor Hillers una crítica del presente y del pasado inmediato, el ambiente se fue

caldeado. Según nos han informado, el señor Hillers Luque se había comprometido a no referirse a

Franco ni al régimen del 18 de julio, y así constaba en el guión que había presentado. Pero después

mostró su desacuerdo con la política del Caudillo y llegó a repetir la "diferencia abismal que existe entre

la doctrina del 18 de julio y la realidad". La casi totalidad de asistentes comenzaron a abuchear al señor

Hiller, quien intentó en vano continuar su extenso parlamento, que había sido leído hasta entonces a gran

velocidad y con entonación de mitin. Pero cada palabra pronunciada por el orador—y no fueron muchas

las que ya pudo decir desde que se iniciaron las protestas—fueron coreadas con gritos de "¡Fuera, fuera!".

En unos momentos de gran confusión, jóvenes falangistas se enfrentaron verbalmente, llegando en

algunos instantes a agredirse. Hubo empujones, puñetazos; vimos aparecer algunas porras... Tanto don

Gonzalo Fernández de la Mora como don Blas Pinar López y don Luis Emilio Calvo Sotelo, así como la

señorita Mónica Plaza abandonaron el salón para no volver más. También intentó marcharse doña Pilar

Primo de Rivera, pero su sobrino don Miguel y otras personas se lo impidieron. El resto de los presentes

permaneció en su sitio. Hemos podido confirmar que nadie intentó agredir a la hermana del fundador,

aunque sí se produjeron algunos excesos verbales entre ella y unos jóvenes.

Cuando parecía que la calma iba a renacer entre los asistentes nuevos gritos—"Falange, sí; Movimiento,

no", "Unidad", etc.—y carreras, con muchachos que subieron al escenario, unos para proteger a los

conferenciantes y otros para agredir a don Sigfredo Hillers, salpicaron e1 ambiente, muy enrarecido. Se

intentó poner orden por todos los medios, pero el servicio de seguridad interior se había visto desbordado

por los acontecimientos. En los diferentes grupos pudimos distinguir a miembros de Falange Española

Independiente (integrada por e1 Frente de Estudiantes Sindicalistas, Juventudes Falangistas, Círculos

Doctrinales Ruiz de Alda y Asociación Juvenil Octubre), de Fuerza Nueva y Fuerza Joven, del Partido de

Acción Nacional, guerrilleros de Cristo Rey y algún hedillista. Funcionarlos del Cuerpo General di

Policía intervinieron también y se llegó a advertir que si no se calmaba aquello no tendría más remedio

que actuar la fuerza pública, que con numerosos efectivos se encontraba en el exterior del Palacio.

Mientras tanto, algunos periodistas abandonaron la sala, bien porque tenían que enviar sus informaciones,

bien porque se les aconsejó que lo hicieran, ya que no se les garantizaba su seguridad.

Desalojados los alborotadores y restablecido el orden, tras diversos intentos por parte de don Raimundo

Fernández-Cuesta de imponerlo, quien, a través del micrófono pidió, "en memoria de José Antonio,

guardad el orden para no dar más el espectáculo" y "os ruego silencio y calma", un joven falangista, don

José Cabanas, irrumpió en el escenario para, a voz en grito, decir que dos camaradas habían resultado

heridos en el tumulto anterior cuando en los pasillos del Palacio, según nuestras noticias, que no hemos

podido confirmar, dos jóvenes resultaron heridos, uno en la cabeza y otro con un brazo fracturado.

PARLAMENTO DE FERNANDEZ-CUESTA

Entre gritos de ¡Franco!, ¡Franco!, ¡Franco! y ¡unidad!, ¡unidad, ¡unidad! y grandes aplausos, el señor

Fernández-Cuesta inició su discurso, que fue interrumpido varias veces con fuertes aplausos.

El presidente de la Junta Nacional de Falange Española de las JONS dijo, entre otras cosas:

La Falange es un fenómeno especial de la vida política española, llena de matices y contrastes como lo

fuera su fundador. La Falange, para unos es reaccionaria; para otros, avanzada y socialista. Para unos,

recuerdo histórico del pasado; para otros, realidad viva de luminoso porvenir.

• No podemos olvidar que los falangistas nos encontramos en una situación parecida a la de 1936. De

los que temen nuestra vitalidad política, unos expresan ese temor con el odio; otros, con el silencio o la

aparente indiferencia.

• No hay que olvidar que si la Falange ha estado en el poder, no lo ha ejercido realmente, y que quienes

seguimos a José Antonio y estábamos identificados con él, carecíamos de la autoridad moral que él tenia

para implantar el ritmo y la dirección que la Falange le hubiera dado. Sin embargo, el balance de su

actuación en el conjunto del Régimen, aunque otra cosa se diga, ha sido positivo y debe mostrarse

orgulloso, de lo que ha aportado al activo de ese balance no sólo por las realizaciones de contenido

falangista que él Régimen ha llevado a cabo, especial mente en lo social, sino por el estado de conciencia,

por la mentalidad que ha creado en los españoles, que ha hecho que muchos sean falangistas sin saberlo.

Aludió a la irrepetibllidad de la figura de Franco y a la indudable influencia en e1 sistema, "que si no era

posible—manifestó—mantenerle como estaba, cambiarle por otro es una aventura peligrosa y

equivocada".

El señor Fernández-Cuesta terminó diciendo: "No somos, pues, inmovilistas, pero tampoco rupturistas, y

menos partidarios del retroceso a posiciones anticuadas. No somos capitalistas ni comunistas, de derechas

ni de izquierdas, sino simplemente falangistas. Por ello no nos asustan las aspiraciones del desarrollo

democrático, en lo político y en lo social, que ahora se presentan monopolizados por algunos."

Terminado el discurso del señor Fernández-Cuesta, los presentes, en pie, cantaron el "Cara al Sol". El

presidente de la Junta Nacional de Falange Española de las JONS pronunció los gritos de rigor.

DOS DISCURSOS INÉDITOS

Tanto las intervenciones de los señores Lostau y Marco quedaron suspendidas como consecuencia de los

incidentes, y sus discursos-—el del señor Lostau, de cinco folios de extensión, y el del señor Marco, de

nueve folios—permanecen, por tanto, inéditos.

 

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