Autor: Calvo Hernando, Pedro. 
   El "no" de Fraga y las quejas de Cantarero     
 
 ABC.    11/04/1975.  Página: 31. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

EL "NO" DE FRAGA Y LAS QUEJAS DE CANTARERO

Don Pedro Calvo Hernando, en la habitual sección que publica en «García ilustrada», comenta alguno de

los aspectos del momento asociacionista y su significación. Entre otras cosas dice:

«La iniciativa o el anuncio de la llamada Alianza del Pueblo venía protagonizada por un grupo de

personalidades perfectamente caracterizadas del Movimiento organización y de los sectores

tradicionalmente más conservadores —e incluso reaccionarios— de todo el aparato político español.

Aquellos cantos a la neutralidad del Movimiento y de los altos cargos llegaban tarde, pues el efecto ya

estaba creado y era irreversible.

Los promotores que luego fueron nombrados para altos cargos no podían figurar en el «staff» de esa

asociación. De acuerdo. Pero la imagen y la idea ya estaban en la calle y en los medios, informativos y la

impresión de «asociación oficiosa» y antirreformista ya no se la quitaba nadie. El editorial de «Arriba»

del día de San José —al margen o por encima, si se quiere, de la voluntad del Gobierno y del ministro del

Movimiento— constituía un relanzamiento de la idea de aquella asociación oficiosa y movimientista.

Una vez que se había conseguido el objetivo de espantar a Fraga y a toda la importante operación política

que él representaba, los promotores de Alianza del Pueblo se quedaron un poco desenfundados y sin saber

qué hacer. Pero todo parece indicar que han superado ese estadio de indecisión y que están dispuestos a

volver a la carga.»

Más adelante añade: «Tiene mucha gracia todo esto, especialmente si se tiene en cuenta eso que se

está diciendo: que el Gobierno está muy interesado en «repescar» a Fraga para su participación en el

asociacionismo. Se imagina uno que el embajador en Londres no está dispuesto a dar un paso en falso, ni

a pasar por la competencia desigual de Alianza del Pueblo, ni a retirar de su programa aquellos tres o

cuatro puntos que tantas dificultades le crearon pero que al mismo tiempo, son ingredientes esenciales

para un proyecto que pretenda ser distinto, convocador y con posibilidades reales de cara al futuro, ese

futuro del que tanto se habla en estos días posvacacionales.

Incluso el líder de la única asociación ya en funcionamiento ha denunciado el problema de la «asociación

oficiosa». Cantarero del Castillo era bien explícito al ser interrogado por un colega de «Ya»: «Lo que no

ha quedado claro, por lo que está ocurriendo en algunas provincias, es si los funcionarios de la

Administración, de Sindicatos y del Movimiento son libres o no de ejercer la opción asociativa que crean

conveniente. Los funcionarios se encuentran inhibidos al respecto porque se les ha pedido que esperen de

momento, que se abstengan, que no se comprometan con nadie. Esto da la sensación de que se está

tratando de que se integren en una situación oficiosa.»

 

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