Responden tres presidentes provinciales. 
 La Falange, una filosofía para la acción     
 
 El Alcázar.    18/01/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

Responden tres presidentes provinciales

LA FALANGE, UNA FILOSOFÍA PARA LA ACCIÓN

(Redacción. Falange Española de las JONS esta desarrollando una importante ofensiva en todos los

ámbitos. La convocatoria de próximas elecciones y el deseo permanente de servir honesta y sinceramente

al pueblo español así lo requiere. Como prueba de esta voluntad de vanguardia, ayer inicio en Madrid una

Asamblea Nacional de la que ya dimos cuenta en nuestra anterior edición. Con el fin de ofrecer una idea

general del espíritu que anima a las diferentes Juntas Provinciales, hemos entrevistado a los siguientes

presidentes.

BARCELONA: PEDRO SALVAT

— ¿Situación de la Falange en la provincia?

— El sentimiento y el espíritu falangista constituye un elemento muy generalizado, aunque no se

corresponde directamente con el número de afiliados, que ejercen de manera activa su militancia en el

Partido.

— Programa de actuación.

— En esta asamblea se ha puesto de relieve el planteamiento de que la Falange catalana es parte

integrante del pensamiento catalán, que se configura atendiendo nuestra propia personalidad, nuestra

identidad y nuestra peculiaridad. Nosotros asumimos los requerimientos de Cataluña en cuanto a

descentralización, desarrollo y agilización administrativa desde nuestra cultura y nuestra historia. Pero

tenemos que rechazar cualquier pretensión de escisión de la unidad nacional porque entendemos que no

cabe engrandecimiento posible de nuestra región si no se encuadra dentro de esta Patria universal que se

llama España.

— Pautas de actuación en el campo laboral y universitario.

— La Falange debe pasar de una situación de preponderancia (al menos aparente) a una posición de

igualdad con el resto de los partidos que concurran al juego político. Esto supone una reestructuración, un

replanteamiento de nuestra organización. En concreto; en el dominio de lo social, la Falange, atendiendo

a sus raíces, jonsistas, debe seguir postulando un sindicalismo combativo que reivindique el principio

vertical de la unidad y del dialogo entre empresarios y trabajadores. Debemos intentar restablecer esta

fórmula, sobre todo teniendo en cuenta que el futuro desarrollo de la vida laboral exigirá soluciones

diferentes de las que ahora tienen curso y nosotros debemos demostrar su vigencia. En el plano

económico, nuestra región tiene merecida fama de laboriosa y emprendedora y exige cada vez

planteamientos mas avanzados. En momentos como los actuales, cuando se polarizan las ideologías, hay

que actuar decididamente para que filosofías con importante contenido de futuro sean aprovechadas por

una juventud inteligente.

SANTANDER: MANUEL SANMARTIN

—La Falange montañesa, hoy.

—Potencialmente hay una enorme veta renovadora en nuestra juventud y en nuestros cuadros de siempre,

que están dispuestos a afrontar la nueva etapa con valentía. Quiero destacar la semilla sembrada en esta

tierra castellana por Manuel Hedilla, que ha proporcionado una profunda estela de recuerdos.

— La Falange y el pueblo.

— Manuel Hedilla era un hombre sencillo, esforzado y sincero. Era un hombre del pueblo. Su honestidad

calo hondo en La Montaña y en sus gentes, que le consideraban como uno de los suyos, un hombre del

pueblo, y no uno de tantos políticos que suplantan la voluntad popular. Por eso, la Falange en Santander

es un hecho definitivo.

— La Falange y el futuro.

— Muchos obreros forman parte de nuestra Falange montañesa y junto con los estudiantes son una

prueba sólida de que constituyen una fuerza importante en la provincia. No se puede contar con

Santander sin contar con la Falange.

ASTURIAS: CARLOS HIDALGO SCHUMANN

— La Falange en Asturias.

— García Tuñón y tantos viejos camaradas mantienen en la provincia un arraigado sentimiento falangista.

Nosotros estamos empeñados en demostrar, tanto en la zona rural como en el sector industrial, que la

Falange está con el pueblo. Nuestra organización nos permite atender esta voluntad de servicio.

— La Falange y los obreros.

— Los que nos quieren calumniar dicen que los obreros no están con nosotros. Quieren así llevar el

agua a su molino. Pero no se dan cuenta de que la Falange abarca el sentimiento y la aspiración de los

asturianos con su programa y con su filosofía, y que en nuestras filas participan mineros y metalúrgicos

que aceptan y defienden nuestra actitud.

— Unidad falangista.

—No tenemos problemas. Tan sólo exigimos una rigurosa disciplina a todos los que quieran formar parte

de Falange, porque no podemos transigir en nuestros principios. Prueba de esta unidad practica de la

Falange asturiana es la acción que a diario plantean nuestros estudiantes y nuestros obreros en la Facultad

o en el taller.

 

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