Autor: Conde Soladana, Pedro P.. 
   Dos falanges     
 
 Diario 16.    18/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Dos Falanges

Pedro P. Conde Soladana

Jefe Nacional de FE de las JONS (Auténtica)

Es bueno y necesario que hoy existan dos Falanges, continuadora cada una de ellas de las dos que

vivieron bajo el franquismo: la Falange oficial diluida en el Movimiento y la Falange clandestina, que

dividida en varios grupos y con distintos nombres ha vivido la tragedia del olvido sistemático y la

persecución callada.

Y es bueno y necesario porque para la opinión nacional e internacional sólo ha existido la primera, la

oficial; a la que en otra ocasión hemos llamado esperpento de la autentica, la de la T. La otra, la

clandestina, era prácticamente desconocida y sólo en círculos políticos muy reducidos se tenía noticia de

ella, como una variedad de grupos cuyos miembros vivían y mantenían una postura ortodoxa.

Las acciones, la conducta de quienes eran falangistas oficiales definían ante el mundo la Falange; en tanto

que los actos y la vida de los falangistas de la sombra, los auténticos, eran silenciados o tergiversados.

Frecuentemente se tildaba a éstos, aún se sigue haciendo con malevolencia, de filocomunistas por tomar

postura, hasta pasar por las cárceles y los tribunales, ante una reivindicación social. Como si fuera

patrimonio de los comunistas la lucha por la justicia; como si en la doctrina de José Antonio no se

contuvieran los gérmenes de una revolución política y social más profunda, más humana y más racional

que la comunista.

A este propósito tenemos que decir que la revolución comunista ya se ha ensayado y ahí está encallada en

la dictadura, no del proletariado como dice la ortodoxia marxista, sino de una elite; al fin, una dictadura

de clase. La Falange, por el contrario, aún no ha podido llevar a la práctica su teoría, salvo que alguien

quiera ver en el mal uso de sus formas la ejecución de su pensamiento.

La historia tiene sus caminos ocultos a través de los cuales avanza la verdad para emerger en su momento.

Ahí está la verdad de la Falange, que contra muchos pronósticos vuelve a aparecer en su original

concepto como una promesa de solución política.

Saldrá a la luz la verdadera Falange

Una cosa hemos de agradecer a quienes actualmente detentan por ley el nombre de FE de las JONS, su

postura consecuente, esto les honra, con su pasado franquista. Aunque pudiera ser que más que de sus

fidelidades la consecuencia naciera de los intereses trabados con aquel sistema. Con ello, al poder salir a

la luz los verdaderos falangistas se nos brinda la oportunidad, que antes no tuvimos, de que España y el

mundo sepa qué es y qué no es la Falange, quiénes son y quiénes no son falangistas.

El calificativo de fascista, con toda la carga negativa del término, que se ha dado a la Falange franquista

es certero, pues desde la adopción de sus sencillas formas, como es la camisa azul del trabajo, para

fascistizarla con la corbata negra y el uniforme, hasta la corrupción de sus principios ideológicos para

asimilarlos a una realidad socio-política distinta para la que estaban concebidos, todo ha contribuido a

crear la realidad de un fascismo a la española.

Pongamos algún ejemplo para demostrar que si la Falange tuvo en su origen ciertas similitudes con el

fascismo fue en las formas y en ciertas definiciones abstractas. Fueron los primeros tiempos de búsqueda

de una juventud a quien no convencía ni el materialismo capitalista ni el marxista, pero tampoco le

convenció el irracionalismo y las entelequias fascistas. Basta comparar los planteamientos económicos de

la Falange con los del fascismo para conocer que nada tiene que ver entre sí. En el fascismo sigue vigente

la dualidad capital-trabajo, con sometimiento de éste a aquél y sobre ambos se sitúa, como un puente, el

Estado corporativo. En la teoría falangista, el capital es un mero medio productivo y la plusvalía no va ni

al Estado ni al patrón, sino al trabajador organizado en sindicatos. Por tanto, y no puede entenderse de

otra forma según esto, en la doctrina de la Falange los medios de producción son propiedad del trabajo.

Así podríamos seguir poniendo ejemplos y matizando las diferencias profundas entre una y otra doctrina.

La Falange franquista fue fascista

Pues bien, la Falange de Franco, la espúrea, la fascista, se creó y se mantuvo con la ayuda y cooperación

de muchos de los que hoy ostentan la legalidad del nombre. Allá ellos. Están luchando contra el tiempo;

quieren luchar también contra la historia, pero ésta no admite el cambalache, dará a cada uno lo suyo.

Los pocos falangistas auténticos que aún militan, por ignorancia o desconocimiento, en sus filas pronto

buscarán la Falange auténtica, la de José Antonio.

Hace unos días, la sección juvenil de FE de las JONS, la legalizada, de Valladolid, publicaba una nota en

la Prensa rechazando "la alianza con grupos de derecha" y negando también "autoridad a la Junta

Nacional del partido". Porque "mantienen, decía dicha nota, postulados políticos contrarios a la doctrina

nacional-sindicalista" .

 

< Volver