Las Fuerzas Armadas y los partidos políticos (V): Partido Sindicalista. 
 Identificación con el pueblo     
 
 Diario 16.    11/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

CUESTIONARIO

1. ¿Cuáles son, desde el punto de vista de su partido, los fines de las Fuerzas Armadas españolas?

2. El mundo actual se rige en esta materia por la política de bloques enfrentados. ¿Cuál es la opinión de

su partido al respecto? De acuerdo con ella, ¿dónde sitúa a España en el concierto mundial y cómo ve la

entrada de España en la OTAN?

3. ¿Cuál sería la organización militar óptima para un Estado ideal, de acuerdo con el ideario de su

partido?

4. ¿Cuáles considera que son las medidas que debieran tomarse en las Fuerzas Armadas españolas a

corto y largo plazo, de acuerdo con la concepción de su partido?

5. En relación con la Declaración de Derechos Humanos, ¿han de ser limitados para los componentes de

las Fuerzas Armadas? En caso de que así fuese, ¿cuáles deben ser esas limitaciones?

6. ¿Considera que debe ser limitada la jurisdicción militar y modificado el Código Militar? En caso

afirmativo, ¿en qué aspectos fundamentalmente?

Partido Sindicalista

Identificación con el pueblo

Para el Partido Sindicalista es preciso establecer una separación entre las Fuerzas Armadas y los servicios

de Orden Público: aquéllas deberán encontrar su potencialidad en la identificación intima con el pueblo.

El PS respondió así:

1. Las Fuerzas Armadas deben ser recuperadas para la función de defensa de la independencia nacional,

desligándolas de todo compromiso exterior que pueda significar una acción militar española no

decidida por España. Al mismo tiempo es precisa la separación entre estas Fuerzas Armadas y los

servicios de orden público.

2. Como mantenemos en nuestra Declaración Pragmática: "La posición internacional de España debe

ser clara: amistad y colaboración con todos los pueblos, y defensa de nuestra independencia. No nos

someteremos a ninguna de las grandes potencias imperialistas. Mantendremos una postura de No

Alineación, colaborando libremente con Europa, los países del Mediterráneo, el Tercer Mundo y, muy

especialmente, con Portugal y con la América de nuestra cultura. Nuestra solidaridad se mostrará

principalmente con los pueblos y comunidades oprimidos. Por sostener irrenunciablemente la igualdad

esencial del género humano, mantendremos una política beligerante antirracista en nuestras relaciones

exteriores."

De manera inmediata propugnamos: "La ruptura de todo acuerdo con otro país que coarte nuestra libertad

de acción y nos obligue a secundar la política de un poder imperialista, sobre todo cuando implique la

concesión de bases. El incremento de las relaciones de todo tipo con Europa, pero sin inclusión en el

Mercado Común capitalista, ni en el aparato militar del imperialismo que representa la OTAN, pues

entendemos que estas organizaciones son seguros de la burguesía contra cualquier posibilidad

revolucionaria. La vigilancia más exigente de las inversiones extranjeras, con total anulación de aquellas

que signifiquen un atentado contra nuestra soberanía. Persecución a fondo de todo servicio de inteligencia

extranjero. La solidaridad más amplia con los países "no alineados" y del Tercer Mundo. Y una política

de acercamiento efectivo, sobre bases populares, a Portugal y los países de Iberoamérica."

3. Serían unas Fuerzas Armadas que encontrasen su potencialidad no en la posesión de costosísimos

medios ofensivos, que aumentan la dependencia con relación al país que los suministra y plantean serios

problemas de mantenimiento a una economía modesta como es la nuestra, sino en la identificación íntima

con el pueblo en un sistema defensivo basado en cuadros profesionales reducidos y un ejército popular

latente. En caso de conflicto parcial, con capacidad para defender las fronteras mientras se pone en pie la

población en un verdadero ejército guerrillero, hostilizador permanente del invasor de tal forma que

comprenda el costo que llevaría consigo su intervención.

4. La dotación y preparación técnica, social y humana, suficiente de las Fuerzas Armadas para el

cumplimiento de sus fines. La realización del servicio militar obligatorio, salvo en casos de conciencia, y

el reclutamiento de la oficialidad de complemento sin ninguna diferencia o privilegio para un grupo

social. También, la creación de un Ministerio de Defensa que coordine la totalidad de la acción militar y

ponga al día sus reglamentaciones.

5. Ningún derecho humano básico puede ser negado definitivamente. Si la disciplina militar exige el

sacrificio temporal de ciertas libertades, nunca debe significar el sacrificio de la dignidad. Si la posición

del Ejército le sitúa por encima de la política de partidos, cada militar, no obstante, tiene el derecho de

profesar ideas políticas concretas, siempre que no las traslade a la institución castrense.

6. La jurisdicción militar debe limitarse a lo puramente castrense; debe ser liberada de cualquier otra

materia, como —por ejemplo— las de orden público. Por otra parte ,el Código de Justicia Militar debe ser

flexibilizado, con una mayor gradación de las penas.

 

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