Castellón: Acto de Falange Española de las JONS. 
 "Si España quiere suicidarse, nosotros se lo impediremos"  :   
 (Roberto Reyes). 
 El Alcázar.    22/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 25. 

Castellón: Acto de Falange Española de las JONS

"SI ESPAÑA QUIERE SUICIDARSE, NOSOTROS SE LO IMPEDIREMOS"

(ROBERTO REYES)

En Castellón de la Plana tuvo lugar el acto de la elección por los afiliados de la provincia, de la

Junta Provincial de FE de las JONS con concurrencia de más de 400 afiliados, votando los

restantes por correo y habiéndose recibido hasta ayer lunes más de 1.500 papeletas.

Con este motivo, el miembro de la Junta Nacional de Falange y de su Comisión Permanente D.

Roberto Reyes, pronunció una conferencia cuyo resumen es el siguiente:

Afirma en sus primeras palabras que estamos asistiendo a la disolución del Estado y que el

terrorismo que nos amenaza se resuelve como competencia, decisión y energía, como se ha

demostrado con la solución del doble secuestro que ha tenido sumido al pueblo en sorpresa,

dolor, indignación y hasta miedo.

Dice, que hemos vuelto a un estado de ánimo que muchos no conocieron y que los que

conocieron, Franco se los hizo olvidar. Afirma que se ataca frontalmente a España, y a su

unidad, siendo los separatismos de virulencia, jamás conocida en la historia de nuestra Nación.

Seguramente los analiza, destacando la impunidad con que se quema y ultraja la bandera

nacional y deteniéndose en el examen de la «ikurriña» que con numerosas citas, se demuestra

que es apócrifa en cuanto se pretenda extenderla más allá de Vizcaya y mucho más al reino de

Navarra.

Sostiene que los separatismos, mucho más virulentos que en 1936, se están convirtiendo en

cantonalismos, y que afectan hasta Andalucía y Aragón.

Alude al sistemático incumplimiento de las leyes y señala el de la aprobada en el referéndum el

15 de diciembre pasado, que exigiendo sean las Cortes las que elaboren las leyes, no cabe

reformar por Real Decreto-Ley, la Ley de Asociaciones que se aprobó en 14 de junio del

pasado año; y más eliminando al parecer de ella, materias tan fundamentales como la de el

respeto al orden constitucional vigente y la prohibición de recibir los partidos, fondos pro-

cedentes del extranjero ya que, así lo imponen preceptos de aquella Ley, que no es posible

saber si han quedado o no vigentes.

Hace mención a la presencia relevante de Santiago Carrillo en el entierro de los abogados

laboristas asesinados en Madrid y a que fueron las milicias comunistas las encargadas de

mantener el «orden», exigiendo a abogados y jueces que se identificasen ante ellos, para

después del «ordenado» desfile habido con banderas rojas, republicanas y puños en alto,

enfrentarse con la fuerza pública en Madrid, en cincuenta puntos diferentes.

INTOLERABLE INTERVENCIÓN EXTRANJERA

Alude a la presencia de personalidades extranjeras que no habían visitado España desde que

lo hicieron en las Brigadas Internacionales durante la guerra, interviniendo descaradamente

sobre nuestra política interior, incluso alguno en TV.

Señala que ministros del Gobierno dijeron públicamente de los exiliados, que habían hecho

más en 40 años que nuestros embajadores en América y que se ha llegado por alguno de

aquellos a visitar en sus domicilios a dirigentes de las Comisiones Obreras, para convenir, de

espaldas a trece millones y medio de trabajadores y de millón y medio de empresarios, que con

sus aportaciones conformaron el ingente patrimonio sindical, no ya el reconocimiento de las

CC.OO. sino el posible reparto de dicho patrimonio entre Centrales Sindicales que no sabemos

a quienes representan cuando lo lógico y justo seria, añade, oír en referéndum a la clase

trabajadora y empresarial sobre el destino de este patrimonio, o, de otro modo, que pase al

Estado para ponerlo al servicio de la justicia social y de la efectiva igualdad de oportunidades

que reclama nuestro pueblo.

Destaca que la supresión del artículo 35 de la Ley de Relaciones Laborales, no ha originado

reacción alguna, pese al daño que causa a la clase trabajadora y a que esas centrales y

muchos partidos se declaran obreristas, y en cambio se va a la huelga constantemente por

motivaciones políticas.

Alude al grave panorama económico de España, cuya tasa de inflación es de las más altas de

Europa, como igualmente el encarecimiento del coste de vida y el número de horas de trabajo

perdidas, presentando en cambio un mínimo de productividad.

En cuanto a la importación de crudos —sangría que representa más del 25% de nuestra

disponibilidad de divisas—, por temor a la impopularidad, dice que no se adoptan medidas

adecuadas, lo que está originando un vertiginoso descenso de nuestras reservas y un aumento

de nuestro endeudamiento exterior.

Se refiere a la desigualdad de reacciones que origina en el poder público, hechos de la misma

gravedad, con la diferencia de que cuando las víctimas son o se las atribuyen los partidos de la

oposición, las reacciones son mucho menos graves y fulminantes que cuando se protesta por

causas que pueden ser razonables porque obviamente hay desamparo en los servidores de la

Ley y el honor militar está por encima de la disciplina.

Se refiere a la fianza exigua exigida para poner en libertad a Santiago Carrillo, lo que unido a

su espectacular bien que «clandestina» y previa rueda de prensa, lo ha transformado en un

personaje, que pese a su procesamiento, que continúa, presidió el entierro de los cinco

abogados laboristas y brinda favores y protecciones.

CONCESIONES INEXPLICABLES

Destaca que en la misma línea de concesiones inexplicables que los únicos interlocutores

válidos, para el Gobierno, son la oposición, que era clandestina hace unos días, a quienes

facilita su constante acceso a los medios audiovisuales y prensa hasta del que fue «Movi-

miento», mientras quienes no formamos en esa oposición nos encontramos prácticamente

amordazados.

Afirma que ese diálogo «gobierno-oposición», va a culminar en que las normas electorales —

que naturalmente se aprobarán por Decreto — , hayan sido exclusivamente negociadas con los

señores de esa «oposición» y naturalmente atendiendo, a lo que pide para que hagan a

España el «honor» de participar en las elecciones, y sin oír siquiera a las restantes

asociaciones políticas y entre ellas la de Falange Española de las JONS.

Frente al panorama que se avecina, reclama unidad total y absoluta entre los que son o se

consideran falangistas. Y añade que la Falange solo pactará en el juego electoral, con aquellos

que politicamente estén dentro de los lindes que reclama nuestra dignidad ideológicamente.

Al analizar las distintas opciones partidistas, se detiene en la potencia económica del

comunismo que hoy se viste en muchos sitios de cordero, y tacha de burdo engaño al llamado

«eurocomunismo» —que también asi lo ha llamado el «Campesino»—, al igual que los

socialistas históricos, aunque no los renovados de Felipe González, explicándose la falta de

fiabilidad de aquéllos, en el hecho de que conocen perfectamente, por haberlos padecido en

nuestra guerra y después de ella, las cien caras que es capaz de presentar el comunismo.

Alude también a la democracia cristiana, refiriéndose a sus líderes y dice que, al igual que el

comunismo y los socialistas, reciben amplitud de apoyo financiero del extranjero, pese a la

prohibición de la Ley.

REDISTRIBUCIÓN DE LA RENTA NACIONAL

Acusa a todos estos partidos de no presentar un programa social humano y atractivo, que

ampliamente expone en lo que se refiere a la Falange, analizando sus distintos puntos, de los

que ahora destacamos el que afirma que los presupuestos generales del Estado han de ser

ante todo el gran instrumento corrector de redistribución de la renta nacional, dando prioridad a

la enseñanza, a la vivienda, a la Seguridad Social, a la sanidad nacional y a las obras públicas.

Explica una política agraria que devuelva al campo lo que es del campo y que vaya tanto contra

el minifundio como contra el latifundio. Y dice que ofrece la síntesis que hace de ese programa

un quehacer de ilusiones y de optimismo, frente a tanto desmayo y cobardía, tanto

materialismo y pornografía, tanto ataque a la familia y tanto hablar sin explicarlas, de la libertad

y de la democracia que se ofrece a un pueblo que dice votó «sí» al referéndum del 15 de

diciembre, pensando que votaba a la paz, a la auténtica libertad y, sobre todo, a una vida mejor

para sus hijos, para ellos y para cuantos constituyen ese mismo pueblo.

Termina afirmando que, como hace más de cuarenta años, volvemos a izar las mismas

banderas, sin trabas, disfraces ni mordazas, y teniendo en cuenta que si en la grave ocasión

que se avecina, como un día dijo José Antonio, si España quiere suicidarse, nosotros se lo

impediremos.

 

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