XLIII aniversario de la fusión de FE de las JONS. 
 La Falange es la oposición     
 
 El Alcázar.    05/03/1977.  Página: 6-7. Páginas: 2. Párrafos: 31. 

NACIONAL

XLIII aniversario de la fusión de FE de las JONS

LA FALANGE ES LA OPOSICIÓN

Fernández Cuesta: RECONSTITUIR LA FALANGE

Urgorri García: EL MOVIMIENTO SEGUIRÁ TRABAJANDO PARA SUS ENEMIGOS

García Ibáñez: CONTAR CON TODAS LAS FUERZAS NACIONALES

De la Peña: ROBUSTECER LA UNIDAD

MADRID, (Redacción).—Falange Española de las JONS demostró ayer, en Valladolid, que el

pensamiento de José Antonio Primo de Rivera es, hoy, la oposición rotunda a la realidad presente de

nuestra Patria. Y su más firme alternativa desde una exigencia revolucionaria. La Falange subrayó ayer,

en el Teatro Calderón, que no está dispuesta a servir de mochuelo ni de chivo expiatorio para cargar como

responsables de los desafueros cometidos en los últimos 40 años por el capitalismo liberal, el mismo que

ahora pretende perpetuar sus privilegios desde otro disfraz. Y que no va a renunciar a los requerimientos

de esta hora difícil de la vida española ante campañas de descrédito o ante acusaciones infundadas porque

asi lo exigen los hombres del pueblo que la forman.

UNIDAD Y RELANZAMIENTO

El XLIII aniversario de la fusión de FE de las JONS ha cumplido, pues, un claro propósito de unidad y

relanzamiento, teniendo a la juventud como protagonista a través del discurso, elaborado y riguroso, de

Eduardo Urgorri García. Raimundo Fernández Cuesta, desde la madurez de su larga experiencia concretó

las razones indeclinables de la Falange. Y Julio García Ibáñez concretó una vertiente sustantiva de la

ejecutoria falangista: la lealtad. Junto con Fernández Cuesta, presidieron el acto Valdés Larrañaga,

Villegas Girón, Urgorri Casado y García Ibáñez. Entre los asistentes se encontraba el exministro Utrera

Molina.

REPUDIO DEL CAPITALISMO

En primer lugar, el presidente de FE de las JONS de Valladolid, Eduardo de la Peña, evocó el significado

permanente de esta fecha y el propósito de «robustecer la unidad entre las tierras y los hombres de

España, alejando de nosotros el fantasma de la lucha de clases y repudiando al capitalismo especulador

que solamente piensa en la rentabilidad de sus acciones, menospreciando la persona humana». También

solicitó «una más justa distribución de la renta para que no sean siempre las clases más económicamente

débiles las que sufran las consecuencias».

LA EXPLOTACIÓN DEL CAMPO

Después, Eduardo Urgorri García, comenzó diciendo: «asumimos entera la historia falangista, conscientes

de que no hay vuelta atrás, que errores y fracasos, éxitos y triunfos corresponden a sus hombres, y a

España, todavía hay una, pero que no puede de ninguna manera tener vocación de convertirse en tres

repúblicas y cuatro cantones».

Refiriéndose después al abandono del campo y a la marginación de los agricultores, afirmó que

«solamente se le requiere cuando debe de alimentarnos, para luego sustraerle su renta, sus hombres, sus

comunidades y convocarlo para arrancarle los votos haciéndoles creer que una vez más alguien va a

ocuparse con seriedad de sus problemas, para abandonarlos hasta la siguiente legislatura». Frente a ello,

destacó que no caben soluciones tibias, faltas de rigor revolucionario necesario, «que reacomode a sus

hombres en una seguridad próspera, a sus jóvenes en un retorno de horizontes amplios y a sus viejos en la

contemplación ilusionada de un presente asegurado por el Estado con holgura y dignidad».

SECTOR ESCLAVO

En otros párrafos del discurso, que fue interrumpido numerosas ocasiones con aplausos, Urgorri García

relató la situación de expolio que aqueja a buena parte del campo español sin dotación de medios y con

recursos menguados. «Pero más que cautivo —puntualizó— este sector es esclavo, con la esclavitud

refinada de 1977, porque el hombre del campo continúa solo frente al clima, preservando su cosecha, solo

frente al comerciante que trafica con su sudor y sólo contra las contingencias de su trabajo, con una

previsión insuficiente».

UNIDAD DE LOS TRABAJADORES

En concreto, se refirió a los comerciantes «que caen como aves de rapiña sobre el campesino»; y al poder

de las multinacionales, que manejan sin escrúpulo el esfuerzo de tantos hombres; y al «comercio de

Estado», que vence siempre la balanza en favor de los mismos intereses. Condicionando todos estos

temas, habló de la unidad de los trabajadores, y del control que éstos deben ejercer sobre su patrimonio

personal y colectivo. Y del engaño que significa la multiplicidad de organizaciones, que por toda

concesión proclaman la huelga como arma política y se sirven de la división como medio de alcanzar sus

propósitos.

SINDICALISMO NACIONAL

«Concebir a España —añadió— como un gran sindicato, significa que existe un fuerte proyecto común al

que deben de estar sujetos los intereses de aquellos que participan en la producción y que esos intereses

sólo podrán doblegarle ante los superiores intereses dé España». Este seria el gran medio, en su opinión,

para lograr una nación próspera y fuerte, sin corrupción, y colonialismo. Refiriéndose a la

representatividad, destacó que ésta se adquiere día a día a través de la responsabilidad y el servicio «como

vanguardia genuina de un sindicalismo nacional, responsable y auténtico».

EMPRESAS DE PROPIEDAD SOCIAL

Más adelante habló del Estado Sindical y de las empresas de propiedad social, «acomodadas en el

principio de solidaridad, de acumulación social y formación permanente, con un óptimo de rentabilidad

para su reparto dentro del trabajo, con personalidad jurídica y propiedad en el conjunto social y una

participación plena del mismo en el control de la empresa». También abogó por la potenciación de la

empresa estatal, así como de la industria artesanal y de las entidades cooperativas, protegiendo las

empresas privadas pequeñas y medianas.

ENLOQUECIMIENTO COLECTIVO

Los últimos párrafos de su discurso tuvieron una vertiente aclaratoria: «Falange Española de las JONS —

dijo— es hoy eso que podría llamarse oposición, porque nos da el viento de cara, y como tal será tratada y

como tal deberá actuar. Es tan grande el aire de enloquecimiento colectivo que vivimos, que dos grupos

de interlocutores faltos de legitimidad de origen y de ejercicio y con una representatividad más que

mediocre, pactan en la Moncloa el futuro inmediato de España, pasando por el oficio obligado de las

elecciones. Y en ellas estaremos porque es preciso».

Eduardo Urgorri García recibió un clamoroso aplauso cuando dijo: «Eso que se llama Movimiento, lo

crearon tan disciplinado y con tanto espíritu de servicio que salvo los falangistas que aún permanecen en

él por diversas circunstancias, toda la maquinaria seguirá trabajando para sus enemigos, que continuarán

sin disolverlo hasta que haya rendido su último tributo».

RUINA MORAL

Julio García Ibáñez ocupó el estrado a continuación para reflejar un permanente sentimiento de recuerdo

hacia José Antonio, Onésimo, Ramiro y Ruiz de Alda, que proclamaron la unidad como fuente de energía

política puesta al servicio incondicional de la Patria, del pueblo, de la justicia y de la Falange. «España

vive —dijo— quizás, mejor que vivía en aquellos años, pero no obstante su ruina moral y su ruina

espiritual resultan evidentes, y al paso que van las cosas los políticos de las áreas oficiales pronto a la

ruina moral habrá que añadir la ruina económica y material de nuestro pueblo».

VOLVEREMOS A LA LUCHA

«La oligarquía —añadió después— que se resistió siempre al empuje de la justicia que implantamos,

ofrece a los partidos una hipotética libertad política, porque la libertad siempre muere en las manos del

más poderoso, del que más dinero tenga, del mejor organizado; y a cambio, cancela todo compromiso de

justicia social con el trabajador». Para hacer frente a esta situación, García Ibáñez subrayó que

«volveremos a la lucha». Pero teniendo la conciencia muy clara de que «si Falange Española no hubiera

surgido a la vida pública en 1934, tendría que nacer hoy mismo. Sólo en la Falange, en sus respuestas

doctrinales, en su sentido de la vida y de la historia, en su espíritu combativo, en su aceptación del

sacrificio y en su alegría joven y responsable, volverá a hallar España la solución a sus graves problemas

de hoy».

FUERZAS NACIONALES

Después puso de relieve que «nos hacernos responsables de la historia, de toda, sí, de la que ayudamos a

hacer y de la que todavía haremos», destacando que para mantener abierta una posibilidad vigente de

futuro es necesario contar con la asistencia de todas las fuerzas nacionales, que será imprescindible para

vencer de nuevo a los enemigos de la Patria.

RECONSTITUIR LA FALANGE

Cerró el turno de intervenciones Raimundo Fernández Cuesta, presidente de la Junta Nacional de FE de

las JONS, que a lo largo de su discurso, dijo, entre otras cosas:

«Si este Acto contribuyere al logro de la unidad, este Acto añadiría un nuevo laurel a los que ya tiene en

la historia falangista. Es ese propósito de unidad el que me lanzó en cuanto las circunstancias lo

permitieron, y a pesar de mis años, y a que nada ambicionaba ni ambiciono, a la empresa de reconstituir

la Falange, en la que estoy gastando mis últimas energías y recibiendo nuevas amarguras que agregar a

las ya recibidas a lo largo de mi vida. No para que fuese la Falange de Raimundo; sino la de todos los

falangistas. A ese objetivo hemos de subordinar diferencias de criterios y personalismos y sustituir la

crítica y el reproche, por la hermandad. Comprender que somos a veces víctimas de intrigas, de manejos y

maniobras, de los que no regatean medios para enfrentarnos y dividirnos, porque conocen la enorme

fuerza de nuestra unidad, y lo que quieren es hacernos desaparecer, inutilizarnos políticamente. No les

hagamos el juego. Yo os aseguro, una vez más, que nunca desertaré de mi puesto, mientras crea puedo

seguir prestando un servicio a esa unidad, pero os aseguro también que lo abandonaré cuando crea que

puede ser obstáculo para lograrla».

COMPROMISO DE UNIDAD

«Aquí está, —prosiguió— la Falange renacida con el peso de su historia y con la responsabilidad del

presente y del futuro de España, cargando sobre los hombros de todos nosotros, carga que tenemos que

aceptar con fe y con ilusión, haciendo honor a nuestra doctrina fundacional, y cuya fecundidad no se ha

agotado, antes por el contrario, en muchos puntos, sigue inédita. Para esa y todas nuestras tareas, hemos

de estar unidos, los de ayer y los de hoy, los históricos y los nuevos, conscientes de nuestro compromiso

con José Antonio y con España».

LA FALANGE Y EL ALZAMIENTO

«Bien sé —añadió— que no falta quien arguye hubiera sido más leal para la Falange el haberse inhibido

de toda participación y actividad del Régimen, durante estos últimos cuarenta años, con lo que, dicen, la

Falange se hubiera librado de las deformaciones y fraudes que ha sufrido, y de que se le presente ahora

como el chivo expiatorio de todos los ataques que al pasado Régimen se le hacen, cargando con las culpas

que cometieron, lo que ahora son los más acérrimos enemigos de la Falange. Entiendo, sin embargo, que

dadas las condiciones bien conocidas en que la Falange intervino en el Alzamiento Nacional y en la

Guerra, esa inhibición durante la misma, con miles de hombres en las trincheras, hubiera significado una

traición a España. Ganada la paz, era inconcebible que los falangistas hubieran aceptado quedar fuera de

la etapa reconstructora que se emprendió y, en efecto, la inmensa mayoría de los falangistas, se diga ahora

lo que se quiera, se incorporaron a la misma y trabajaron en el Régimen con toda fe y la mejor voluntad».

REALIZACIONES FALANGISTAS

También destacó que sin la aportación de la Falange el Estado no habría experimentado el impacto de su

sentido revolucionario incontenible y transformador. «Por eso es injusto desconocer —afirmó Fernández

Cuesta— las realizaciones falangistas que se han llevado a cabo en el Régimen, como también lo es no

reconocer que la Falange ha sido siempre acicate para defensa de la justicia, y contención, o al menos

corrector, de abusos reaccionarios y conservadores».

PARTICIPACIÓN DIRECTA

Rechazó seguidamente el Sr. Fernández Cuesta las imputaciones insidiosas que se hacen contra la

Falange calificándola de «totalitaria, de antidemocrática, y de reaccionaria» y puso énfasis en destacar el

carácter humanis-ta de su doctrina, en la que el hombre es eje alrededor del cual gira toda la concepción

política y social; en la que el Estado no es un fin en sí mismo, sino un instrumento al servicio del hombre

y la Sociedad; en la que se aspira, en vez de a una democracia formal, consistente en la repetición, cada 4

años, de un SI o un NO, a una democracia social, de participación directa; y que ve en el trabajo,

finalmente, no ya una mercancía, ni siquiera una fuerza motriz, sino una relación entre hombres, libres,

para el desarrollo de su capacidad creadora, y en donde el tesoro de la cultura, se contempla no como

privilegio de una minoría selecta, sino como el Código de Cultura de todo un pueblo.

SITUACIÓN POLÍTICA

Refiriéndose a la actual situación política, la calificó de «preocupante y delicada». El comunismo —

dijo— ha esperado 37 años a que llegase el instante de volver a izar sus rojas banderas en el suelo de

España y con tanta facilidad, que el mayor optimista no hubiera podido preveer jamás. En cuanto al

separatismo, condenó la legalización de la bandera vasca. Y sobre la situación actual de la Falange, dijo

que «es muy parecida a la de los años 1933 y 1936, entre las izquierdas que nos odian y las derechas que

nos rehuyen, porque temen que si aparecen unidas a nosotros, vamos a perjudicar su imagen democrática.

Lo que no les impide reivindicar todo lo bueno del pasado Régimen, en especial en el aspecto social, sin

reconocer ni al menos aludir a la participación decisiva que en esa tarea social han tenido los hombres de

la Falange. Y sin perjuicio de rechazar también el calificativo de derechas y de explicar su posición entre

ellas y las izquierdas, con las mismas explicaciones que nosotros venimos dando desde nuestro

nacimiento hace 40 años».

Por último, los asistentes cantaron el Cara al Sol, dando los gritos de ritual Raimundo Fernández Cuesta.

Antes de disolverse, los falangistas entonaron ante la fachada del Teatro Calderón diversas canciones y

gritos contrarios al Gobierno. La Fuerza Pública hizo acto de presencia de manera ostensible con gran

despliegue de medios. Por último, Fernández Cuesta y De la Peña, acompañados por los asistentes al

mitin, depositaron ante la tumba de Onésimo Redondo una ofrenda floral, entonando de nuevo el Cara al

Sol.

 

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