Autor: JASA. 
 Higinio París Eguilaz en Fuerza Nueva. 
 El movimiento, usurpado     
 
 El Alcázar.     Páginas: 1. Párrafos: 6. 

EL MOVIMIENTO, USURPADO

Su liquidación ha sido consecuencia de una cuidada estrategia para anular las posibilidades

renovadoras de la Falange y del 18 de julio

«La opinión pública no se explica cómo un año después de la muerte de Franco, se haya

renunciado a los principios del 18 de julio y se haya producido un cambio adoptando otros

principios contrarios», dijo don Higinio París Eguilaz durante la conferencia pronunciada ayer

en «Fuerza Nueva» sobre el tema «Nacimiento, vida y muerte del Movimiento Nacional». Le

acompañó en la presidencia Blas Pinar, líder del Partido, y Pedro Rodrigo, director de la revista

FN, que intervino cozso presentador.

En definitiva, la disertación del Sr. París Eguilaz —seguida atentamente por el público que

llenaba el local— denunció las sucesivas maniobras llevadas a cabo desde el inicio del

Alzamiento para desnaturalizar y anular el Movimiento y, en definitiva, la obra renovadora

emprendida por las fuerzas del 18 de julio y especialmente la Falange. En concreto, citó tres

etapas clave; la primera- se sitúa en el decreto de Unificación, en un claro intento de suprimir el

contenido ideológico de Falange y Tradición; la segunda, centrada en torno a la promulgación

de los Principios del Movimiento, que introdujo dos variantes decisivas: la confesionalidad del

Estado y la Monarquía como-forma política; y la tercera, fraguada por la tecnocracia mediante

la Ley Orgánica del Estado, que suprime toda alusión a los orígenes fundacionales del Estado.

«Durante los años ateríores —puntualizó el Sr. París— toda clase de caciques, negociantes

inmorales, defraudadores y gentes corrompidas, se consideraban del

Movimiento,contribuyendo a su desprestigio».

LOS AUTÉNTICOS TOTALITARIOS

También señaló el orador la acción demoledora de los grupos reaccionarios que camuflados

bato el estandarte de la Victoria acusaron tenazmente a los falangistas de «fascistas,

anticatólicos, comunistas, etc, mientras ellos se presentaban como los defensores del derecho

y te libertad, pero el hecho concreto es que José Antonio defendió siempre la libertad y

dignidad humana», al contrarío que otros renacidos liberales de la España de hoy que, en su

tiempo citó e Gil Robles proclamaron la necesidad de una España totalitaria y unitaria, afincada

en «nuestra gloriosa Tradición», como dijo el líder de la CEDA en 1933.

LA INSOLIDARIDAD DEL CAPITALISMO

«Y estos totalitarios -prosiguió— hacen ahora alarde de democracia. Jamás José Antonio

pronunció palabras parecidas y es indignante que se nos acuse a sus seguidores de

totalitarios, antidemócratas y fascistas, que es la posición que ellos defendían». También

analizó la situación creada en España por la incomprensión e inso-fídarídad internacional, al

negarnos unos recursos imprescindibles para la recostrucción del país, lo que provocó la férrea

unión del. pueblo con su Caudillo. Entre otras cosas, puso de relieve la «delincuencia

antisocial» practicada por ciertos grupos económicos con el fin de provocar ta inestabilidad del

sistema, asi como la falta de control sobre las retribuciones de los funcionarios y la creación de

sociedades anónimas destinadas a fomentar el fraude fiscal.

BALANCE DE LA OBRA DE FRANCO

«Valorada en conjunto la labor positiva y negativa de los años 1936-1975, —concluyó—

podemos afirmar que en relación con la consigna falangista «Por la Patria, el Pan y la Justicia»,

Franco rescató la unidad de la Patria que había sido desintegrada en la última etapa de la

República y logró para los españoles los beneficios del desarrollo, pero sus Gobiernos no le

dieron la justicia en el pleno económico». Por último, se refirió ai testimonio de gratitud

demostrado por el pueblo español hacia el Caudillo en su fallecimiento, así como la

permanente estrategia de las Internacionales para liquidar el Régimen del 19 de julio. Al

término del acto, los asistentes cantaron el Cara, al Sol, dando los gritos de rigor Blas Pinar.

JASA

 

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