Asamblea de combatientes. Manifiesto de Clausura. 
 "Ni revolución sangrienta, ni tímido evolucionismo"  :   
 Girón, confirmado en la presidencia de la Junta Nacional de la Confederación. 
 ABC.    23/03/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

MARTES 23 BE MARZO DE 1976.

ASAMBLEA DE COMBATIENTES MANIFIESTO DE CLAUSURA «NI REVOLUCIÓN

SANGRIENTA, NI TÍMIDO EVOLUCIONISMO».

Girón, confirmado en la presidencia de la Junta Nacional de la Confederación.

Con la renovación de la Junta Nacional; y la aprobación de un manifiesto, se clausuró el domingo, en

Madrid, la II Asamblea Nacional de Combatientes, que durante tres días se ha desarrollado en la capital

de España, con asistencia de trescientos representantes.

En la sesión de la mañana fue renovada la Junta Nacional dé la Confederación. Fue ratificado por

aclamación el presidente, don José Antonio Girón de Velasco, que había puesto su cargo a disposición de

la asamblea. Se eligió también a los nuevos miembros de la Junta: don Tomás Alberto García Salgado,

por los combatientes; don Carlos Pérez Adayle, por los alféreces provisionales; don José Paniagua

Vargas, por los sargentos; don Jovino Iglesias del Busto, por los ex cautivos; don Federico González, por

los legionarios; don Luis Miguel Cabeza de Vaca, por los banderas de Falange, y don Emilio Marín de

Burgos, por tercios de Requetés.

GRUPOS VANDÁLICOS QUE DESTRUYEN Y ASESINAN

El manifiesto aprobado por la Asamblea ha sido elaborado en la primera de las cinco comisiones que

habían constituido, presidida por el señor Girón. En primer lugar, el manifiesto expone la situación

socioeconómica y política, con referencias a la subversión, crisis económica, universidad, pornografía y

campañas contra los hombres públicos. Se socavan la integridad y el honor de los españoles, y un afán

revanchista promueve grupos vandálicos que destruyen y asesinan.

A continuación se pide reflexión y cordura a los españoles, y coraje ante la triste panorámica del país.

Convoca a todos a la tarea de conseguir las más altas cotas de progreso, justicia social unidad y .paz.

Proclama lealtad al Rey y fe en el porvenir, y se convoca a una radical transformación que no sea ni

revolución sangrienta ni tímido y estéril evolucionismo.

PROGRAMA DE TREINTA PUNTOS

El manifiesto expone seguidamente un programa de treinta puntos. Principió indeclinable es que ninguna

actividad Humana puede sustraerse al imperio de Dios, que la justicia y la verdad son categorías

permanentes y objetivas, y la inquebrantable solidaridad de la Confederación con el espíritu del 18 de

Julio y la inmutabilidad de los principios fundamentales del Movimiento. Respecto al bien común y los

derechos humanos, el segundo apartado indica que no existe desigualdad por nacimiento o condición

social, que la paz es factor condicionante para los demás bienes públicos, «pie el Estado debe guardar el

derecho de la persona a vivir ya trabajar libre y pacíficamente, y todos han de cumplir sus deberes Dará

con los otros y con el bien común.

«TODO SEPARATISMO ES UN CRIMEN INADMISIBLE»

La Patria, dice el tercer apartado, es Unidad en la que todos estamos Integrados. La multiplicidad de las

reglones es fuente de fortaleza, nada justifica los cantonalismos y todo separatismo es un crimen

Inadmisible. El Rey encarna la representación suprema de la Patria, de la que son columna vertebral las

Fuerzas Armadas y del Orden Público.

Se habla más adelanté del orden político y se reconoce la validez de la familia, Municipio y Sindicato

como bases de la organización del Estado, La representación orgánica es más democrática y más libre que

la inorgánica; el régimen de partidos es incapaz de organizar un sistema económico que ponga al pueblo a

cubierto de sus angustias.

LAS PRESIONES EXTRANJERAS

En materia Económica, señala la necesidad de que la sociedad tenga cubiertas sus necesidades primarias;

el bienestar de cuantos integran el pueblo es de interés colectivo. Finalmente, el manifiesto dice que son

inadmisibles las presiones extranjeras para homologar nuestras instituciones. La libertad y la

independencia no es un regalo que hayamos de recibir o mendigar, sino que lo hemos de merecer con

nuestro pronto esfuerzo.

«LOS TRAIDORES Y LOS PERJUROS»

Leído el manifiesto, siguió un turno de intervenciones, con intervención de diversos asambleístas. Entre

ellos habló el presidente de la Hermandad de Alféreces Provisionales, que dijo que los ex combatientes no

están dispuestos a hacer dejación de la victoria. Él teniente general Iniesta Cario, en nombre de los

legionarios, pidió que la Confederación llegue un día a ser un plan de acción para evitar que los traidores

«nos lleven nuevamente a 1936».

ACCIONES. ADEMAS DE PALABRAS

Por el representante de la División Azul se solicitó que la Confederación se manifieste con acciones,

además de con palabras. De entre los representantes de asociaciones políticas invitados, habló don

Salvador Serrats, de A.N.E.P.A., que dijo que, si bien comprendía el deseo de unión, recordaba que José

Antonio había dicho que la política es a veces oportunidad, por lo que cree que hay que esperar a que se

plantee la oportunidad de la unión de todas las asociaciones. Por U.D.P.E. habló el señor Rodríguez Villa,

Villegas Girón por F.N.E. y Marín Burgos por U.N.E., todos ellos adhiriéndose al manifiesto.

«EL FRANQUISMO NO HA MUERTO»

Blas Pinar, por sn parte, afirmó que Jamás se es excombatiente, y que la Confederación no es un grupo

folklórico. Hizo un llamamiento a la unidad de los hombres del Movimiento, y dijo que la gran tarea ira

recoger el franquismo, que no ha muerto, porque está en nuestro pueblo, y nunca podrán ser arriadas las

banderas del 1 de abril. Franco, dijo, ganó cuatro batallas: contra el marxismo, la de la unidad, contara los

emotivos que querían entrar en la guerra europea, y contra los vencedores de la guerra mundial. La quinta

batalla se está sanando aquí y con el pueblo.

Tras hablar Antonio Ramírez, por la Asociación Defensa Agraria Social, tomó la palabra el presidente,

señor Girón, que declaró clausurada la asamblea.

LECTURA DEL TESTAMENTO DE FRANCO

Finalmente, se escuchó la lectura del testamento de Franco, con todos los presentes puestos en pie. Se

entonaron luego el himno de la Legión, el del Arma de Infantería, el Oriamendi y el Cara al Sol, este

último con el brazo en alto.

La asamblea se dio por finalizada tras el almuerzo de hermandad.

 

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