Según testigos presenciales. 
 Dos jóvenes, autores de la muerte de Carlos González Martínez  :   
 El estudiante había resultado herido durante los conatos de manifestación que tuvieron lugar la noche del lunes en Madrid. 
 ABC.    29/09/1976.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 31. 

ABC. MIÉRCOLES 29 DE SEPTIEMBRE DE 1976.

SEGÚN TESTIGOS PRESENCIALES DOS JÓVENES, AUTORES DE LA MUERTE DE CARLOS

GONZÁLEZ MARTÍNEZ

El estudiante había resultado herido durante los conatos de manifestación que tuvieron lugar la noche del

lunes en Madrid

MADRID. (De nuestra Redacción.) Dos testigos presenciales han descrito a la Policía, aJ parecer efe

forma bastante coincidente, a dos personas que efectuaron varios disparos contra los manifestantes en tí

Jugar en que resultó herido de muerte el lunes, a última hora de la tarde, el ¡oven Carlos González Mar-

tínez. La víctima —efe quien no se tiene filiación política alguna-— falleció poco antes de las seis de la

madrugada de ayer en la Ciudad Residencial Francisco Franco. Aunque se desconoce aún ei tugar y eí día

en que se efectuará eí sepelio, varios grupos políticos de la oposición tienen el proyecto de convocar al

pueblo de Madrid a participar en el acto. La Policía realiza intensas investigaciones para el total escla-

recimiento de los hechos.

DISPAROS Y GRITOS.—El joven Carlos González Martínez, de veintiún años, que falleció ayer por la

mañana en la residencia Francisco Franco, fue herido gravemente en un encuentro entre grupos de

manifestantes, que ge produjo a las nueve de la noche de ayer, en la calle Barquillo,-según el Gobierno

Civil de Madrid, en nota oficial.

El herido fue trasladado hasta el domicilio de una amiga, en la calle Fuencarral, 115, por María Fuencisla

Pastor, de veinticinco años, que, antes, se había refugiado en un portal al ver a unos jóvenes correr,

alrededor de las nueve de. la noche.

Segundos más tarde, María Fuencisla oyó disparos y gritos de diverso matiz político. En un momento de

confusión, descubrió a Carlos González tendido en el suelo, pidiendo ayuda. Carlos decía que estaba

herido.

Ambos jóvenes subieron a un taxi inmediatamente. El conductor del vehículo se negó a llevarles a otro

sitio que no fuera la Puerta del Sol. Allí bajaron y tomaron un segundo taxi, siempre los dos solos, que les

llevó al domicilio citado de la calle de Fuencarral.

PARECÍA GRAVE.—Subieron al sexto piso del inmueble, donde se encontraba Isabel Budd, amiga del

herido, y otras dos personas. Carlos mostró su herida, y tras desnudarle, le tendieron en una cama. El

herido solicitó Jos servicios de un médico. A pesar .d« que llegó por»sus propios medios, Carlos

presentaba un rostro pálido y su aspecto parecía grave.

Ante la preocupación creciente por su estado, María Elena Martín Ortega, que se encontraba en el piso,

ba.ió a la calle para avisar a su padre, Benito Martín de Prados, doctor en Medicina y especialista en pul-

món y. corazón.

El doctor Martín se desplazó inmediatamente al domicilio y encontró al herido en estado de «shocks, con

una herida de bala, que presentaba orificio dé entrada y salida. Ante el estado de Ciarlos González, el

médico decidió avisar a la Policía que, por otra parte, no tenía conocimiento de los sucesos.

INTERVENCIÓN.—En la calle, el doctor Martín paró un «Jeep» de la Policía Armada para comunicar

los hechos a la autoridad y reclamar una ambulancia. Minutos más tarde, el herido fue trasladado desde el

sexto piso hasta una ambulancia de la Policía Armada. En la Ciudad Residencial Francisco Franco, -

donde fue trasladado con toda urgencia, fue atendido por los doctores Botella y Riquelme, que

pronosticaron herida muy grave, interviniendo rápidamente.

La bala interesaba la región lumbar izquierda, la región torácica izquierda, riñón, pleura, pulmón e

intestino grueso, según el parte de los doctores.

Foco antes de las seis de la madrugada, Carlos González Martínez falleció. Uno de los médicos que le

habían atendido es .hermano de la víctima.

EXCESIVO TIEMPO. El doctor González Vicent, profesor jefe del Servicio de Urgencia de la

Residencia Provincial Francisco Franco, ha manifestado que el joven falleció fundamentalmente por el

excesivo tiempo que transcurrió desde que tuvo lu-gaí la agresión hasta que ingresó en el hospital citado.

Al parecer el disparó se produjo alrededor de las ocho de la tarde y el herido ingresó a las 11,55 horas.

Fue atendido por los doctores Riquelme, Botella e Infante Llegó a la clínica muy bajo de tensión, se le

intervino quirúrgicamente, y posteriormente fue llevado al servicio de reanimación, donde al parecer

recobró el conocimiento. En dicho servicio sufrió un paro cardíaco, del que ya no se recuperó.

Según los análisis, A! disparo se produjo a boca jarro, de arriba abajo, en la región

lumbar, con orificios de entrada y salida. El riñón resultó prácticamente destrozado, además de otras

lesiones, lo que ocasionó una abundante hemorragia «me, al no ser cortada a tiempo, ha causado la

muerte del herido.

Entre los médicos y enfermeras del Francisco Franco se procedió a la firma de un escrito de protesta por

la agresión, dada que la víctima es hermano dé uno de los médicos que trabajan en la residencia, en el

servicio de neurocirugía. El escrito expresa la indignación por el salvaje atentado, llevado a cabo —dice-

—por individuos de paisano, con na disparo por la espalda, a menos de un metro de distancia, y cuando el

fallecido presenciaba la manifestación desde él interior de un portal. Termina pidiendo el esclarecimiento

de los hechos.

Al parecer Carlos González Martínez dijo, cuando recuperó por unos momentos el conocimiento, que los

agresores vestían d* paisano.

ESTUDIANTE. La víctima tenía veintiún años de edad y era hijo de don Eduardo González Calderón,

técnico de sonido de la emisora de Radio Madrid y redactor deportivo de la cadena S. E. R., conocido

como «Eduardo Calderón». Asimismo, el señor Calderón es funcionario del instituto Social de la Marina,

y es una persona muy querida en los medios en los que trabaja.

El fallecido era estudiante de la Universidad de Madrid y se reunía con otros estudiantes para estudiar en

un piso. Concretamente parece que en la tarde de ayer pensaban rellenar las solicitudes de ingreso en la

Universidad para matricularse de cara al nuevo curso.

El infortunado joven vivía con su familia en la calle de Fernán González, número 43, de Madrid. Al

domicilio están llegando numerosas muestras de condolencia por lo sucedido.

DOS INDIVIDUOS. De momento no se ha producido ninguna detención, a pesar de que a media tarde de

ayer circuló el rumor de que la Policía tenia en su poder a un sospechoso.

Fuentes cercanas a la Dirección General de Seguridad informaron ayer a ABC que

han sido localizados dos testigos presenciales de los hechos que, al parecer, tuvieron lugar,

concretamente, frente al numero 13 de la calle Barquillo. Al parecer, uno de estos testigos ha manifestado

que vio cómo dos individuos sacaban sendas pistolas y disparaban contra los manifestantes que se

dirigían a la calle de Alcalá. Ambos tendrían entre veinticinco y treinta años. Uno de ellos era alto,

delgado, de pelo rizado y llevaba un pantalón vaquero y un jersey a cuadros de color claro El otro era

bajo, de apariencia fuerte y tosca, con barba de varios días, pero poco poblaba, y vestía una camiseta

marrón.

Según este testigo, los disparos se efectuaron a la altura de la cadera y los responsables -escaparon con

dirección a la calle Fernando VI. Este testigo aportó «n casquillo de baja de calibre 7,65. La Fo Hcía

encontró en el lugar de los hechos otros tres ¡guales.

COMUNICANTE ANÓNIMO.—El otro testigo corroboró —según las mencionadas fuentes—

básicamente esta declaración, con la salvedad de que apenas -escuchados los disparos se guareció en un

portal y sus impresiones son menos claras.

A última hora de la tarde un coniunirante anónimo se dirigió- por teléfono a la Redacción de ABC

declarándose testigo de los hechos. Nuestro comunicante afirmó ver cómo mementos antes dé oírse los

disparos tres jóvenes se separaban del grupo de manifestantes. "Uno de ellos, que vestía una zamarra

militar, pantalón claro y con el cabello rubio muy corto, sacó una pistola y efectuó dos disparos al aire,

primero, y luego cuatro sobre la multitud.

A las ocho y media de la tarde de ayer, Anatómico de Santa Isabel, en una cámara de dicho centro, en

espera, dé .ser instalada la capilla ardiente. Permanecía solo, pues la entrada, incluso a familiares, está

prohibida. Aún no se conoce la hora del entierro, pues son sus familiares quienes en estos momentos están

preparando los papeles necesarios para el entierro quienes fleben fijarla.

HUELGA GENERAL Coordinación Democrática y las tres organizaciones sindicales paralelas integradas

en ella han efectuado un llamamiento a la huelga general y a una jornada de lucha eji señal de protesta por

la. muerte del estudiante Carlos González Martínez. Se estudia también la posibilidad de efectuar una

invitación al pueblo de Madrid para que acuda al entierro y funerales por el joven. Ayer se produjeron

acciones de protesta minutos cíe silencio, patos, etcétera en varías empresas, entré ellas Chysler, Stan-

dard, Femsa, Isodel, Dimeta1. Se pretende que estas acciones se mantengan y generalicen antes de Ir.

jornada de lucha prevista.

La secretaría de la Asociación de Radio y Televisión ha hecho pública, por último, la siguiente nota:

«La Asociación Provincial sindical de Radio y Televisión, samándose al dolor por la muerte de don

Carlos González Martínez, hijo del miembro de la misma, don Sduardo González Calderón, como conse-

cuencia de un disparo efectuado por elementos desconocidos durante la manifestación que transcurrió en

Madrid ayer. día 27, ha acordado suspender todos los actos previstos con motivo de la festividad de su

Patrón. San Gabriel Arcángel.

Al manifestar nuestro profundo dolor, expresamos la más enérgica repulsa, hacia estos actos de violencia

y la confianza de >jue el Gobierno aplicará todo el rigor de la justicia a los culpables.»

Detenidos en la D, G. S.

Anoche continuaban en las dependencias de la Dirección General de Seguridad los detenidos en la

manifestación del lunes a»e participaban en una concentración no autorizada entre las glorietas de Bilbao

y Alonso Martínez, en Madrid.

Según informa Cifra, alrededor de quince personas se encuentran en la D. G. S., sin que ninguna de ellas

haya sido puesta en libertad. Los detenidos fueron conducidos desde la plaza de Alonso Martínez a las

dependencias policiales a las nueve y media de la noche del lunes.

Entre los detenidos se encuentra el secretario del Jurado del Banco Zaragozano, don Román Recuero.

 

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