Autor: Cardoso, Vasco. 
 Madrid: Los upuestos autores de la muerte del estudiante Carlos González. 
 Vestían de Paisano     
 
 Pueblo.    29/09/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

VESTIAN DE PAISANO

*Hicieron cuatro disparos con una pistola del nueve largo, cuando la víctima se hallaba en el

suelo

*La víctima estuvo cuatro horas sin recibir asistencia médica

CERCA de cuatro horas permaneció sin asistencia médica el joven Carlos González Martínez, de

veintiún años de edad, estudiante de Psicología, que sobre las ocho de la tarde del lunes resultó mor-

talmente herido por un disparo de pistola, del calibre nueve largo, cuando se hallaba en un portal de la

calle de Barquillo, presenciando la manifestación. Aunque las informaciones en torno al caso no son del

todo claras, parece ser que unos desconocidos —«vestían de paisano», afirmó la víctima cuando recobró

momentáneamente el conocimiento— le derribaron cuando se hallaba refugiado en un portal y le dispara-

ron a quemarropa, a menos de un metro de distancia. La bala, con orificio de entrada y salida, penetró por

la región lumbar izquierda, destrozándole el riñón, parte de la pleura, entrando en el pulmón y, antes de

salir, perforó el intestino grueso.

Las lesiones eran mortales de necesidad, aunque los médicos que le atendieron en la Residencia

Sanitaria Francisco Franco, los doctores Riquelme, Botella e Infante, hayan manifestado que, de haber

sido atendido a tiempo, hubiera tenido algunas posibilidades de sobrevivir. En efecto, pese a que fue in-

tervenido en condiciones difíciles, con la tensión muy baja y un estado de fuerte «shock» traumático,

provocado por la intensa hemorragia, logró salir con vida del quirófano, siendo trasladado a la Unidad de

Vigilancia Intensiva, donde falleció, a consecuencia de un paro cardíaco, sobre las seis de la mañana de

ayer.

A última hora de la tarde de ayer circuló el rumor de que uno de los supuestos autores de la

muerte del joven Carlos González había sido detenido. Sin embargo, en fuentes oficiales, la noticia ha

sido desmentida al mismo tiempo que se confirmaba la existencia de una testigo presencial de los hechos,

que vio cómo los homicidas hacían cuatro disparos sobre la víctima, tendida en el suelo. Parece ser que se

está elaborando un «retrato robot», que será facilitado a los medios informativos, basándose en ios

elementos proporcionados por la testigo, cuya identidad se desconoce. Por otra, parte en el lugar de los

hechos han sido hallados cuatro casquillos de bala, del calibre nueve largo —un tipo de munición casi en

desuso—, que en estos momentos están siendo analizados en eí laboratorio de la Dirección General de

Seguridad.

Sobre las circunstancias que rodearon el homicidio, se sabe que el joven Carlos González estaba

acompañado por María Fuencisla Pastor, de veinticinco años de edad. Ambos se habían refugiado en un

portal de la calle Barquillo al darse cuenta de que otros jóvenes, probablemente manifestantes, venían

hacia ellos corriendo. Segundos después, escuchó unos cuantos disparos comprobando que Carlos

González pedia ayuda y señalaba la sangre que empezaba a manar del cuerpo. Según informaciones no

confirmadas, casi al mismo tiempo que se escucharon ¡os disparos alguien no identificado gritó «¡Viva

Cristo Rey!», dándose inmediatamente a la fuga.

Al comprobar las heridas, María Fuencisla entró con Carlos González en un taxi, cuyo conductor

se negó a llevarles a otro sitio que no fuera ía Puerta del Sol, donde se bajaron, y a continuación tomaron

otro taxi, que les condujo a la calle Fuencarral, número 115, domicilio solicitado por la víctima, en uno de

cuyos pisos —el sexto— solía estudiar con otros compañeros. En el interior del piso, Carlos mostró la

herida a su amiga Isabel Budd y a otras dos personas que sé hallaban en la casa, quienes, al darse cuenta

de la gravedad de las lesiones le tendieron en la cama, al mismo tiempo que reclamaban la presencia de

un médico, pues empezaban a presentarse los primeros síntomas de «shock».

María Elena Martín, que también se hallaba en el piso, bajó a la calle para llamar a su padre

especialista de pulmón y corazón, quien después de una primera exploración del herido salió en busca de

ayuda. E] doctor Martín paró un «jeep» de la Policía Armada que en esos momentos pasaba por la calle

de Fuencarral a cuya dotación contó lo que estaba ocurriendo en el piso, reclamando una ambulancia, en

la que el herido sería trasladado a la Residencia

Sanitaria Francisco Franco.

Carlos González Martínez era hijo de Eduardo González Calderón, técnico de sonido de la

Sociedad Española de Radiodifusión y redactor deportivo de la S. E. R., conocido con el seudónimo de

Eduardo Calderón. La familia del joven, que sigue haciendo gestiones para que el entierro se celebre en la

mayor intimidad, ignoraba por completo que su hijo tuviera actividades políticas de ningún tipo. Sabía

que habitualmente se reunía con estudiantes de la Facultad para estudiar en un piso. Precisamente ayer, el

joven tenía previsto rellenar la matrícula para entregarla en la Secretaría de la Facultad,

MANIFESTACIONES DE PROTESTA

Al mismo tiempo que la Policía sigue realizando activas gestiones para conocer exactamente la

procedencia de los disparos que causaron la muerte a Carlos González Martínez, miembros del personal

de la Residencia Sanitaria Francisco Franco, entre los cuales se encuentra un médico hermano de la víc-

tima, expresaron en un escrito su indignación por la muerte del joven, al mismo tiempo que reclaman «la

inmediata identificación y detención de los asesinos y su entrega a manos de la justicia.

A su vez. la Asociación Provincial de Radio y Televisión, sumándose al dolor por la muerte de

Carlos González, ha acordado suspender todos los actos previstos con motivo de la festividad de su

Patrón, San Miguel Arcángel. Al mismo tiempo, la Asociación expresa su más enérgica repulsa ante los

actos de violencia y manifiesta su confianza de que el Gobierno aplicará todo el rigor de la justicia a los

culpables. Otras organizaciones ´ civiles´ y políticas se han sumado a la repulsa.

VERSIÓN DEL GOBIERNO CIVIL

La versión de1 trágico suceso facilitada por el Ministerio de la Gobernación (Gobierno Civil de

Madrid) dice, entre otras cosas:

«El encuentro se produjo a las nueve de la noche, en la calle Barquillo. María Fuencisla se

refugió en un portal, al ver a unos jóvenes corriendo. Segundos más tarde, oyó unos disparos y gritos

subversivos. Descubrió entonces a don Carlos González, que pedía ayuda, mientras decía que estaba

herido Subieron los dos a un taxi, en el que el conductor se negó a llevarles a otro sitió que a la Puerta del

Sol, donde se bajaron, y a continuación tomaron un segundo taxi, siempre los dos solos, que les condujo a

Fuencarral. 115, domicilio solicitado por el propio Carlos González. Subieron al sexto piso del inmueble,

donde se encontraba Isabel Budd. amiga del herido, y otras dos personas. Carlos mostró su herida, y, tras

desnudarle, le tendieron en una cama. E! herido solicitó los servicios de un médico; a pesar de haber

llegado por sus propios medios, presentaba un rostro pálido, y su aspecto parecía grave.

Ante la preocupación de su estado, doña María Elena Martín, que se encontraba en el piso, bajó a

la calle para llamar a su padre, el doctor Benito Martín de Prados, especialista en pulmón y corazón. El

doctor Martin se desplazó inmediatamente al domicilio señalado por su hija, y encontró al herido en esta-

do de "shock", con una herida de bala que presentaba orificio de entrada y de salida. Ante el estado del

herido, decidió avisar a la Policía, que hasta el momento no tenía conocimiento de cuanto ocurría. Bajó el

doctor Martín a la calle de Fuencarral, donde paró un "jeep" de la Policía Armada para comunicar los

hechos y reclamar con urgencia una ambulancia. Minutos más tarde llegó una ambulancia de la Policía

Armada, que en una camilla recogió a Carlos; tras introducirle en el vehículo, le trasladó a la Ciudad

Sanitaria Provincial.

DOS NUEVOS TESTIGOS

Un nuevo testigo presencial de los sucesos se presentó a la Policía a últimas horas de la tarde de

ayer según han informado a Cifra en fuentes cercanas al Gobierno Civil.

El testigo presenció cómo dos individuos de quienes precisó los datos persona-.les armados con

pistolas, efectuaron varios disparos contra un grupo de manifestantes que se dirigían a la calle de Alcalá.

Una vez realizada su acción se perdieron por la calle de San Marcos.

El testigo hizo entrega a los funcionarios de Policía de un casquillo, picado del calibre 7,65. Ma-

nifestó que lo había recogido en el lugar del suceso. Funcionarios policiales hicieron una inspección en la

zona de los hechos y encontraron otros tres más. Por otra parte, existe otro testigo más, y la información

que ha facilitado viene a coincidir en lo fundamental con la del primer testigo citado. La razón de ello es

que presenció el suceso desde un balcón, y al oír los tiros se retiró de él hacía dentro, volviendo a salir

después.

V. CARDOSO

 

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