Autor: ALEXANDROS - OMICRON. 
   ¡La locura!     
 
 El Alcázar.    04/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

ALEXANDROS

¡LA LOCURA!

EL País", que se había desmelenado el sábado por dos decisiones gubernamentales

realizadas "in vitro" por el Consejo de Ministros, segtin todas las apariencias a las que conducía

la referencia ofrecida por el Ministerio de Información y Turismo, sale el domingo, tras ía

curiosa rectificación oficial y nos ofrece el espectáculo más totalitario, antijurídico y

antiliberal que pudiera leerse.

Dice e) matutino que "Según la interpretación más consistente.... se deslizó.... un error

de trascripción QUE NO AFECTA PARA NADA AL FONDO DE LA MEDIDA ADOPTADA". ¿Es

que e! juez instructor del presumible expediente ai que se refiere la nota tiene hilo directo con el

periódico y, lo que sería más inadmisible, ha prejuzgado ya su fallo? Si hubiéramos de olvidar

la seriedad del Ejército y admitir los dogmas de "El País", la respuesta sería sí, ya que el

rotativo se atreve a más: "En círculos oficiosos se estima que tal expediente puede durar en su

tramitación unos diez o doce días DESPUÉS DE LOS CUALES LA MEDIDA DE PASE A LA

RESERVA SERA EFECTIVA". Sí ya se da por efectiva, ¿para qué se tramita ningún

expediente? ¿Es que del mismo —y ahí está la garantía en un Estado de Derecho — no puede

derivarse tanto el pase a la reserva como el mantenimiento en su actual situación de los dos

generales? Tal vez sin darse cuenta —y sería su mejor disculpa "El País" lanza una tremenda

acusación que no puede ser cierta: Se va a incoar un expediente a dos generales, para

imponerles un cambio de estatuto, cuando lo lógico es pensar que el expediente se abra para

depurar su actuación, que a los ojos de quien ordena el expediente puede aparecer como

merecedora del cambio.

Pero cuando el redactor de "El País" parece volverse toco es cuando entra en. la

siguiente interpretación: "Ef fondo político de la decisión gubernamental respecto a ambos

militares parece clara tras ias discrepancias de estos con los rumbos de la política reformista

del Gobierno, manifestadas en sendas cartas". ¿Le parece claro a un periódico que presume

de liberal, que las discrepancias merezcan ese trato? ¿No estará acusando al Gobierno de no

ser tan demócrata como sus miembros dicen, si las discrepancias con (os rumbos de su política

dan lugar a cambios de situación militar tan importantes? Porque las discrepancias, en ambos

casos, rto han pasado de una dimisión no cese— en un cargo político no obligatorio y una

adhesión a esa actitud.

En fin, así se escribe la historia de algunos sectores de nuestra prensa, que presumen

de "aclarar las noticias al lector".

OMICRON

 

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