Comunicado de la Hermandad Nacional de Combatientes Requetés. 
 Contra la política claudicante del Gobierno  :   
 Hermandad Nacional de Combatientes Requetés ha hecho público el siguiente comunicado. 
 El Alcázar.    09/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Comunicado de la Hermandad Nacional de Combatientes Requetés

CONTRA LA POLÍTICA CLAUDICANTE DELGOBIERNO

La Hermandad Nacional de Combatientes Requetés ha hecho público el siguiente

comunicado.

Conscientes como españoles, en estos momentos históricos que estamos viviendo, del

peligro que representa para nuestra Patria el avance de la subversión, que acaba de culminar

con el vil y premeditado asesinato, a sangre frfa, de D. Juan María Araluce y Villar/ Presidente

de la Diputación Provincial de Guipúzcoa y Consejero del Reino en representación de las

Corporaciones Locales, antiguo combatiente requeté, firme defensor de los Fueros y de la

Monarquía tradicional, y, al mismp tiempo, de los Inspectores del Cuerpo General de Policía, D.

Luis Francisco Sanz Flores y D. Antonio Palomo Pérez, así como del conductor del Cuerpo de

la Policía Armada D. Alfredo García López, y del dé la Diputación Provincial, D. José María

Elicegui Díaz, se cree en el deber esta Junta Nacional, de manifestar lo siguiente al pueblo es-

pañol:

1°.— Como se acordó, entre otros varios extremos, en la Asamblea General de esta

Hermandad, celebrada en Madrid los días 8 y 9 de´ marzo de 1975, y se dio a conocer a la

opinión pública, reafirmamos una vez más:

a) "La necesidad de un poder fuerte y justiciero que restablezca la confianza en la

Autoridad. Que afirme sin tibieza sus propios principios y razón de ser, y que ataje, con energía

y serenidad, tanto la subversión, social, como la corrupción administrativa, donde se

encuentre".

b) "La necesidad de movilizar en apoyo de esa Autoridad y de las libertades concretas,

todas las reservas de fe, de patriotismo y de fervor que aún existen en la sociedad española,

huyendo de los peligros inminentes de la política llamada de "apertura", con su ambigüedad,

entreguismos y halagos sistemáticos al enemigo interior y exterior".

2°.— No seríamos leales a los 30.000 requetés que dieron su vida por España en la

última Cruzada, y a los miles y miles, que, desde cerca de 150 años, igualmente la ofrendaron

en las Cruzadas carlistas, en defensa de los ideales de la tradición, ni tampoco con el pueblo

español, que está viviendo momentos de seria preocupación y zozobra, si nos calláramos

ahora y no expusiéramos nuestra opinión con entera sinceridad, cuando públicamente se pide

por el Gobierno, en el punto 7° de su Declaración, con motivo de dichos asesinatos, el "recabar

la colaboración de las fuerzas sociales, de los grupos políticos, de ios medios de información y

de los ciudadanos todos para proseguir el proceso político de democratización iniciado por el

Gobierno".

3°.— Como los Requetés y el Tradicionalismo en general, a través de su historia llena

de abnegación, no adoptaron jamás posturas oportunistas, pensando solamente en servir, con

el máximo sacrificio, a Dios, España y a los principios de la Monarquía tradicional, que son los

que creemos han dado y pueden dar la máxima grandeza a la Patria, no sólo se reafirma en lo

anteriormente declarado en vida del Generalísimo Franco, sino que están convencidos de la

necesidad de defender la Monarquía tradicional, católica, social y representativa; forma de

Gobierno aprobada masivamente por el pueblo español en dos Referendums y solemnemente

jurada, tan contraria al absolutismo, como al liberalismo.

4°.— Es indudable que por estos ideales ofreció voluntariamente su vida Araluce en la

Cruzada, y que, consecuente con ellos, cuando más luchaba, en defensa de las libertades

forales, por su querida tierra vascongada, fue asesinado. Precisamente por su acusado pa-

triotismo, por su hombría de bien, por su entereza, por su amor a su Patria chica dentro de la

Patria grande, y por su gran prestigio personal. Como un día, por causas esencialmente

iguales, fue asesinado el Jefe del Gobierno, Almirante Carrero. Porque les estorbaban.

Como antes de la Cruzada, hace exactamente 42 años, el ilustre procer tradicionalista

guipuzcoano, D. Marcelino Oreja Elósegui, y dos años después, el asimismo proto-mártir Calvo

Sotelo.

5°.— Porque amamos a España con pasión, creemos estamos obligados a cumplir con

el deber, aunque sea ingrato, de dar la voz de alerta, con la misma fuerza moral que dio

pruebas, en varias ocasiones, el Tradicionalismo y la propia Hermandad, censurando de-

mocráticamente, dentro de la firme lealtad al 18 de Julio, lo que creían errores del Régimen,

mientras muchos de los que ahora lo critican, asentían y disfrutaban de grandes puestos y

honores.

6°.— Comprendemos y valoramos por eso, la lección de Araluce, que, sabiendo estaba

en peligro su vida, siguió, sin titubear, el camino recto, la fe jurada, y por encima de cualquier

otra consideración, el noble servicio a la Patria.

7a.— No olvidemos que la democracia que parece que muchos políticos nos quieren

imponer —incluso bajo presiones extranjeras— es la llamada liberal, partidista e inorgánica, dé

tan nefastos resultados en el pasado de España, y en el presente, con los ensayos de modificar

substancialmente, más que perfeccionar, las Leyes Funda-mentales> y de lo que ya estamos

sufriendo, como nos temíamos, las consecuencias.

Creemos aún es tiempo de rectificar los errores, ya que estamos seguros que lo que

quiere el pueblo español, no es volver a lo de antes del ano 1931, o del 36, sino ser bien

gobernado, consolidando la paz y asegurando el bienestar alcanzado desde la Cruzada, espe-

cialmente por las clases más humij-des, con un saldo realmente positivo, y, a ser posible,

mejorarlo.

Madrid, 7 de octubre de 1976

LA JUNTA NACIONAL DE LA HERMANDAD

 

< Volver