Autor: García Serrano, Rafael. 
   Dietario personal     
 
 El Alcázar.    11/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

DIETARIO PERSONAL Por Rafael Garcia Serrano

SÁBADO 9 DE OCTUBRE

De todo eí legado de Franco al pueblo español, en el orden político ya no queda más que la institución

monárquica y la figura ce don Juan Carlos I de España. Sin previa consulta al pueblo así ha sucedido. No

se que hubiera pasado en caso de haber convocado un referendum — a sear posible claro en sus

preguntas, a fin de contestar si o no como Cristo, nos enseña, que decía el catecismo del padre Astete—,

pero lo que sí sé es que en unos meses nos hemos encontrado dentro cíe otro Estado distinto del anterior

sin apenas enterarnos salvo por las consecuencias callejeras, separatistas y económicas.

Esta vez carecimos de un bondadoso Almirante Aznar que diagnosticara la diferencia entre un pueblo que

se había acostado con te democracia orgánica y se levantaba con la inorgánica y la madre que fe parió.

El Consejo Nacional, en su sesión del viernes, de la que no me enteré bien por televisión porque apenas si

alcancé sus postrimerías, se hizo el karakiri como un samurai de calderilla y ademas en la barriga de

muchos españoles que nos sentimos defraudados al recordar aquella cámara repleta de camisas azules,

blancos uniformes de gala y sonora de vítores, "Cara al Sol" y juramentos sobre los Evangelios. Muchas

veces he oido reprochar la inutilidad del Consejo Nacional, e incluso el hecho de que Franco no lo

meneara más políticamente. Indudablemente también en eso acertó, a juzgar por los resultados en cuanto

la institución ha dispuesto de una tarea que cumplir. El "mejor es no menealío" parece inventado por el

Caudillo para el C.N, De todos los Consejeros, que no se cuantos son o eran, sólo trece permanecieron

fieles al testamento de Franco. De ellos ocho pertenecían al grupo llamado de "los de Avete", que sí no

era la "fidelísima, la X Leaio", se le parecía un tanto, y procedían de la vía electoral. Estos "trece de !a

lama" se negaron a sancionar con su voto una actitud política que so capa progresista y democratizadora,

nos conduce a la España de las taifas; que en lugar de ir al Perú, nos devuelve a encomenderos esclavtotas

en (a Hispaniola o en Cuba. Franco se quedaría afónico sí tuviera que repetir ei famoso ¿"tu quoque"? que

ayer recordaba en un magistral articulo Antonio Izquierdo, a propósito de un libro que confirmaba esa ley

histórica de que no hay gran hombre para su ayuda de cámara con todas las repetables diferencias que de

antemano reconozco, Por otrá parte la postura de! Consejo Nacional no hubiera significado, con alguna

mayor lealtad, a la anterior Constitución y a\ testamento tíst Caudillo, el menor obstáculo a la reforma

desde el punto de vista legal, pero, en cambio. hubrara honrado a un organismo que a mi modo de ver

bien muerto está siquiera sea con una muerte que no le honra. Muchos, el viernes, soñarían con dulces

sesiones senatoriales, caramelos y azucarillos, y eí hombre que propuso en Valladolid, contra viento y

manea, el jalón primero de una auténtica reforma, todavía en vida del Caudillo, cuando el Consejo Nacio-

nal se parecía más a un coro de ópera que a una cámara alta, no se asombraría mucho al contemplar cómo

votaban por si pluripartidismo, la peligrosa dispersión de los hombres y las tierras de España y la lucha de

clases, todos los que entonces se le echaron encima agitando, sus togas candidas, purísimas da ortodoxia e

hinchando sus pechos, cubiertos de bandas y cruces concedidas por "el dictador" para repetir con ira:

"Blasfemado ha, blasfemado ha".

Nos conviene clarificar hasta las fortunas adquiridas en el Régirnen anterior: No dudo que algún mise-

rable habrá en nuestras filas, —matemáticamente se contabiliza un Judas por cada docena de selectos—,

pero, no le arriendo la ganancia al tipo. En cambio estoy seguro de que la mierda cubrirá hasta los ojos a-

multitudes de demócratas, liberales, socialistas (antiguos o nuevos), contestatarios, ministros,

embajadores, eclesiásticos, banqueros, industriales de ¡os que convirtieron su espinazo en jalea real ante

el Generalísimo que ganó la guerra,- Al cambio ganaremos por cien a uno. El jabón también es una arma

política usado higiénica y no metafóricamente.

Pero en punto a esta organización de la esperanza confieso que nominalmente se han adelantado las

derechas. Las derechas tienen jóvenes talentos y mucho dinero que trata de .salvarse. Las derechas tienen

muchos intereses maferiales y un pequeño y elemental saldo de intereses espirituales, digo yo, que

defender, y para ello necesitan de esa extensa masa que apoyó a Franco desde la Falange o desde el

Requeté, sacrificando parcelas ideológicas, y también desde la propia derecha, asqueada de sí rrisma, de

su táctica y cíe su cobardía, y desde una izquierda nacional, con nausea del cipayismo socialcomunista.

Ya han saltado "los siete magníficos" de la clásica derecha española, de la neoceda, al campo Mis

sentimientos- hacia estos "siete magníficos" son muy contradíctorios; respeto la eficacia de Silva; el

ímpetu de Fraga su vocación dictatoria)-, aplicado permanentemente a una permanente duda que fe trae y

le lleva a veces sin rumbo por la sábana política el auténtico talento de Fernández de la Mora, merecedor

de carchas más auténticas; mi vieja camaradería con Licinio, que ahora se torna simple y sincera amistad;

ei vínculo efe combatiente E|ü3 me une a Carranza, no conciso bien a Martínez Esteruelas, pero su

crédito, por lo que oigo es amplio, y no siento el menor respeto, antes ai contrario, por López Rodó, cuya

sombría ejecutoría política participa del esperpento valleinclanesco y de los apostólicos pintados por

Galdos, con un ligero tinte de jefe del M-5, pero en cómico, de las novelas de John le Carre. Por la

Alianza Popular en conjunto no me inclino con el mínimo fervor y auguro, con tan fuerte y bancariamente

nutrida derecha, una tan fuerte izquierda con igual y mayor protección financiera y así volver a las

andadas y caminar solos otra vez los de la Falange para dar de nuevo el alma y la vida a un desengaño,

Lo cual ya ma molesta. De manera que hay que pensar en la limosna o el golpe económico. Por diversos

métodos, el último sistema está de moda.

Respeto profundamente a quienes votaron por las tesis gubernamentales con tanto entusiasmo numérico

como descortesía manifiesta hacia el joven Presidente del Gobierno. jAifá ellos!. ¿Querían brindarnos asi

un gesto severo a la galería de los de la Orden de Ardorosa Ingenuidad?. Quizás pesaba en su ánimo el

hecho de que Adolfo Suárez contase en aquel instante cuarenta y cuatro arios, que eran los que Franco

tenía hace ocho lustros. Las ataduras freudianas impidieron et mas leva aplauso. La sombra de otro poder

personal debió alucinar por un momento a aquella concentración de mentes frías, cartesianas, realistas,

dispuestas a cualquier sacrificio. Después, a la hora de votar, las provocalrvas y si errare atareadas bujes

de plantilla, descendientes directas de las de Macbeth y apareadas con los demonios familiares a calzón

quinado, les susurraron uno a uno; "¡Salve, Consejero, que más tarde serás Presidente!", y luego de

comprobar que la mayoría de ellos creían en ese porvenir que con tanta frecuencia brinda la democracia a

la española a sus servidores profesionales e incluso a los aficionados, & tal punto que votaron "si", la

bruja primera, la bruja segunda y la bruja tercera exclamaron: "Lo hermoso es feo, y lo feo es hermoso.

Revoloteemos por entre la niebla y el aire impuro!".

Así es que se lo pasaron teta entre escaños, pasillos y Consejeros —menos trece—, como dicen que se lo

pasaban las suecas en Torremolinos durante la nefasta dictadura.

Repitamos el nombre de LOS TRECE para su honor y el nuestro: Almagro, Aramburu, Bofill (Laureado),

Calviño, Fernández de la Mora, García Ibáñez, Girón (Medalla Militar), de la Iglesia, T.G. Iniesta

(Medalla Militar) Piñar, T.G. Viñeta (Medalla Militar], Salas Pombo y Suevos.

DOMINGO, 10 DE OCTUBRE

Me imagina que de no haberse homologado con la D.C. Internacional, cuyo jefe político y económico es

Pablo VI, don José María Gil Robles andaría a estas horas por cualquier juzgado denunciando el robo de

sus siglas de su alma, A.P. utilizadas por Alianza Popular para encubrir una clara y renovada Acción

Popular (de las, muy respetables entretelas del señor Gil Robles, sénior). Firman la convocatoria los

señores Fraga, que signó el último porque está firmemente convencido de que los últimos serán los

primeros y sobre todo si el último es él, y los señores Silva, de ía Fuente, López Rodó, Thomas de

Carranza, Fernández de la Mora y Martínez Esteruelas, paladines, alguno de ellos retardatario y plurí-

converso, de un franquismo sin Franco, que es lo mismo que una tortilla de patatas desde luego sin

patatas y desde luego sin huevos. Cerno viejo y renovado falangista, como cada día mis eterno falan-

sistaj, que a ío mejor hubiera dicho Eugenio d´Ors, me complace que en el mismo periódico que publica,

mi "Dietario", se haya pu-bljcttío el sábado un artículo anuncio, verdaderamente espectacular sobre la

impopularidad tis Fraga en fa URSS, cuyo autor confiesa honradamente que este, contaba con la venia del

Agitprop1 a pachas con Marcelino Camacho en los tiempos inmediatos a la muerte de! Caudillo, y donde

el hombre qué por aquella época vetó un homenaje público a Franco, organizado precisamente por la

Federación de Combatientes, y permitió que se desatase el separatismo en el inconcebible acto de

Guernica y mostró tanta dureza verbaf como blandura de ánimo en su calidad de ministro de la

Gobernación, aparece ahora como el San Jorge franquista o neofranquista.

La Confederación de Combatientes supongo que cuenta con un amplio espectro político, igual que ei 18

de Jufio, pero acaso olvida que en una mezcla importan los ingredientes fuertes. De todos modos yo no

creo en el franquismo sin Franco —y. cuento con cierta autoridad oara proclamarte sin que me confundan

ni con ex-ministros de Franco ni con antiguos "vatels" de Franco, por cierto escasamente leales—, aunque

sí es una enorme, maycrtaña. masa española que siente nostalgia del Caudillo, del avance prodigioso

coFiseguIdo bajo su mando, y cuyo caudal político es obligatorio canalizar en bien del futuro de España,

harto comprometido, acaso tanto como en tiempo de \& mcerte dé Carlos U,

Esperaba, y aún espero — .los desesperados estamos hechos a esperar porque no esperamos nada—, que

esta íarea fuera acometida por la Falange, incluso a costa de la pobreza y ¡a soledad, alzando nuestra

limpia y pura pandera, la nacionalsindicalista, y el correspondiente y lógico propósito netamente

revolucionario, dentro de la legalidad o fuera de ella. Y esto lo dijo públicamente donde correspondía

antes de este ridículo y tormentoso verano político.

 

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