Autor: Villena, Herminia C. De. 
 Crónica de Murcia: Gil Robles no quiere un Gobierno que procede de la "Dictadura". 
 El "jefe" y sus veleidades de poder     
 
 El Alcázar.    14/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Crónica de Murcia: Gil Robles no quiere un Gobierno que procede de la "Dictadura".

EL "JEFE" Y SUS VELEIDADES DE PODER

(Por télex, especial para EL ALCÁZAR).—Don José María coge la ocasión por los pelos, que aunque

mondo y lirondo, no tiene un pelo de tonto, para hacer su particular agosto. Tal el caso del aceite de

Baeza, que también pretende esgrimirlo para barrer hacia dentro de su partido.

Don José María ha pasado por la audiencia territorial de Albacete, que su "caso civil" depende de la

misma, y antes de regresar a Jaén, hizo su reto a la Historia, aunque ahora no vaya a "por los trescientos".

Para que se derrumben las vanidades de Suárez, sepa el Gobierno que el "jefe" no lo considera tal, sino

una simple Comisión Gestora que tiene la misión de entregarle en bandeja el poder, a don José María, o lo

que es lo mismo, a la democracia que representa. Un gobierno que viene de la dictadura no es fiable. Pero

su bomba dialéctica tiene veneno y explosivos a partes iguales: "¿Va a mantener el gobierno el aparato

político admisnistrativo del Movimiento, con un ministro, secretario, con categoría de ministro, como es

lógico con gobernadores civiles delegados del Movimiento, con periódicos, la mayor parte de ellos con

tirada- deficitaria que pagamos todos? ¿Y quién pagó el habernos llevado a la hecatombe? ¿y quién paga

unos presupuestos de miles de millones al servicio de determinada política, su política?. Mientras todo

eso no desaparezca, el gobierno nos dará la sensación de que no tiene propósitos democráticos y habrá un

pretexto para que los movimientos de violencia continúen".

Pero aún hay más. A pesar de que, farisaicamente, condena la violencia y el atentado de San Sebastián,

declara "que el Ejército no tiene por qué mezclarse en política. No creo —dice—que las fuerzas armadas

tengan un papel determinante y deseo vivamente que no lo lleguen a tener". Pero entre tanto confiesa que

ellos, los suyos, prefieren trabajar, "poco a poco, lentamente, rehaciendo los cuadros don-do no están

hechos, fortificándolos donde existen" ¿no parece esto pura estrategia militar y preparándolos para la

lucha... electoral"?.

Se necesita estar ciego para no verlo, para no ver que nos llevan a otra hecatombe. Y, entretanto, el

gobierno siguiéndoles la corriente, aunque seamos todos arrastrados por ella.

 

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