Autor: Reyes, Roberto. 
   ¿Golpe de Estado de las Cortes o Coacción a los procuradores?     
 
 El Alcázar.    19/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

¿GOLPE DE ESTADO DE LAS CORTES O COACCIÓN A LOS PROCURADORES?

UNO nada tiene que ver con "Alianza Popu lar", ni individualmente ni en grupo político. Pero uno

menos aún tiene que ver con Don Luis Apostua, fuera de un litigio que le llevé profesionalmente hace

años y muy antes de estos nuevos tiempos.

Esta posición permite examinar serenamente, no "con apasionada objetividad" —términos incompatibles

que maneja el Sr. Apostua en su comentario, del pasado Domingo—, la situación que, según él, ha creado

el Consejo Nacional al proyecto de ley de reforma política, "por adoptar una postura —añade— que

determina la ruptura entre aquella Cámara y el Gobierno.

Y esto ¿por qué?

Muy sencillamente porque el Consejo Nacional propone —explica el comentarista de "YA"—, que el Rey

no debe estar facultado para convocar por sí solo el referéndum; porque también propone que las

reformas constitucionales reclamen el voto de dos tercios del futuro Congreso de Diputados; porque ´—

¡horror!— dicha Cámara propone además, la "resurrección" de la democracia orgánica en "el futuro

Senado, del que dice que, de aceptarse la propuesta, sería un remedo del actual Consejo Nacional. Y

porque en r síntesis, no hay otras coincidencias entre la propuesta del Consejo y el Proyecto del Gobierno

que el sufragio universal y la existencia de dos cámaras.

Encrespado ante tamañas osadías del Consejo Nacional, afirma el Sr. Apostua —el sabrá con qué base—,

que el Gobierno pese a la "amenaza numérica" de los que las mantienen, no se va a plegar a las

proposiciones de aquél, que serán sostenidas en las Cortes por los Procuradores Consejeros. Y añade que

si prosperaran "sería un verdadero golpe de Estado "de las Cortes" (?) capitaneado por seis ex-ministros

de Franco, refiriéndose sin duda a quienes encabezan la "Alianza Popular", con la que repito nada tiene

que ver el infrascrito.

Quiere esto decir que las recomendaciones sobre la reforma política del Consejo Nacional hay que verlas

sobre poco más o menos, como la preparación del "golpe" que en la China Popular ha intentado la

desconsolada y cuarta viuda de Mao (digo cuarta porque parece . ser que a las tres esposas que

precedieron a la última Chiang Ching o "Río Azul", las repudió pura y simplemente), que le ha llevado

junto con sus colaboradores al arresto o a algo peor.

Ante tal problema el Sr. Apostua fórmula la siguiente y original solución: Como esos Procuradores,

Consejeros Nacionales; "militan" en unas Cortes prorrogadas, la manera de impedir cualquier "golpe de

Estado" de éstas, es bien sencillo: Con que el Rey las desprorrogue, aquí paz y después gloria. (Bueno,

eso de paz y gloria habría que verlo porque, por ejemplo, ¿cómo iban a convocarse las nuevas Cortes?

¿Con base en ese proyecto de reforma política q como lo exigen las leyes aún vigentes? ¿O se haría por

Decreto-Ley o por cualquier otro "democrático" y donoso procedimiento?.

Y cierra D. Luis Apostua su brillante comentario, permitiéndose tras de su amenaza la conocida frase de

que "el que avisa no es traidor".

Comprende uno las vacilaciones y cavilaciones que, si han leído el comentario a que me refiero, están

padeciendo algunos señores Procuradores en Cortes. Resulta que sólo si son "buenos" y no hacen caso a

las recomendaciones del Consejo Nacional sobre el Proyecto de reforma política, seguirán en sus puestos

hasta el fin de su ya prorrogado mandato. Mas si caen en la tentación de atenderlas, ya lo saben, se les

cancela la prórroga y... a la callé. Y ello, hasta ahora al menos, no por voluntad real o del Gobierno, sino

por la del Sr. Apostua, salvo, que éste se haya convertido, lo que nos resistimos a admitir, en portavoz del

"poder moderador" y del "ejecutivo" todo en una pieza.

Como Vds. verán, la cosa se halla a punto del delirio.

Sin entrar ni salir "en la procedencia o improcedencia de las modificaciones propuestas por el Consejo

Nacional al Proyecto de reforma política —:que de otra parte y como veremos luego parecen en línea con

la aún vigente constitucionalidad-, el brillante comentarista de "Ya" puesto a olvidarse, olvida hasta de

que en el Código Penal existe un precepto, no derogado ni intentado derogar, que castiga con prisión

menor a "los que ataquen o entorpezcan en cualquier forma la labor de las Cortes" (art. 155). Y más que

entorpecimento, es coaccionar a los Procuradores al amenazarles con que será revocado su mandato,

prorrogado o no, si aprueban lo que sobre aquel proyecto de ley propone el Consejo Nacional, añadiendo

que no habrá revocación si por el contrario rechazan las proposiciones del Consejo.

De otra parte, y con esto casi acabo, el lector debe saber lo siguiente:

1°. Que conforme al art. 65, I de la vigente Ley Orgánica del Estado, aprobada en 1.966, por referéndum

nacional, el Jefe del Estado debe oir al Consejo Nacional, antes de someter a referéndum cualquier ley

votada en Cortes, para saber si hay en ella motivo de contrafuero.

2°. Que el art. 15, II de la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado también fundamental, exige el voto

favorable de 2/3 de los Procuradores presentes, equivalentes al menos a la mayoría absoluta, para la

validez de acuerdos de naturaleza semejante a los propios del Proyecto de Ley que nos ocupa; y,

3°. Que si el futuro Senado se estructura —como recomienda el Consejo Nacional— con paridad

legislativa a la de la Cámara de Diputados, pero con base en la democracia orgánica, ello no significa más

que respetar un poquito el maltratado Principio VIII de la Ley de 17 de mayo de 1958, que aunque no lo

parezca está vigente y es irreformable a tenor del art. 1° de esta Ley y el 3° de la citada Orgánica del

Estado.-

Al margen de lo anterior, resulta ciertamente grave y hasta posiblemente inmerso en el citado artículo 155

del Código. Penal, —que desde periódico diario, leído y solvente, un comentarista amenace a los

Procuradores en Cortés con la posibilidad de que dejen de serlo por brusca expiración de la prórroga de la

legislatura, de no plegarse a los propósitos del Gobierno tal y como los interpreta aquél, y aprueban el

proyecto de reforma política atendiendo a lo que sobre él y en cumplimiento de su cometido legal

recomienda una Institución, el Consejo Nacional, a la que destina nada menos que todo un título, el IV, la

Ley más calificadamente constitucional de España, la Orgánica del Estado.

Bien es verdad que esto sea tal vez mera consecuencia de que no exista una norma de imperativa y de

rigurosa observancia por la que inútilmente viene uno clamando desde hace tiempo. Tendría un único y

sencillísimo artículo que diría sólo: "Las leyes se cumplirán inexorablemente". Y entre ellas, claro es, el

Código Penal. Aunque tal vez fuera conveniente añadir otro que dijera: "La autoridad encargada de exigir

su cumplimiento, de no hacerlo, incurrirá en responsabilidades por negligencia grave o ignorancia

inexorable, según el caso".

Roberto REYES

 

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