Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
 Apunte político. 
 Atentados contra librerías     
 
 ABC.    27/11/1976.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

APUNTE POLÍTICO

Atentados contra librerías

Por José María RUIZ GALLARDON

Ayer, una vez más, fueron objeto de diversos atentados algunas librerías españolas. De una vez por todas

me voy a permitir hacer las siguientes consideraciones sobre el tema:

1/ Nunca, en ningún caso, . puede justificarse una acción vandálica, La apelación a la violencia es, en sí

misma, un acto injusto, ineficaz y grave La comisión de un delito ruinera los derechos primarios de una

comunidad \ debe ser reprimida en consecuencia,

2/ Dicho lo anterior, quedan dos temas importantes por tratar, y es el primero la inundación. progresi-

vamente creciente, de literatura subversiva: que es facilitada y consumida por nuestra juventud. En este

sentido, el primer remedio que se debe intentar es contrarréplicas esta campana mediante la masiva

publicación de libros y publicaciones de claro signo contrario En una sociedad permisiva es mejor el

camino de convencer con las propias razones sin nunca acudir a métodos violentos qué, repito, no están

en ningún caso justificados.

3/ Desgraciadamente, en España no contamos hoy con demasiados autores, distribuidores v libreros qne

sepan y se dediquen a esta labor. Es misión de todos los que creemos en la libertad y en el orden frente a

la tiranía: leninista potenciar la acción de nuestros propios escritores, poetas, ensayistas, historiadores,

etc... Si no lo hacemos, será en gran parte nuestra culpa y nuestra responsabilidad que prolíferen las

publicaciones de signo marxista-totaliíario.

4/ Pero hay otro punto que de nin guna manera quiero dejarme en el tintero. El Gobierno, que se apoya en

unas determinadas doctrinas, no puede permanecer impasible ante la sobreabundancia de ese tipo de

publicaciones que van desde la defensa de) marxismo-leninismo hasta la exaltación ácrata. Están

envenenando a nuestra juventud y ello se consiente en virtud de un mal entendido concepto de !a libertad,

Y no alado a la censura, une desprovista de matiz administrativo, entregada a órganos independientes,

judiciales o para judiciales, me parece Mn instrumento ntiliíable/ Lo peor dé todo en este caso, es la falta

de criterios y de actuación eficiente por parte de quienes ocupan sillones ministeriales y olvidan la letra y

el espíritu de las leyes que están obligados a cumplir v hacer cumplir.

No, pues, a los atentados violentos. No, pues, a la pasividad social que abandona y hasta menosprecia a

quienes pueden y deben servir de guía intelectual, especialmente a la juventud, Y no, tampoco, a una

política de permisividad total por parte de la Administración, tas cosas tienen un límite y el Estado no es

—o no debe ser— un Don Taneredo inmóvil, aséptico, semipúdieo, lejano e inoperante. Porque los demás

sí actúan, ivaya si actúan!—J. M. R G.

 

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