Autor: Izquierdo Ferigüela, Antonio. 
   Lo que no estaba previsto     
 
 El Alcázar.    09/01/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

la ventana indiscreta

LEO ese pequeño recordatorio que, referido al acon tecer del mismo mes del año anterior, ofrece cada

noche "Informaciones". Los días de noviembre de mil novecientos setenta y cinco caen ahora, como

lejanas hojas muertas, sobre un mínimo espacio de papel. Han transcurrido doce meses de un instante que,

durante los cuarenta años anteriores, intuíanlos como el más decisivo para la Historia de España. Aquel

"futuro" es ya "pasado" y uno siente la necesidad de examinar, como se otea la llanura desde la cumbre, el

discurrir de este tiempo y de sus sucesos más indicativos.

Durante ocho lustros los españoles se hacían cabalas y conjeturas sobre ese instante incógnito. Al

principio, la desaparición de Franco se presentaba como un giro de ciento ochenta grados a impulsos de

quienes resultaron vencidos, ¡qué le vamos a hacer!, en la contienda civil; luego se atribuyó a la sucesión,

sin cuya garantía se vaticinaba lógicamente, el cataclismo. Esa garantía aligeró más tarde, si no la

incertidumbre, si, cuando menos, el evento de cualquier improvisación. Y llegó ese año y ese mes y con

ese mes, ésos días que ahora caen como hojas muertas para el recuerdo sobre el mínimo espacio tipo-

gráfico de una página´ de periódico.

No aconteció, en rigor, nada de lo que el pueblo había pronosticado entre mil novecientos treinta y nueve

y mil novecientos setenta y cinco. Funcionó el mecanismo institucional y funcionaron, a la perfección, las

buenas gentes de España. No hubo turbas incendiarias, ni asaltos al cuartel de la Montaña... No hubo nada

de lo que pudo cruzar, lógicamente, por la imaginación de cualquier ciudadano durante las décadas

anteriores. Pasó un año. Pasaron los meses. ¥ los días que componen esos meses. Y, ahora, los españoles

se preguntan: ¿qué ha sucedido?. El espectáculo es serio y no caben eufemismos. La realidad es amarga y

hasta amenazadora. El ciudadano tiene que llegar a la consecuencia de que, efectivamente, ha sucedido

algo y el periodista, que, intenta otear desde la cumbre la llanura, llega a la conclusión, tristísima, de que

algo pasó y de que ese algo nunca estuvo previsto, ni fue objeto de intuición o de observaciones; una

cuestión, que, en verdad resultaba insólita: algunos políticos creados por Franco —ministros, consejeros,

gobernadores, alcaldes...— le volvieron la espalda cuando murió y desdeñaron, con un mohín de

repugnancia, sus más sabias previsiones. Vamos, que le traicionaron. Y entonces empezó la obertura.

Pronto se levantará el telón y asistiremos al derrumbamiento, piqueta en mano, de la obra constituyente

más seria y más susceptible de perfeccionamiento . y evolución que hemos tenido. Eso pasará pronto, en

las Cortes, ante la urbe y el orbe. ANTONIO IZQUIERDO

 

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