Autor: JASA. 
 Presidido por José antonio Girón, XL aniversario de la matanza de Paracuellos. 
 Fidelidad al mandato de los muertos     
 
 El Alcázar.    09/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Presidido por José Antonio Girón, XL aniversario de la matanza de Paracuellps

FIDELIDAD AL MANDATO DE LOS MUERTOS

(Gullón Walker)

• "Proclamamos que la sangre de los que cayeron por Dios y por la Patria no consiente el olvido, la

esterilidad, ni la traición".

• "Frente al muro del silencio y el olvido alzamos el recordatorio de nuestras voces como testimonio de

fe y lealtad".

JUNTO a la ladera entre pi nos y chopos, crecía ana yerba exuberante. Desde la altiplanicie una vasta

panorámica bosquejábalos aledaños de la capital. Un dia el escenario se llenó de dolor de gritos de sangre.

La dialéctica implacable de las balas cubrió de estruendo la serena placidez de la llanura. Salvajemente,

indiscriminadamente, sin la menor posibilidad de apelación ni la más insignificante concesión a la dig-

nidad humana, la sangre de diez mil hombres y mujeres de España cubrió de rojo la hojarasca amarillenta

de otoño, de aquel otoño glorioso del 36. Era—allí, junto a la ladera— en Paracuellos del Janana. Era un

delegado de Orden Público, dirigente de las Juventudes Comunistas, llamado Santiago Carrillo. Era el

flujo, permanente de una Patria que prefería morir de pie antes que vivir de rodillas.

UN SÍMBOLO

El comunismo descubría sus métodos. Aquellos millares de españoles, de todas las condiciones sociales,

del más variado origen, de la más diversa procedencia, fueron prueba contundente, con su sacrificio, de la

auténtica fisonomía del marxismo. Su holocausto, sin embargo, constituyó la prueba más contundente de

la farsa mediante la cual se pretendía imponer a España la dominación de una potencia extranjera. Al

grito y al recordatorio de Paracuellos de los Mártires millares de soldados encontraron fuerzas y espíritu

para recomenzar la batalla aun cuando el combate pudiera parecer irremisiblemente perdido. Era la fuerza

moral que otorga el servicio a una idea justa, cierta, verdadera.

Evocando el esfuerzo, medio millar de personas celebraron ayer en la Iglesia de San Manuel y San Benito

un solemne funeral. Entre familiares de las víctimas de aquella luctuosa jornada, excombatientes y

excautivos, se encontraba José Antonio Girón, presidente de la Confederación Nacional de Combatientes.

A la salida, al término de las notas del Cara al Sol, los asistentes corearon su nombre con la emoción y el

calor de quienes le saben su jefe.

ORACIÓN Y RECUERDO

Más tarde, en el escenario de la masacre, se repitieron las escenas profundamente emotivas y patrióticas.

Familiares y allegados esparcían flores sobré las fosas comunes donde fueron enterrados los mártires. En

la capilla, el Padre Díaz Bueno rezó un responso, A su término, Antonio Gullón Walker, presidente de la

Hermandad Nacional de Excautivos, pronunció un breve parlamento., en el que dijo:

DISCURSO DE GULLON

Cuando parece que están apunto de proclamar héroes nacionales a los responsables de los asesinatos de

Paracuellos del Jarama, venimos aquí a proclamar nuestra fidelidad al mandato de ¡os muertos. Por ello,

mi consigna en esta conmemoración de hoy es bien clara y terminante. Recordar, recordad siempre. Que

muchos son flacos de memoria, o están envenenados por la propaganda marxista, o son medrosos y

claudicantes. Ahora más que nunca es necesario que el recuerdo no se esfumey aprisionarlo contra el

pecho a la altura del corazón para recibir fuerza de conducta y norma inconmovible. Es ahora en este

paisaje de Paracuellos, que se estremeció con los gritos de ARRIBA Españay Viva España, cuando

debemos recordar no sólo para reafirmarnos en nuestras ideas, en nuestros afanes de servicio, sino

también para deducir los Oportunas consecuencias. Por ello, proclamamos que la sangre de los que

cayeron por Dios y por la Patria, no consienta el olvido, la esterilidad, ni la traición. Y por ello, y con

ellos, al igual que lo hicieron nuestros gloriosos caídos, en el supremo trance de su muerte damos nuestro

grito de alerta.

Cuando se dinamita la historia y las conciencias; cuando se da marcha atrás y se implanta como norma

imperativa el borrón y cuenta nueva, nosotros volvemos a recordar convencidos que la evocación ha de

servimos a los españoles de enseñanza, de lección, para que tan terribles matanzas como ésta de

Paracuellos, jamás se repitan, adoptando, al respecto, cuantas medidas correctoras sean precisas para

lograr la total irradicación de una vez para siempre, dé esos crímenes que ensombrecen la historia de la

humanidad.

´´Recordar siempre y no por una complacencia malsana, en unos hechos luctuosos; recordar si porque todo

lo que sea olvídar el sacrificio de nuestros mejores, será tanto como una traición a la patria y una falta a

nuestra propia estimación.

PERDONAR, PERO NO A LOS INSTIGADORES

Es probable que se tachen mis palabras de inoportunas y carentes de caridad, que se nos diga que van en

contra de la convivencia nacional, que en aras de esta reconciliación debemos postergar sentimientos que,

por otra parte, están opuestos a nuestra creencias religiosas. Y mi contestación es un rotundo no. Perdonar

sí, que ya lo hicieron nuestros caídas,, perdonando a los autores materiales de su muerte cuando cayeron

por las ráfagas de las ametralladoras; perdonar sí, a los autores directos del crimen, pero nunca á sus

instigadores porque el hacerlo sería como volver aponer los jalones que irremisiblemente nos llevaría a la

repetición de otros hechos igualmente sangrientos, y rechazar para siempre como algo inalcanzable, la

concordia de los espíritus y la convivencia entre los españoles.

Si siguiéramos el ejemplo de esa Europa tan admirada e imitada. demandaríamos para ellosf los res-

ponsables o instigadores de estos asesinatos, la.persecución más implacable, incluso más allá de nuestras

fronteras y el castigo más severo, cual corresponde a ese terrible crimen que es eí genocidio. Nosotros no

sacamos a colación preceptos legales ni textos doctrinales para alegar la falta de prescripción, pues esta en

la conciencia de todo buen español; entendemos que sus actos fueron tales, por su envergadura y maldad,

que no se merecen siquiera el reposo definitivo de la muerte; nuestro castigo no puede ser otro que

rechazarles de la comunidad de los hombres de bien y decirles que las puertas de la patria les están

cerradas para siempre, que España les repudia.

Frente al muro del silencio y el olvido alzamos el recordatorio de nuestras voces como testimonio de fe y

lealtad, y como repulsa de determinadas actitudes lenitivas. Cumplamos hoy con el deber de cristianos

elevando nuestras oraciones conmovidas en sufragio de las almas de nuestros mártires y pidamos su inter-

cesiónya que están con el Señar, para que no decaiga en nosotros el ímpetu y la fe frente a los enemigos

de España.

UNA ESPERANZA

Finalizada su alocución, Gullón Walker pronunció los gritos de ritual. Los asistentes subrayaron las

aclamaciones con vivas a Franco y a José Antonio exigiendo responsabilidades a Santiago Carrillo como

ejecutor de una matanza que todavía no ha prescrito en la mente y el sentimiento de millones de españo-

les. Excombatientes y excautivos —y jóvenes falangistas— despiden a Girón con afecto, con cariño, y

con respeto. Termina la mañana inclemente entre las tumbas, entre él recuerdo vivo de los familiares

perdidos y la justa esperanza por un mañana distinto, y esperanzador, eá donde no tenga asiento la torva

amenaza del disparo ni el estilete traidor de la coacción.

JASA

(Fotos Tanisfer)´

9-NOVIEMBRE-1976

 

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