Autor: García Serrano, Rafael. 
   Dietario personal     
 
 El Alcázar.    09/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

DIETARIO PERSONAL

Por Rafael GARCÍA SERRANO

DOMINGO, 7DE NOVIEMBRE

He tocado hierro. Siempre se ha dicho Que eso traía suerte. Por ejemplo, uno estaba en la plaza del

Castillo con algunos amigos y alguien decía: "Bueno, ya es hora de tocar baranda", y todos echábamos a

andar hacia la Taconera y pasábamos muy cerca del monumento al general Sanjurjo, y alguno, al pasar,

como un niño que arrastra su mano por las paredes, le Tozaba un pecho marmoteo a la matrona que

siempre hay en los monumentos, porque eso portaba fortuna, y saludábamos a don Pablo Sarasate,

asomado a su tarta, y a la izquierda quedaba el estanque de los cisnes y nos adentrábamos en el bosqüe-

cillo y dale que te pego alcanzábamos el mirador, que luego dieron en la flor de llamar no me acuerdo si

Bellavista o Vistabella, pero que yo siempre he conocido por el mirador de la Taconera desde que jugaba

al aro, y después de cumplir el rito de tocar el barandal, de tocar hierro, se echaba un pito y una parrafada

mirando a la vega del Arga, bajo San Cristóbal, y alguno decía: "¡Jolín, si Pamplona tendría mar...".

Los chavalicos sustituían el pitillo y el diálogo con una meada que se despeñaba como un humilde

Niágara desde lo alto del bastión hacia los hondones donde en Navidad arrancábamos musgo para el naci-

miento.

Era también lugar de enamorados, si bien en cierto tiempo a los pobres se les perseguía como alimañas a

causa de las fuertes dosis de moralina religiosa que padecía el Ayuntamiento como consecuencia del

furioso embate de las columnas y homilías enviadas contra él amor desde el Palacio Episcopal.

Me he pasado después por la iglesia de San Lorenzo, donde reside San Fermín casi como la ciudad de

Gibraltar reside en la de San Roque, para contarle al Santo una porción de cosas, a ver si el "Moreno"

echa un capote, que nos va haciendo falta.

Bajo un sol tímido que se las tenía tiesas con las nubes lejanas, he comprado en un kiosco la prensa de la

mañana, entre un estallido de tetas en blanco y negro, en color, dibujadas o fotografiadas: "Diario de Na-

varra y "El Pensamiento Navarro". Les he echado un vistazo aprovechando el corro de sol que había en

un semáforo. (Me faltaba, para empezar, mi "Arriba España", Dios lo tenga en su gloria). He leído con

naturalidad, porque mi capacidad de sorpresa hace ya tiempo que fue definitivamente rebasada. La

autoridad gubernativa —leo— ha prohibido un acto que debería celebrarse el lunes. En este acto hablaba

don Marcelino Camacho. La noticia acaba así: "El acto público estaba anunciado para las 7,30 de la tarde

en el salón de actos del Seminario".

¡Lo que va en mi tierra de don Marcelino Olaechea, obispo, a don Marcelino Camacho, nuncio de Moscú

para celtíberos!. Me acuerdo del tiempo en que los indomables guerrilleros que derrotaron a Napoleón le

abrían las puertas al gilipollas de Angulema.

Ese Seminario parece que o no produce curas o su índice de promoción sacerdotal está más bajo que la

Bolsa.

A las tres de la tarde emprendí el regreso a Madrid. Pensaba en los miles de soldados, navarros o no, que

en aquel Seminario convertido en hospital de guerra, sufrieron o murieron por Díos y por España. Entre

los primeros estuve yo, que no palmé de milagro. Luego pensé mucho en aquel bondadoso san-tito que se

llamó Juan XXIII y en Pablo Hamlet VI, felizmente reinante, y me relajé mientras el coche salía de entre

las viejas murallas y enfilaba el camino de Alsasua, tan hermoso, y yo amaba a Navarra como sólo quién

vive lejos puede amarla, con razón o sin ella, tierra dura, inefable y querida.

LUNES, 8 DE NOVIEMBRE

El primer telefonazo de la mañana me avisa:

—Oye, ¿sabes que Tarancón ha prohibido la misa del día 20?.

—No me extraña. Esa misa la iban a oír católicos...¿Y tú sa^ bes que se ha cometido la injusticia de

prohibir a Marcelino Camacho predicar en el Seminario de Pamplona?.

—¡Válgame Dios!. Van a llover excomuniones....

—Por otra parte, es lógico que el señor Tarancón prohiba una misa aplicada por Franco-

— El señor Tarancón ha sufrido mucho bajo la tiranía, aunque en "Mercedes". Ten en cuenta que no en

vano es "pa-pabile" y eso se paga...Yo voy a poner un telegrama de adhesión a Monseñor Lefevbre, lo

que pasa es que tengo que enterarme de su dirección.

—Y yo...El que primero la consiga se la da al otro. ¿Hecho?.

—Hecho.

"Judas Iscariote elegido Papa", "El conde don Julián pronuncia una conferencia en el CESEDEM",

"Antonio Pérez embajador de España en la ONU", "El obispo don Oppas inaugura un cabaret en la iglesia

de las Calatravas", "S? condena a la hoguera a una muchacha de 15 años por.no haber perdido su

virginidad dentro de los plazos establecidos por el nuevo decálogo", "El beato Aranguren fue canonizado

ayer en Roma"...

Estos y parecidos titulares aparecerán como normales en la prensa del año 2000 y puede que antes.

Va a ser divertido asistir al Segunde Milenario, p.l.c.

 

< Volver