Autor: Medina Cruz, Ismael. 
   La libertad puede morir mañana     
 
 El Alcázar.    15/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 17. 

LA LIBERTAD PUEDE MORIR MAÑANA

Cinco anotaciones de urgencia y una conclusión

Por Ismael MEDINA

UNA REFORMA POLÍTICA A LA MEDIDA DE LOS INTERESES NACIONALES

Un buen amigo marroquí acaba de facilitarme una información completísima sobre la reforma

constitucional en marcha y las elecciones de la semana pasada. Del proceso de

democratización en curso en el reino vecino, destacan algunos aspectos de gran actualidad

para España: parlamento mixto de representación de los partidos y de los intereses reales;

sufragio directo para los primeros e indirecto para los segundos; sistema electoral mayoritario,

unipersonal en las municipales y por iista en las parlamentarias; ley electoral aprobada por el

parlamento.

La reforma constitucional la ha presentado el profesor Ben Kiran, tras un examen minucioso de

las formas democráticas existentes en el mundo actual y sus resultados. "Después de estudiar

a fondo las experiencias ajenas —dice mi amigo con orgullo— hemos hecho lo que más

convenía a Marruecos". Ya sé que Marruecos no es Europa. Y al rio ser Europa, carece de

excesivas proclividades miméticas, razón por la cual a los marroquíes les trae sin cuidado lo

que opinen los políticos e intelectuales europeos, hasta e| punto que hubieran rogado

cortésmente ai Ministro belga de Relaciones Exteriores que abandonara su territorio, de haber-

se permitido en él las impertinencias y las intolerables intromisiones en los asuntos internos

que se le han consentido e incluso aplaudido en España. Una cosa es cierta, sin duda, de

nuestros vecinos marroquíes: están todavía en los niveles del subdesarrollo, pero ejercen la

dignidad nacional.

LA SOBERAIA NACIONAL NO - ADMITE SEPARATISMOS NI DISTRACCIONES

Mi amigo no desconoce, las acusaciones que se hacen a Marruecos desde algunos sectores

progresistas, de acumular en Canarias un número creciente e inquietante de sus ciudadanos.

Lo acepta y da una explicación: "Nada tenemos contra España ni nos mueve ninguna ambición

anexionista. Pero aunque vosotros os neguéis a admitirlo, desde Venezuela y desde Argelia se

está montando una importantísima conspiración separatista en Canarias, que cuenta con la

alianza de burgueses y comunistas españoles, algunos de aquellos con penetraciones

importantes en las estructuras políticas y administrativas del Estado. El gusano lo tenies dentro

y lo dejáis crecer. Allá vosotros si estáis dispuestos, como parece, a perder Canarias. Nosotros

no podemos admitir esa hipótesis, que supondría un gravísimo riesgo para nuestra soberanía.

Si vosotros renunciáis a vuestra soberanía, nosotros defenderemos la nuestra. Y me hace una

confesión final: "Intentamos una regionalización administrativa en Marruecos, la incorporación

del Sahara lo exige. Pero cualquier brote que huela a separatismo, lo extirparemos sin

contemplaciones y de raíz´´.

LA IZQUIERDA NO TIENE FUERZA REAL PARA CHANTAJEAR AL GOBIERNO

La prensa, los partidos y los grupos españoles, que más acordes se muestran con Argelia,

ocultando cuidadosamente la existencia de campos de entrenamiento de terroristas para su

eventual utilización en Canarias y en la Península, son los mismos que ante el fracaso de la

"jornada de lucha" se esfuerzan por inflar las cifras de paro y paliar aquel mediante diversas

manipulaciones informativas y retóricas. Se trata de explicar, por ejemplo, que la huelga ha sido

una muestra de madurez y de control de la clase obrera por las organizaciones ilegales, según

se desprende, ría de la normalidad existente.

La temida jornada del día 12 ha pasado sin que se cumplieran las previsiones que tanto

aterraban al Gobierno. Era previsible para un observador metódico. En tanto que las huelgas

por estrictos motivos laborales crecen como las setas después de la lluvia, está demostrado

hasta el aburrimiento el fracaso de las convocatorias de huelga general hechas en clave

política. El fracaso ha servido, en cualquier caso, para demostrar que la izquierda carece de la

fuerza de movilización popular conque chantajea al Gobierno. La más reciente extorsión se

debe a la Plataforma Democrática reunida en Canarias, precisamente: siete exigencias y una

amenaza, cuya operatividad cae por su base con los últimos acontecimientos. París, sin embar-

go, manda mucho en España.

LA HORA DE LOS ADULTERIOS

En vísperas del 18 de Julio, siendo niño, presencié una manifestación de mujeres comunistas

que me conmocionó profundamente. Gritaban al unísono: "¡Hijos, sí. Maridos, no!". Lo mismito

que las mujeres de la igualdad, que han desfilado por Barcelona con unos rótulos sobre los

senos que decían: "Yo soy adúltera". Es la adecuación de la vieja consigna a una sociedad con

píldora y obligatorio descenso demográfico.

No hay motivos para extrañarse, pese a todo. Estamos rodeados de adulterios de todas clases:

políticos, económicos, sociales, culturales... Los menos abundantes, pese a todo, son los de

cama.

¿Cuántos adúlteros se van a dejar ver en las Cortes Españolas mañana martes? ¿Cuántos van

a admitir con su voto los cuernos que acaba de ponernos el Ministro belga de Relaciones

Exteriores, con parejo recochineo a los consentidos, a otros colegas y hermanos suyos durante

los últimos meses de democratización al dictado? ¿Cuántos van a ceder ante las presiones de

que han sido objeto desde el poder y a votar lo que, según es conocido, les repugna?.

¿Cuántos van a demostrar ostensiblemente que puede más en ellos el miedo que el respeto a

sí mismos? ¿Cuántos van a votar a favor de admitir el chantaje de la izquierda, aun a

sabiendas de que su voto contribuirá a llevarnos al despeñadero? ¿Cuántos admitirán en

contra de sus propias convicciones una reforma constitucional que tiene muy poco en común

con el tipo de democracia asimilable por nuestro pueblo?.

LA VEROSIMILITUD DEMOCRÁTICA HA SIDO BARRIDA

El pleno de las Cortes Españolas va a celebrarse en unos términos que ponen gravemente en

entredicho la validez democrática de la reforma política. Todo el mundo se hace lenguas de los

requerimientos hechos desde las instancias adecuadas a Presidentes de Diputación y Alcaldes

con Procuraduría sobre los deseos del Gobierno a la hora del debate en Cortes. Y de las

recomendaciones hechas a otros muchos de diversa extracción por personas idóneas. Hay

quienes se preguntan también las razones por las cuales una cuarentena de Procuradores

Sindicales han sido enviados al extranjero por estas fechas, lo que les permitirá mantener ya

para siempre la incógnita de su voto, que algunos suponían favorable a las enmiendas.

No ha contribuido precisamente el Presidente de las Cortes a clarificar el ambiente. Ha venido

a decir que las votaciones se harán como convenga al Gobierno y él quiera. Y me temo mucho

que la advertencia de Ruiz-Gallardón en "ABC" sobre la ilegalidad de un orden de votación

contrario al propuesto por Alianza Popular, caiga en saco roto. El hecho de que la ponencia

haya sido tan mollar para el Gobierno y que, no obstante, don Adolfo Suárez se haya visto

precisado a dos intervenciones directas y a colocar a don Gregorio López Bravo como una

especie de comisario político (no se conocía hasta ahora un presidente de Comisión se haya

constituido en presidente de la ponencia) indican para muchos españoles que no carecía de

significado aquella nota de atención contra las coacciones que rozó el Presidente de las Cortes

en una reciente reunión con los periodistas.

Por si faltaba poco para completar el saco de las sospechas de los españoles, el propio

Presidente de las Cortes ha anunciado que el Gobierno retirará el proyecto de reforma política

en el mismo instante que sea aprobada alguna enmienda sustancial, es decir, sistema

mayoritario, la ley electoral votada en Cortes y cualquier tipo de representación parlamentaria

de los intereses reales de los españoles. ¿Es esto mismo lo que el Presidente del Gobierno

advirtió a la ponencia, en el curso de la inesperada y violentada visita que hizo a las Cortes? La

explicación oficial dada a la reunión no justificaría en ningún caso aquellas más de dos horas

de duración.

ENTRE LA MUERTE CON DIGNIDAD Y LA MUERTE DESPRECIABLE

El Gobierno ha puesto en una dificilísima situación a los señores Procuradores en Cortes,

cuyas pruebas de buena disposición en favor de la reforma política en sus términos generales,

merecía sin duda mejor trato y más respeto. Dejar morir con dignidad a los políticos dispuestos

al sacrificio por espíritu de servicio a España, es lo menos que se podía pedir del Gobierno.

Requerirles además a la humillación última de suicidarse de manera indecorosa, me parece un

reto excesivo. E incluso una absurda machada. Poco fina está la política en España.

También los políticos, no obstante, se pueden plantear a veces la conveniencia de salvar la

cara, puesto que de todas formas lo van a perder todo. Ninguno de ellos puede hacerse

ilusiones sobre la suerte que les está reservada después de haber humillado su voto y su

libertad.

Dentro de apenas veinticuatro horas va a comenzar la función. Dentro de veinticuatro horas es

muy posible que, en nombre de la democracia, sea asesinada la libertad y comience la cuenta

atrás hacia un nuevo 14 de abril.

¿Se alzará sobre el hemiciclo de las Cortes Españolas la voz que catalice el general y

amedrentado anhelo de reencuentro con una auténtica democracia a la española y para

españoles? La voz existe. Pero me temo que sean más poderosos el miedo y la indignidad.

CONCLUSIÓN

Salga lo que salga, el Gobierno se habrá cargado de antemano la verosimilitud democrática de

la reforma. En vez de un proceso de institucionalidad democrática se pretende por Jas bravas

que las Cortes Españolas traspasen el poder sin condiciones a los enemigos de la legitimidad

del Estado, meros instrumentos de poderes internacionales. La libertad de los españoles y la

soberanía nacional pueden ser entregadas mañana a los que gritan ya sin tapujos ¡Viva la

República!. Ha sonado, a lo que parece, la hora del revanchismo. En vez de avanzar,

regresamos estúpidamente por el túnel del tiempo, a menos que las Cortes cumplan con su

deber: una reforma democrática a la española, para españoles.

EL ALCÁZAR

 

< Volver