¡A por los trescientos!     
 
 El Alcázar.    22/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

¡A POR LOS TRESCIENTOS!

SE hizo tan popular el lema, que cuarenta años después se sigue recordando y hasta las

nuevas generaciones lo conocen. «¡A por los trescientos!», es decir, a por 300 diputados en las

Cortes, fue la consigna de Gil Robles a sus huestes para conseguir la mayoría absoluta en la

Cámara y llevar a efecto su programa de gobierno compendiado en la frase movilizadora

«Contra la revolución y sus cómplices».

El resultado ya se sabe: el gigantesco retrato de Gil Robles colocado en la Puerta del Sol, fue

arrastrado por las turbas en ta misma noche del 16 de febrero de 1936, tan pronto se

conocieron los primeros resultados de las elecciones, que daban el triunfo al Frente Popular. Y

a él, al «¡Jefe! ¡Jefe! ¡Jefe!», al de «Todo el poder para el Jefe», no le arrastraron también en

julio siguiente, porque puso tierra por medio. No sabemos- si hace falta aclarar que quienes

arrastraron la efigie de Gil Robles, después de haberle vencido en las elecciones, y le hubieran

arrastrado en persona si le cogen en junio de 1936, fueron los mismos socialistas y comunistas

con lo que ahora se encuentra, más o menos alineado, en una oposición al sistema del 18 de

Julio, triunfante, en no pequeña medida, gracias a la sangre, al valor y al patriotismo de muchos

de los partidarios del Gil Robles de entonces.

En cualquier caso, los 300 de Gil Robles en 1936 eran meta mucho más ambiciosa que los 300

partidarios que, según «El País», tiene en la actualidad el partido «Izquierda Democrática» que

dirige el señor Ruiz-Giménez. De tener 300 diputados, aunque se quedaran en menos, a contar

con 300 seguidores, que no sirven ni para sacar un concejal de pueblo, va mucho trecho.

Sin embargo, lo que son las cosas: mientras a Gil Robles no te dejaron los vencedores del

Frente Popular intervenir en la gobernación del Estado, pese a los 200 diputados de que

disponía, los mismos marxistas, con los mismos collares, le permiten al señor Ruiz-Giménez

figurar en sus alianzas con el modesto respaldo de 300 militantes.

Aunque vaya usted a saber si no es por eso por lo que te admiten en Coordinación

Democrática: representa tan poco y viste tanto... Ahf es nada, poder sentar junto a Santiago

Carrillo a todo un presidente de un organismo eclesiástico titulado Justicia y Paz. Si una

imagen vale más que mil palabras, también puede valer más que mil afiliados. Sobre todo una

imagen piadosa.

 

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