Normas para el diálogo, la reconciliación y la convivencia     
 
 El Alcázar.    29/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 2. 

NORMAS PARA EL DIALOGO, LA RECONCILIACIÓN Y LA CONVIVENCIA

Resultan innecesarias las palabras, porque los hechos se califican por sí mismos. La des-

vergonzada desfachatez de la revista "El Papus", cuya portada, correspondiente a su última

edición, ofrecemos, conforma el mejor testimonio de cuanto decimos. La brillante idea de

ridiculizar un acto al que asistieron trescientas mil personas con la utilización de una honrosa

figura española —el mutilado de guerra— nos parece propia del tiempo más sórdido y falaz de

nuestra historia. No creemos que exista país alguno que encuentre motivo para el cínico

desahogo o la burda caricatura en las personas que ostentan, cicatrices o mutilaciones

cosechadas en la defensa de la Patria. Una práctica tan ignominiosa excede, incluso, de los

objetivos del libelo.

Si publicamos estas fotos y aducimos estas palabras es sólo para recabar, de quienes con-

trolan o arbitran el derecho de expresión, el dato de si es ésta la forma en que va a desarro-

llarse él diálogo y la reconciliación, (?). La reiterada incidencia en la ofensa gratuita o el insulto,

nos hace suponer que existen indicios de tolerancia que pueden cruzar con facilidad la frontera

de la complicidad. Desearíamos conocer este dato para saber, en lo sucesivo, a qué atenernos.

La réplica a la ofensa o al agravio del honor individual o colectivo, tiene caminos muy claros.

Eso también debe meditarse y pesarse por quienes han dado en España vía libre a la

desfachatez ya la desvergüenza. Si son incapaces de limitar el desahogo o la injuria, que nos lo

digan. Nosotros sabremos ponerles el límite de decoro que les falta.

 

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