Autor: Villena, Herminia C. De. 
 Gil Robles, junior, en Murcia. 
 "Unas Elecciones amañadas serían un gravisimo error político"     
 
 El Alcázar.    07/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Gil Robles, júnior, en Murcia

"UNAS ELECCIONES AMAÑADAS SERIAN UN GRAVÍSIMO ERROR POLÍTICO"

(Por télex, especial para EL ALCÁZAR).— Con una gran calva y una tupida barba que le dan aspecto de

entomólogo despistado, don José María Gil Robles y Gil Delgado, lleva el peso de tan ilustre carga alige-

rándola con dosis masivas de tranquilizante ironía. Su conferencia, en el club de farmacéuticos tenia

como fin primordial, descubrirnos las trampas que puede esconder un Referéndum que, so capa de

democrático, está claramente amañado por el poder y que, se vote, como se vote, dará resultado

afirmativo.

Voy a votar «no» en el Referéndum, y aunque no me hago ilusiones por ello, al menos no me quedará

remordimiento de que haya contribuido con un «si», a una situación que va a acabar con la paz y el

progreso de España y que nos va a traer, si Dios no lo remedia, una nueva hecatombe. Claro que estas

lealtades a ultranza, modestas pero sinceras, no podría entenderlas quien no tiene lealtades más que para

si mismo, caiga quien caiga.

Pero lo que resulta curioso es que sabiendo las trampas que encierra nuestro aireado y cacareado

Referéndum, el señor Gil Robles que está de vuelta de trampas y engaños, no tenga; empacho en decir

que lo acepta con todos sus inconvenientes, «como instrumento de lucha para nosotros, porque es la única

vía que nos puede llevar a una auténtica democracia». O más claro, al poder.

El señor Gil Robles nos ilustró, salpicando su lección magistral de chascarrillos levemente irónicos,

respecto, de los «pucherazos» que en todo tiempo hubo, poniendo especial énfasis en el año 1966, con

datos, pelos y señales. Pues de «pucherazos» debió saber bastante su ilustre padre cuando estaba vigente

el caciquismo y por la módica cantidad de un duro y el aditamento dé un colchón relleno de «perfolla de

panocha», como se dice por estos pagos, se podía lograr fácilmente un voto en su época dorada de jefe de

la. CEDA con su slogan cisneriano repetido en vallas y paredes de «estoS son mis poderes». De aquí que

no nos extrañe su ciencia al respecto, pero limitarla sólo a unos´ tiempos donde precisamente se dio él

«procedimiento» en que está tan versado el señor Gil Robles en poquísima escala, y la prueba que aduce

como demostración de que se anuló el resultado de las urnas de dos provincias enteras, solo rectifica la

seriedad con que se hizo, nos parece de una parcialidad tan odiosa como patente. Máxime sabiendo todos

que si - él ha podido estar hoy diciendo esas cosas tan libremente, se lo debe a que Franco tuvo

consideraciones con su padre que nunca fueron más desagradecidas, estandó como ha estado intrigando

todos estos años, al socaire de una benevolencia que desdice esa tiranía dictatorial de que tanto se acusa a

Franco.

Una de las condiciones que pretende recabar su equipo ´al Gobierno para las próximas elecciones,".es la

mayoría de edad para el voto en los dieciocho años, sabiendo cuan proclive es la juventud a los cantos de

sirena de los que ofrecen el oro y el moro en libertades democráticas. ¡«Unas elecciones generales

.amañadas sería un gravísimo error político». E| señor Gil Robles Júnior propugna como cinturón de

castidad de voto secreto e inmanipulable con garantías, impresos editados por el Estado con las diverjas

opciones en papel de mismo cuerpo y color, «cabina del voto» y desaparición de grupos en las

inrhediaciones dé los colegios electorales para tratar de suplir la fafta de interventores y evitar las

presiones caciquiles"

En el coloquio de un tan exaltado panegírico de la democracia, a la segunda pregunta sobré el

Referéndum se prohibió por el moderador preguntar más sobre el mismo, y ante el abucheo y lás protestas

de los 150 pacientes oidores de tanto sofisma, tuvo que aceptar don José María la curiosidad del

respetable que, en el fondo, está hecho un lío sobre lo que se le vendrá encima Según sea su postura en el

voto. Alguien con un afán de clarificar conceptos le dijo: ¿si usted desconfía de la seriedad del Referén-

dum; y tiene muchas dudas sobe si las elecciones generales serán todo lo libres que dice el Gobierno que-

van a ser, cómo acepta negociar con el presidente Suárez? «pues porque en principio yo acepto la palabra

del presidente sobre la limpieza de las elecciones. Si después no lo fueran, no por eso hay ,que estar

desprevenido. Es mejor estar preparado de antemano a las sorpresas. Hay un hecho innegable. Las

elecciones del 12 de abril de 1931 no fueron perfectas y, sin .embargo, trajeron la República».

La lógica de la respuesta es tan aplastante qué es, por si misma, tan expresiva como pa-,ra no necesitar

aclaraciones. La ´.larga espera de la oposición acechando en la sobra, justifica, la seguridad a corto plazo

del reparto de un suculento botín que se les ha preparado en bandeja de plata.

Herminia C. DE VILLENA

 

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