Autor: Palomino Giménez, Angel. 
   Mi General     
 
 El Alcázar.    19/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

MI GENERAL

ESPADAS limpias. Eso es lo que nos queda. Y la tuya es limpia, general Prieto. Yo sé de ti; fui

compañero tuyo en una promoción que parece como elegida, como dotada de una especial personalidad, y

en ella fuiste, y eres, dé tos primeros en saber y en saber estar, de los pJ-meros en disciplina y estudio, de

los primeros en la sonrisa y el abrazo, de los primeros en una promoción que los hechos y el tiempo han

venido a demostrar que está generosamente dotada de primeros: trescientos primeros, más o menos.

YO sé de ti porque hemos 1 coincidido, nos hemos cruzado a lo largo de la vida, de tu civilidad castrense

y exacta y de mi civilidad absoluta y enriquecida siempre con la nostalgia de lo militar, tan vivido y ama-

do. Recuerdo tu labor social y cultural siempre unida al ejercicio del mando: que les pregunten a los

gitanos de Granada por su amigo el teniente Prieta, de la Guardia Civil; recuerdo tu obra en Ciudad Real,

una sala de arte en la casa cuartel; reeuer-to tu ascenso; todos los generales de nuestra promoción

ceñísteis el fajín bajo un torso joven, el fajín en una cintura todavía flexible: estabais en los cuarenta y las

canas no eran, en esta generación de los generales más jóvenes de la posguerra, apenas otra cosa que un

leve asomo de vuestra madurez ganada en una guerra que ganasteis dos veces, y que para vosotros y vues-

tros hombres duró bastante más que para la España en paz.

TE sigo ahora, en tu gesto serio, ordenado y justo: preciso. Honrando a tus muertos y explicando a los

vivos con palabra sobria, de soldado, que el deber es de todos, que España somos todos. Y que todos

somos hijos de Dios. Aunque a Dios, también, lo tienen, o creen que lo tienen, secuestrado y lo utilizan

para caprichosos repartos de premios y descalificaciones.

GRACIAS, mi general, por tu espada limpia, por tu limpia palabra, por tu ejemplo honroso.

Ángel PALOMINO

 

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