Temas sociales. 
 En el banquillo     
 
 El Alcázar.    22/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ME han cedido algunos lectores que en algotra colaboración amplíe las rones, que la Iglesia tuvo para

condenar el comunismo en el banquillo de los acusados.

Comunismo el apelativo de muchas corrientes doctrinarias, que tiende al hacer común la propiedad de los

bienes económicos de producción tal vez, hasta los de consumo. El comunismo, que se define a sí mismo

identifico y herético, es ,una forma desarrollada del marxismo, que, basándose en la concepción

materialista del mundo, __cosa que va dijimos en otras colaboraciones— se propone llevar a la clase

obrera (al que llaman proletariado) a la lucha de clases contra el capitalismo, para realizar e implantar, por

la violencia, la-dictadura del proletariado, .el nuevo Estado, la sociedad perfecta, construida sobre

principios económicos igualitarios, sin discriminaciones clasistas.

Aquí debo subrayar, antes de ´pasar más adelante, que el término socialismo y la palabra comunismo

coinciden en la vida y se entreveran, ya que su raíces son marxistas, hasta tal punto que la historia del uno

suele ser la del otro. Los socialistas dicen. que ellos van por la vía evolutiva; aunque me parece que esta

es una afirmación, que se queda en Parla, porque a la hora de expropiar y nacionalizar sólo se distinguen

en que el socialismo colectiviza los bienes de producción; y ef comunismo entrega al Estado también los

de consuma. Más aún, el comunismo absoluto monta el tinglado sobre la comunidad de bienes y de

personas; por la fuerza la impone y destruye la familia, ya que, en régimen de comunismo absoluto, al

Estado pertenecen las fincas, las yuntas de muías y de bueyes, la mujer propia y los hijos, porque para él

todo son reses al parecer.

Y para él vale todo: El cohecho, la mentira, la-violencia y las traiciones, pues defiende que el fin justifica

los medios. Bastará al curioso lector conocer el Manifiesto Comunista de 1848, de Marx y Engels. El

socialismo y el comunismo llevan impreso el exergo marxista por igual, a pesar de haberse separado a

raíz del año 1918, al final de la primera gran guerra europea; unos y otros están conformes en arrastrar la

economía capitalista a la comuna; los socialistas han adoptado el evolucionismo, y los comunistas la

revolución. Y todo ello impuesto pop la fuerza y por la violencia; La lglesia no repudia la comunidad de

bienes; buen ejemplo de ello son las Ordenes y las Congregaciones Religiosas, que la practican en busca

de la perfección; pero rebozar las rapiñas en sangre... ¡eso NO!

Otra colaboración mía llevaba el apunte del espigueo de Documentos Pontificios condenatorios del

marxismo en sus dos vertientes, ya que otra cosa no se le puede exigir a un artículo de periódico, por falta

de espacio. Hoy me fijaré en las condenas jurídicas, del vigente Codex Juris Canonici (que es lo mío); me

limitaré a esbozar las disposiciones legales, citando los sagrados. cánones, en apoyo de las disposiciones

Pontificias y. la prescripción del Dicasterio Romano del antiguo Santo Oficio, y hoy Sagrada

Congregación para la Doctrina de la Fe:

1) El Decreto dé 1 de julio de 1949 declara a) que no es lícito inscribirse en partidos comunistas o darles

apoyo; ya que el comunismo es materialista y anticristiano b)´ Tampoco es lícito difundir, publicar b leer

libros, periódicos o folletos, que sostengan la doctrina y la práctica del comunismo;, y, menos, colaborar

en ellos con escritos, por estar esto prohibido en el canon 1399 del vigente Código de Derecho Canónico,

c) Los fieles que realicen los mentados actos no: podrán ser admitidos a la recepción de los Sacramentos,

d) Los fieles, que profesen la doctrina comunista — materialista y atea—"y, sobre todo, los que la

defiendan y propaguen, incurren —ipso tacto— en excomunión reservada dé un modo especial a la Santa

Sede, a tenor de la ordenanza del canon 2314 del CIC.

2) En particular respecto de los Sacramentos de la Penitencia y Eu-caristía-se habrá de observar lo que

sigue: Para la Penitencia, en los casos ordinarios, antes de que sean absueltos los simples seguidores

o fautores del comunismo: e) Habrán de arrepentirse y abandonar el partido comunista, f) Tendrán que

reparar el escándalo, cómo juzgue el confesor, que —tras esos particulares— podrá absolverlos.

3) Si el confesor no estuviere facultado para impartir la absolución, podrá absolverlos, de conformidad

con lo dispuesto en el canon 2254, par. , 1, en caso urgente, imponiendo la obligación al penitente de

acudir a la S. Penitenciaría A.; y, si éste recurso fuese imposible, moralmente hablando, entonces,

según el n° 3 del citado canon, lo puede absolver el confesor, siguiendo la norma prevista para los

excomulgados, después de haberle impuesto una penitencia saludable. En peligro de muerte se

suavizan las disposiciones canónicas, a tenor de las fuentes antiguas (C. 17, 4, 29; X, 5, 39, 5; Cohc.

Tridentino, Ses. XlVV, canon 7). Y, si fuere in articulo mortís, absuelve con mayores facultades; eso lo

saben los > confesores. Para admitirlos después a la Sagrada Eucaristía, se requiere la retractación

absoluta de la herejía comunista. Otro día hablaré del Matrimonio y dé las cautelas, que deberían los

párrocos adoptar, porque el papel se acaba y el comunismo continúa siendo intrínsecamente perverso.

 

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