Autor: Ribera, Manuel. 
   La monarquía está en peligro     
 
 El Alcázar.    24/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

FLASH DE URGENCIA

LA MONARQUIA EN PELIGRO

NO lo decimos nosotros. Lo han dicho 100 hombres de "Acción Española", entre los que figuraban José

María Peman, JoSe María de Areilza, Pedro Sanz Rodríguez y otros ilustrar personajes, muchos de ellor

queridos por nosotros y otros, actualmente, totalmente despreciados. Pero en "Acción Española", en

donde tantos monárquicos liberales gimotearon allí sus pecados democráticos y, a través de los Círculos

Tradicionalistas, aprovecharon la coyuntura para organizar su partido, se habían dicho cosas muy claras

sobre la democracia y las monarquías que se entregan al liberalismo. Don Eugenio Vegas Latapié podría

ser un buen fedatario de lo que "Acción Española" pensaba y escribía en la misma sobre la instauración

de la Monarquía. Le invitamos a hablar.

Precisamente don Eugenio Vegas Latapié, en el número 11 de la revista "Acción Española" afirmaba

rotundamente: "LA DEMOCRACIA NO ES FORMA DE GOBIERNO Y SIEMPRE VA CONTRA EL

BIEN COMÚN". En el editorial de "Acción Española", del número del 1 de enero de 1936, se puede leer:

"El carácter predominantemente electoral de los partidos políticos que se dicen contrarrevolucionarios les

ha hecho olvidar, en la preparación de las elecciones y en la lucha por las actas, su verdadera misión de

destruir, por todos los medios lícitos, las instituciones revolucionarias y, entre ellas las falsas libertades y

el sufragio universal". Y antes se afuma: "El 14 de abril no fue sino la consecuencia lógica de los

principios doctrinales en que se basó la Restauración canovista; y los incendios del 11 de mayo, como las

tiránicas y persecutorias leyes posteriores, no eran más que la consecuencia inevitable de las propagandas

que durante largos años gozaron del consentimiento y aún de la proyección de los ministros de la

Monarquía liberal".

El frustrado Premio Nobel José María Pemán, en un comentario en "Acción Española", del 16 de

diciembre de 1933, magistralmente nos dice: "Ganar electoral y democráticamente es, pues empezar a

perder; porque es empezar el periodo de desgaste que va dando cada día un tanto al enemigo, hasta

preparar su victoria. Desde el día siguiente de la apertura de la nueva Cámara, (los derrotados de hoy

empezarán a ganar terreno, palmo a palmo, para convertirse, al cabo de un lapso de tiempo, en nueva

esperanza y en nueva ilusión: es la ley inexorable de toda democracia". Y más elocuentemente rubrica:

"Con el marxismo no se puede turnar pacíficamente, porque el marxismo, por su sustancia internacional y

por su concepto de la lucha de clases, desconoce la idea de la Patria, y hace que por lo tanto, falte el punto

común de apoyo para establecer el turno......

Las negaciones marxistas llegan demasiado a lo hondo y son demasiado sustanciales para poder

establecer con ellas pacto de convivencia. La lucha de la Patria y la Antipatria no es una cuestión que

pueda ventilarse lamentariamente......¿QUE RÉGIMEN PARLAMENTARIO PUEDE SUBSISTIR

CUANDO LO QUE DISCUTEN LAS PARTES CONTENDIENTES Y TURNANTES ES LO CONSTI-

TUCIONAL NO LO ACCIDENTAL? ¿QUE TURNO CABE ESTABLECER ENTRE DOS FUERZAS

QUE SE NIEGAN

MUTUAMENTE ESE ÁREA MÍNIMA Y NEUTRAL ENTRE CUYOS LIMITES TIENE QUE

DESARROLLARSE ESE TORNEO INCRUENTO QUE ES EL TURNO?.... LA IDEA MO-

NÁRQUICA, SUSTANCIAL Y VERDADERA ES DESCONOCIDA POR EL PUEBLO. DURANTE

LOS LARGOS AÑOS DE MONARQUÍA LIBERAL Y PARLAMENTARIA -Y ESTO FUE LO QUE

TRAJO LA REPÚBLICA- NO HABÍA REPUBLICANOS PERO TAMPOCO HABÍA

MONÁRQUICOS.... EN EL 14 DE ABRIL PERDIÓ ESPAÑA UNA MONARQUÍA LIBERAL Y

PARLAMENTARIA, ES DECIR UNA MONARQUÍA CASI SIN SUSTANCIA MONÁRQUICA: UNA

MONARQUÍA DE MALOS GOBERNANTES, DE DESACIERTOS, DE COMPLACENCIAS CON EL

ENEMIGO".

Cuando actualmente Adolfo Suárez absurda y demagógicamente dicta por la televisión que "hoy

gobiernan 22 millones de españoles" —¿a quienes gobiernan?— y se desmonta totalmente el eje de las

Leyes Fundamentales y Principios del Movimiento Nacional, jurados por don Juan Carlos y por el

Gobierno, al forzarse, faltando a requisitos legales, a la Ley de Reforma Política, estamos ya en lo que

vaticino don José Zafra Valverde, profesor de Derecho Político de la Universidad de Navarra: "Dado que

la Monarquía actual tiene su más sólido fundamento en un acto de conquista, caracterizado por unas ideas

de legitimidad católica, tradicional y social, y que estas ideas habrán quedado expuestas a rendirse ante

las de una legitimidad demoliberal, racionalista y relativista, es improbable que la Monarquía subsista

legalmente sin otro requisito. Porque no puede reducirse a una simple cascara que tras vaciarse de la

sustancia espiritual anterior pase automáticamente a rellenarse de un jugo ideológico de sabor contrario.

Ello, a no ser que se entienda que el proceso de quebrantamiento constitucional iniciado con esta Ley ha

de ser atribuido a una desnuda decisión política personal del Rey, que buscaría en el próximo referendum

la confirmación plebiscitaria de un nuevo acto autoritario".

Efectivamente, si como marca la Ley de Reforma Política, en España, la ley es "expresión de la voluntad

soberana del pueblo" entendido como masa heterogénea de partidos políticos embrollados si la mayor

parte vota a los partidos de la oposición que son visceralmente antimonárquicos y republicanos hasta el

sovie-tismo, ¿en nombre de que principio se podrá impedir la proclamación de la República, si el sufragio

universal, con toda su locura de corrupción de embustes de odios elige unas Cortes que detestan la

Monarquía y, logjca-con la Ley aprobada, entronizan lo que ellos quieren?. No, la Monarquía estaba

asentada en la arquitectura de las Leyes Fundamentales y Principios del Movimiento Nacional, en sus

Cortes, reflejo de la familia, sindicato y municipio, en el Consejo del Reino y en el Consejo Nacional.

Cuando esto se invalida con la democracia inorgánica, con los puños en alto del socialismo marxista y las

banderas republicanas de la vergüenza española, se puede volver a repetir lo que en "Acción Española" se

escribía: "La Monarquía liberal y democrática —mas propiamente la República coronada— de esencia

anticatólica y antimonárquica —pese al buen deseo de quien la encarnaba—, fue preparando el ambiente

que, al romperse el dique que aún soponía la mera presencia de un rey hereditario, a través de las sucias

bacanales del 14 de abril —fecha en que la República se quitó la corona— y de las hogueras sagradas del

11 de mayo de 1931, trajo por consecuencia lógica los crímenes, muertes y espanto en que hoy agoniza el

Estado liberal y democrático".

Estamos en plena pendiente. Se han preferido las voces mentirosas de la masonería, de la Europa

corrompida, de Giscard d´Estaing, del marxismo del separatismo, a la doctrina monárquica del

tradicionalismo, de Calvo Sotelo, de Ramiro de Maeztu, y a la lealtad de los combatientes y falangistas

que, con Franco y por Franco, aceptaban y querían la Monarquía tradicional, católica, social y

representativa. La Ley de Reforma Política nos puede llevar a la Monarquía que, legalice la masonería y

dé rienda suelta al marxismo, para arrollar a la propia institución, desviada de las Leyes Fundamentales y

Principios del Movimiento Nacional, y volcar a España en una noche sin fin. Es el precio de la Ley de

Reforma Política y de la manipulación de los síes. El sufragio universal nunca ha sido fundamento para

una monarquía auténtica, sino únicamente para la subversión. Y en esto estamos

MANUEL RIBERA

 

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