Autor: Izquierdo Ferigüela, Antonio. 
   El futuro está en la calle     
 
 El Alcázar.    27/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

la ventana indiscreta

EL FUTURO ESTA EN LA CALLE

HABLAR del Partido Comunista Español no equivale tanto a rememorar un pasado como a contemplar,

con serenidad, un posible futuro. Madrid vive estos días una curiosa "dominación roja" que se advierte,

sin esfuerzo alguno, en sus fachadas y muros, donde, junto a la inicial orgia de los chafarrinones, acaba de

multiplicarse, como en el milagro de los panes y los peces, la sonriente imagen de Santiago Carrillo. Es

una prueba, tan evidente como admirable, de los rendimientos de su aparato propagandístico. Por otra

parte y en relación con la idea de dominio, ¿no es el comunismo quien retiene, sine die, al Presidente del

Consejo de Estado, señor Oriol Urquijo?. El secuestro puede corresponderse, también, con esta magna

maniobra de agitación popular.

Santiago Carrillo ha sido procesado por asociación ilegal, de donde pudiera deducirle que la amnistía le

tocó en la frente y borró, porque de borrar se trataba, el tortuoso y sangriento pasado del Secretario

General de PCE. ¡Lástima que la amnistía no pueda alcanzar a don Antonio María de Oriol y Urquijo;

pero con eso ocurre lo que con la abolición de la pena de muerte: que el Estado la suprime de sus

Códigos, pero los asesinos, no. A lo que iba: Santiago Carrillo tendrá que responder de un supuesto delito

de asociación ilegal y, apenas conocida la noticia, un voluntarioso grupo de abogados, {entre ellos el

intrépido Ruíz Jiménez!, se ha movilizado en su auxilio, a la vez que seis mil intelectuales, Victoria Vera

al aparato, estampan sus firmas en inmaculados pliegos para clamar por la libertad del cautivo... La

operación ha sido perfecta: prescribe lo imprescriptible; y la detención, "¡pelillos a la mar, hombre!",

desencadena, tal y como estaba previsto, un despliegue publicitario sin precedentes.

No hay duda: hablar de marxismo-comunismo o de comunismo-marxismo, es hablar, resueltamente, del

futuro. Los abogados y los "intelectuales" saben muy bien lo que hacen: verlas venir, que diría cualquier

castizo; porque tampoco vale equivocarse en esto: establecer distinciones entre lo uno y lo otro, no es

fácil. Por eso he admirado la sinceridad de Pablo Castellano, que acaba de afirmar, en "Interviú", que "un

marxista que renuncie a la dictadura del proletariado es como un físico que no cree en la ley de la

gravedad". Todo entra en la técnica de la dialéctica, cuyo método se aplica según las circunstancias

mutables. En España, véase la calle, pregúntese a Oriol Urquijo, la mutación puede estar a la vuelta de la

esquina. Ese día veremos, ya sin sorpresas, la otra cara del método dialéctico y nos quedaremos, quiérase

o no, con el dogma inapelable de la fuerza.

Antonio IZQUIERDO

 

< Volver