Autor: García Serrano, Rafael. 
   Dietario personal     
 
 El Alcázar.    27/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

DIETARIO PERSONAL

Por Rafael GARCÍA SERRANO

VIERNES, 24 DE DICIEMBRE

No es fácil esta noche, la Noche, y cada vez pesa más la memoria del corazón para sentir dentro de uno

mismo y también en torno una melancolía que progresa por la desesperanza y la tristeza para comer luego

hacia la muerte en aguas de los ríos manriqueños que van a dar en la mar, que es el vivir, al menos según

veo yo las cosas, y que me perdone quien no esté de acuerdo.

Quisiera aprovechar esta tarde, mientras repican los teléfonos con llamadas de amigos y desconocidos —

pero amigos de verdad — para mostrar mi gratitud a todos cuantos me escriben con intensidad

cuantitativa y cordial que jamás había conocido a lo largo de mis cuarenta años y pico de profesión

periodística; a todos cuantos con sus «chrismas», con sus tarjetas, con sus telegramas, con sus cartas

dirigidos a mi casa o a EL ALCÁZAR, me manifiestan su emocionante solidaridad con el «Dietario», sin

que falten tampoco los que me hacen cariñosas objeciones, generalmente de matiz y por si fuera poco

bienhumoradas y algunas, muy graciosas, en verso, ni escaseen los que me proporcionan correcta

información, algún dato precioso, recortes de periódicos o revistas que resultan un tanto inapresables para

mí por su radio de acción. ¿Qué voy a decir de todos cuantos nos ayudan a mis camaradas procesados y a

mí mismo no sólo con su esfuerzo económico, sino con su pública presencia? Esta noche los siento tan

cerca de mí como si estuviésemos en una chabola, con buen fuego y buen vino, entonando villancicos y

otras canciones menos sacras y a veces mucho más próximas a las coplas de Mingo Revulgo que a los

viejos Cancioneros o al alegre Lope. Con ellos mi cena familiar se torna como aquellas del Aguinaldo del

Combatiente, poríjue están junto a mí como yo estaría junto a ellos en idéntico caso y porque todos, en

verdad, entonamos la misma canción, y porque todos pensamos en Antonio de Oriol, que nos falta a lista.

Uno a uno quisiera contestar a todos, pero aunque me puedan tachar de vanidoso no podría o iba a tardar

mucho tiempo en hacerlo. No tengo secretaría ni puedo tenerla y aunque mi voluntad es grande no daría

abasto a plumear lo bastante. Lo he intentado, palabra, incluso algunos habrán recibido un tarjetón, una

carta con palabras autógrafas de gratitud y camaradería. Pero por lo mismo que lo he intentado sé que no

alcanzo a tanto. Daos, pues, amigos, camaradas, hermanos, por contestados. (Se puede escribir a máquina

incluso una carta de amor; pero las de gratitud han de ser escritas a mano).

Y ahora, tras la clásica e infantil bendición de la mesa que en mi casa perdura —«El Niño Jesús que nació

en Belén, bendiga esta mesa y a nosotros también»— y el recuerdo a los que ya no están con nosotros,

dispongámonos a cenar, a tomar una copa, una miaja de turrón y a vivir esa honda alegría de la

Nochebuena que los años envuelven en tristeza.

Deseo felicidad a todos, para todos la pido, incluso para los enemigos de España.

(Al menos así en este momento, aunque bien se que pasada esta tregua de paz todo volverá a ser lo

mismo, acaso porque los hombres somos los que no cambiamos de condición, aunque sí se cambie de...

Quieto, Rafa, que esta noche es Nochebuena y mañana Navidad).

SÁBADO, 25 DE DICIEMBRE

(Qué felicidad!

Hoy no ha entrado en casa ni un solo periódico y como además ni María sacó la bota, ni nadie abusó del

vidrio, tengo la boca fresca y puedo dedicarme a la evocación de antiguas resacas, lo cual pudiera

confundir al persona! e inclinarle a pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor. No, no, al menos con

resaca, no.

Me dura todavía la risa de ayer o antesdeayer, cuando leí que 6.000 intelectuales, 6.000, hablan firmado

un manifiesto en algo asi como cinco minutos. Por otra parte, ¿es posible que después de cuarenta años de

oprobiosa dictadura aún haya 6.000 intelectuales indígenas entre Irún y Algeciras, Finisterre y Almería,

Rosas y Huelva, Cáceres y Valencia? De todos modos confieso que me ha divertido enterarme de que el

concepto de intelectualidad ha ensanchado considerablemente su base porque imagino que los 6.000

firmantes, 6.000, constituirán lo que se llama «la crema de la intelectualidad», ya que los intelectuales que

no firman lo que el pecé internacional, apostólico y urssiano les pone delante, ni son intelectuales, ni

nada. Tambié contribuyó a alegrar mi viejo corazón el saber, pongo por ejemplo, que la Dúrcal, la

Bautista y la Vera han sido dadas de alta como intelectuales. Estoy deseando conocer la lista completa de

la crema de la intelectualidad para pasarlo teta, y nunca mejor dicho.

DOMINGO, 26 DE DICIEMBRE Como a mi me encanta ver la parte mejor de cada cosa, considero que

el premio de humor en estas jornadas se lo lleva el generoso entusiasmo con que los comunistas

españoles, los extranjeros —si es que cabe hacer distingo entre unos y otros— y todos los cretinos y

«snobs» del mundo piden la libertad de Carrillo, o la exigen. A mi el juego de los comunistas me parece

limpio y lógico. El de sus lacayos, porteadores, pinches, guajes, artistas e intelectuales con anilla en la

nariz y demás ralea, acrecienta mi jolgorio hasta limites superplanetarios. Colma mi júbilo el comprobar

que desde la URSS se solicita una amnistía total en España, sobre todo teniendo en cuenta —como anota

precisamente A. Istomin en «Ya»— que allí no la ha habido desde que Lenin, ayudado por Kerensky —

apellido cuya traducción al español resulta tan evidente que no me molesto en hacerla— llevó al triunfo la

revolución bolchevique en 1917, año también célebre en mi familia porque yo vine al mundo.

Ha sido la URSS quien ha puesto en práctica, mejor que ningún otro Estado, el célebre dogma

reaccionario de Louis Veuillot: «La libertad que nosotros les pedimos en nombre de sus principios, se la

negamos a ustedes en nombre de los nuestros».

Y además lo ha hecho con tanta gracia que no hay libertad de tronío, sea cual sea su hierro, que no se lo

apruebe y aplauda.

Confieso sin ningún rubor que a mi me hubiera gustado que Franco emplease los mismos procedimientos

que el comunismo, en este sentido, y me juego doble contra sencillo a que, de haber sido asi, no

estaríamos en este momento discutiendo bobadas, ni perdiendo el tiempo, ni desbaratando nuestra

economía, ni deshaciendo la unidad de la Patria un poco antes de que se cumpla el quinto centenario de

etta, que quien viva no verá celebrar porque habrá desaparecido antes de 1992.

Y admito apuestas dando momio.

27 — DICIEMBRE — 1976

 

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