Autor: Medina Cruz, Ismael. 
   No hay prescripción democrática     
 
 El Alcázar.    29/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

NO HAY PRESCRIPCIÓN DEMOCRÁTICA

Por Ismael MEDINA.

La Mancheta de "Diario 16" está partida en dos por un bigote muy estilizado. Arriba de él, se despatarra

ja orgía de la demagogia* Abajo, apenas susurrantes, forman los jefes de fila de la clase liberal. Habida

cuenta de biografías, conocimientos y lecturas, podría afirmarse que el majeficio de "Diario 16" reside en

la preeminencia del "intelectualismo izquierdista", que diría amablemente Crozier, sobre la tendencia al

buen hacer profesional de unos periodistas, a secas, que aceptaron arriesgar su crédito en esa aventura.

Escribe así el equipo editorial en el número 58, de 23 de diciembre, en orden a la detención de Santiago

Carrillo: "No se le puede juzgar por supuestos crímenes de guerra que, después de tantos años, hubieran

prescrito hasta en la Ugan-da de Idi Amín". Pocas páginas más adelante, lo que va de la 4 a la 12, los

profesionales de la redacción desmienten honestamente a sus "ideólogos" mediante una crónica de Adrián

Mac Liman, corresponsal en Berna: "El Consejo Federal suizo decidió ayer, i después de una reunión

extraordinaria, entregar al subdito holanes Pieter Menteri, acusado de crímenes contra la humanidad al

lado de los nazis, a las autoridades de su país".

Los mismos profesionales habían informado días antes sobre la demanda de extradición hecha por el

Gobierno holandés, con el fin de juzgar a Pieter Menten, al descubrirse ahora su supuesta culpabilidad

como "colaboracionista", en relación con ciertos "crímenes de guerra" cometidos por los ocupantes nazis.

Otra noticia similar fue publicada, creo que también por la redacción de "Diario 16", en toda la prensa del

llamado "mundo libre": la condena a muerte y ejecución subsiguiente en la Unión Soviética de dos

ciudadanos acusados de "colaboración con el invasor alemán" en los años 1943 y 1944. Estas noticias son

frecuentes en la URSS. Cuando estuve en Moscú en el mes de junio, un colega norteamericano, a quien

conocía de Israel, me confirmó que para entonces iban ya por el número 37 las ejecuciones de este tipo

"detectadas" desde primero de enero a través de los periódicos de provincias. Preveía que el año

terminaría, sin duda, con cerca del centenar de "colaboracionistas" ajusticiados. Viene a ser la cifra media

comprobada durante los últimos años.

Pocas semanas atrás hubo de ser paralizada en Italia, sobre todo a causa de las presiones políticas del PCI,

la libertad provisional decretada por el juez en favor de un antiguo oficial alemán, al que tocó mandar el

pelotón que fusiló a 336 italianos, como represalia por atentado igualmente sangriento de la "resistencia

comunista". La libertad provisional fue dictada en atención a que el reo, condenado a morir en prisión

como "criminal de guerra" padece un avanzado proceso canceroso, del que perecerá en pocas semanas,

según los médicos.

En la prisión de Spandau, pese a las insistentes peticiones de todo el mundo, sigue internado, como único

prisionero y por decisión soviética Rudolf Hess, "criminal de guerra" sus-traido a la pena capital en

Nuremberg. Fue hecho prisionero en Inglaterra, cuando se lanzó en paracaidas, portador de una propuesta

de paz que no llegó a su alto destinatario británico por interferencia de los servicios secretos y los

intereses políticos rusoamericanos.

Creo que los anteriores ejemplos, innegables, obvian entrar en cuestiones como esta: ¿Sería puesto en

libertad por la teoría de la prescripción Martín Bormann, en el supuesto improbable de que apareciera

vivo un día cualquiera?.

En algunas de las publicaciones insertas en el "curriculum vitae" del equipo editorial de "Diario 16", han

podido leerse alegatos casi bíblicos contra los "criminales de guerra" de ideología nazi y fascista. Y

defensas fervorosas de la doctrina consolidada en Nuremberg y aplicada hasta hoy sin piedad en la Unión

Soviética y otras democracias, según la cual los delitos de genocidio contra la democracia jamás

prescriben. Y pregunto: ¿Los diez mil asesinados de Paracuellos configuran un genocidio o un pasatiem-

po?. Es cierto, e incluso el equipo editorial de "Diario 16" se ve forzado a confesarlo, por la cuenta que le

trae en la presente coyuntura dialéctica, que Franco aplicó a los delitos de sangre derivados de la guerra la

prescripción prevista por nuestras leyes penales: treinta años. Pero aparte de la existencia posible de otros

delitos no prescritos (¿por qué a Santiago Carrillo, le llamaría un diputado socialista alemán según noticia

de prensa, "asesino de ca-maradas"?), caben otros reparos morales que hacer.

Concluye la clase dirigente de "Diario 16" su apasionado alegato en defensa de la libertad de Santiago

Carrillo: "Pero no hay jurista civilizado que pueda encontrar delito en pasearse por las calles de Madrid

con la ideología que a uno le dé la gana". Creo indispensable recordar que las leyes penales vigentes,

según la reciente reforma del Código Penal, prohiben pasearse por la calle con unas determinadas

ideologías, por cuanto suponen de pretensión totalitaria y de obediencia a disciplina internacional. Pero

aparte de ello, no parece ético que Santiago Carrillo pasee ostentosamente por las calles de Madrid . la

posible culpabilidad, teóricamente prescrita, de los diez mil madrileños "paseados" en Paracuellos del

Jarama.

Para todos los españoles, incluidos los comunistas de buena fe, que también puede haberíos, aunque no al

parecer en el equipo editorial de "Diario 16" sería conveniente que la detención de Santiago Carrillo fuera

aprovechada por la Justicia para en lo tocante por lo menos al genocidio de Paracuellos del Jarama: incoar

el proceso correspondiente, encaminado a precisar la posible culpabilidad de Santiago Carrillo y los

términos de la misma. Y según los resultados, aplicar, si procediera a la prescripción.

¿Podrán el PCE y el equipo editorial de "Diario 16" convencer a nadie de la posible falsedad de las

acusaciones de genocidio que se hagan a Santiago Carrillo, en el caso de que la Justicia no lo exonere con

todos los pronunciamientos a su favor?.

Mientras la Justicia no dictamine solemnemente lo contrario, en términos procesales estrictos, los

españoles seguiremos teniendo perfecto derecho a ponerle culpable de genocidio. Es un aspecto de la

detención que debería tomar también en consideración un hombre de tan cristianas proclamaciones y tan

vocado al ejercicio del Derecho como don Joaquín Ruiz Jiménez, a quien su alma gemela (la Je Giorgio

La Pira) contempla extasiada desde un más allá color canela.

 

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