Autor: Izquierdo Ferigüela, Antonio. 
   El reino de la normalidad     
 
 El Alcázar.    03/01/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

EL REINO DE LA

NORMALIDAD

AH, pero, ¿hubo misterio en la Puerta del Sol la noche de San Silvestre?. Sí: por vez primera

desde que Televisión Española retrasmitre las doce campanadas del viejo reloj de Gobernación

—hoy Dirección General de Seguridad— "el bullicio y jolgorio de quienes acuden al kilómetro O

estuvo ausente en las pequeñas pantallas", tal y comer lo preqisaba el diario "YA" en su

primera edición de 1977. La cuestión resurta francamente ¿búa: la ausencia del sonido y la

imagen tradicionales (se enfocó el reloj, se desenfocó la plaza), se corresponde con el

proclamado derecho a la información. RTVE nos informó, pero de lo que quiso. Eso sucede

siempre. Libertad, sí, pero sin que resida en quien en materia informativa, ha de ejercerla, sino

en aquellos que poseen en sus manos el aparato que informa. He dicho en otra ocasión que

cuando se promulgó la Ley de Prensa e Imprenta y se abolió la censura previa sentí una

enorme satisfacción, que pronto se desvanecería como un castillete de fuegos artificiales: los

lápices rojos se multiplicaron, de tal forma, que la estampa del viejo censor se me antojaba tan

liberal como la estampa de Doña Mariana Pineda.

En te Puerta del Sol no hubo misterio, porque allí se produjo un hecho que se ha repetido

insistentemente en todos los festejos públicos tradicionales durante 1976: su politización a

cargo de los piquetes mandstas o comunistas. Sucedió en las Fallas y en los Sanfermines y en

las múltiples y variopintas fiestas de agosto y septiembre. La utilización de las aglomeraciones

para la agitación

de masas no constituye ninguna novedad. En otro orden de valores, hay que registrar los

acontecimientos de la noche del día 31 de diciembre con la satisfacción que produce la vuelta a

la normalidad: la Puerta del Sol fue siempre escenario de grandes o pequeños acontecimientos

políticos. Es una plaza democrática, que cuenta en sus memorias con hechos históricos tan

sobresalientes como los sucesos de la noche de San Daniel (10 de abril de 1866) y el

advenimiento de la II República (14 de abril de 1931), y que llevaba muchos años arras-trando

una existencia consumista y absurda. Por algo se empieza.

Televisión Española proclamó, el sábado, la paz y se olvidó de la fiesta. Proclamar la paz

cuando se mantiene en secuestro al presidente del Consejo de Estado y se anuncia la subida

de un producto de consumo popular —el café— en un 124 por 100 del valor, es rozar el

eufemismo. Si en lugar de proclamar la paz hubiese proclamado la normalidad, se hubiera

apuntado un tanto en la diana de la exactitud. No hay que olvidar que el día anterior Santiago

Carrillo en esa misma línea, aseguraba, sin titubeos, que "los comunistas son amantes de las

urnas"... Dicen los enterados que se refería a las urnas fúnebres, pero son cosas de los exalta-

dos. O sea "Año nuevo, vida antigua". Confío que en 1977 Don Juan Arespacochaga, alcalde

de Madrid, reponga a la Mariblanca y substituya los "jeeps" de la Policía Urbana por los

legendarios.

"romanones"´

Antonio IZQUIERDO

 

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