Autor: García Serrano, Rafael. 
   Dietario personal     
 
 El Alcázar.    05/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Por Rafael GARCÍA SERRANO

MARTES, 4 DE ENERO.

Al parecer —según leo— son muchos ios personajes de largo historial autoritario y antidemocrático que

ahora visten capa demócrata para ayudar al vencedor.

Según parece todos los que llegan son autoritarios.

Según parece, asimismo, en este país no ha habido demócratas nunca.

Ni siquiera Tierno Galván, dijo, al parecer, porque según parece, y leo, digo leo, yo no sé qué diablos

hacía el señor Tierno Galván el 20 de Julio de 1936, pero al parecer no parecía su acción muy

democrática, ni siquiera la del grupo a que pertenecía el dulce y mirífico profesor de suavidades. Parece

ser. Si el señor Tierno Galván no era demócrata entonces resulta que coincidía conmigo, que tampoco lo

era. ¿Qué haría ese sefior en los nidos de antaño donde apenas, al parecer, quedamos pájaros hogaño?.

Acaso lo que estaba hacien do yo con mis camaradas de Navarra: pegar tiros en Logroño, en la calle,

desde la frescura d«l día recién nacido a los tejados abrasados de la tarde y escuchar por vez primera el

piopío adversario zumbando en torno. No lo sé, ni nadie me lo aclara porque para eso, al parecer, hay que

leer el "Mundo Obrero" de esa fecha y después deducir los grados democráticos del profesor Tierno

Galván y del equipo al que, siempre al parecer, pertenecía el señor. Y quien me cuenta la historia, la que

leo, digo, añade: "Ninguno de los partidos o grupos que han ocupado el poder en este país en vida de los

que estamos viviendo actualmente se ha comportado de manera demócrata".

Lo asegura con evidente autoridad Ricardo de la Cierva, que ha sido Director General no sé si una o dos

veces en tiempo de Franco. Y vivimos gentes —al menos las de mí edad— que hemos conocido la

Monarquía liberal, la Dictadura, la Dictablanda, la República, la Guerra, el Régimen del 18 de Julio y

también el arranque del Novísimo, que se asemeja mucho a la Monarquía liberal de Maura y Canalejas,

de Berenguer y Azaña, y que me temo que pueda acabar igual que ella para comenzar una rotación

terrible, inútil, espantosa, cruel y, lo que es peor de todo, ridicula.

Nadie, pues, ha sido demócrata en España durante la vida t de los que vivimos, ni de la Cierva, don Juan,

ni Romanones, ni don Miguel Primo de Rivera, ni el general Berenguer, ni el almirante Aznar, ni don

Niceto Alcalá Za-

mora, ni don Miguel Maura, ni José Antonio —al que apeo el tratamiento porque con él tengo

disciplinada confianza— ni don Manuel Azaña, ni don Santiago Casares Quiroga, ni don Indalecio Prieto,

ni don Julián Besteiro, ni don Francisco Largo Caballero, ni don José Díaz, ni la Pasionaria, ni don

Buenaventura Durru-ti, ni don Santiago Carrillo, ni, por supuesto, Francisco Franco y sus divertidísimos

colaboradores civiles, militares y eclesiásticos. Ninguno de los sistemas que hemos disfrutado ha sido

demócrata por mucho que se autocalilicase de tal. ¿A qué vienen, pues, tanto cuento, tanto dengue, tanto

afeite, tanta gaita, tanta leche?.

Entonces ¿por qué perder el tiempo en intentonas? Quien más ha hecho por España y por los españoles ha

sido el Régimen que comenzó eí 1 de abril de 1939 (yo diría, mejor, el 1 de octubre de 1936) terminó el

20 de noviembre de 1975, a la muerte de su creador, porque nadie quiso continuarlo, o nadie tuvo el valor

de intentarlo.

Pues vamos a él. Primero fueron los tradi-cionalistas, luego las JONS, después la Falange de las JONS,

más tarde la Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista y, como

insinuó Leque-rica, de los Wagons Lits y de los Grandes Expresos Europeos. Finalmente el Movimiento

Nacional. Pues que sea la FET y de las JONS de los Wagons Lits y de los Grandes Expresos Europeos y

de todos los demás, personas, carruajes, bicis, motos y "seiscientos".

A mí la confesión que sobre el censo de demócratas ha hecho a "Plataforma" mi antiguo amigo y siempre

admirado (y lo digo de verdad) historiador y político, Ricardo de la Cierva, me parece esclarecedora y de

su acertada opinión, mucho más ceñida a la verdad de la Historia que a la inestabilidad del juicio político,

se deben derivar consecuencias inmediatas.

Para mí hay tres, urgentes: una, comenzar el año pudiendo mostrarme de acuerdo con Ricardo de la

Cierva. Siempre es alegre coincidir con otro español. Dos: que ya puede rectificar el Presidente Suárez su

línea o veo que su permanencia en la Moncloa (Palacio de, no confundir con viejos términos urbanísticos

de Madrid) va a ser muy breve.

Y tres...

Pero ésta, siguiendo el truco de los buenos folletinistas, no la digo hoy, según se ve y según parece.

 

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