Autor: Paris Eguilaz, Higinio. 
   La última oportunidad de la monarquía     
 
 El Alcázar.    20/01/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

LA ULTIMA OPORTUNIDAD

DE LA MONARQUÍA

Por Hígínio PARÍS EGUÍLAZ

LOS acontecimientos que habíamos previsto hace mas de un año, desgraciadamente se van cumpliendo.

Señalamos entonces (El Alcazar 6-1-1.976) "Una opción seria demantelar las ínstituciones actuales, e

imponer el sistema de partidos políticos, parlamentarismo y organizaciones sindicales múltiples, que en el

pasado fue el medio para mantener una España sometida y explotada. Esta política pasaría en nuestra

opinión por las siguientes fases: Amnistía total. Restablecimiento dd sistema de Partidos. Promulgación

de una constitución ambigua. Estatutos de Autonomia regional. Legalización del Partido Comunista

abiertamente, o dísimulado bajo otros nombres y participacion de éste en las elecciones y en los

Gobiernos para que estos sean representativos. A todos íos flue ao siguí cst línea se les considerará como

"fascistas" y se les tratará como tales"* "Una vez que se inicia el proceso, las demás fases se producirán

sucesivamente" y ello ocurre porque la experiencia política, -en España, no se trasmita y los dirigentes de

la nueva generación creen haber descubierto en d sufragio universal y en los Partidos, la vía para salvar

nuestra Nación, y quieren imponerlo a pesar de la evidencia histórica de que ha sido el instrumento

durante 90 años, de 1833 a 1923, de su elisión política -y colonización económica.

Y no se trata de modificaciones o reformas, sino de restablecer un sistema político, absolutamente

opuesto a los principios del 18 de Julio. El punto 6 del programa de Falange, incorporado a la doctrina del

nuevo Estado con d decreto de unificación de 20 de abríl de 1.937 dice. "Se abolirá implacablemente d

sistema de partidos políticos, con todas sus consecuencias: sufragio inorgánico, representación por bandos

en lucha y parlamento de tipo conocido" y el punto 2 afirma. "Todo separatismo es un crimen que no

perdonaremos. La constitución vigente, en cuanto incita a las disgregaciones, atenta contra la unidad de

destino de España. Por e» exigimos su anulación fulminante". Todos esos principios se han dejado de

lado y desde la nueva Ley de asociaciones políticas, están actuando partidos legales, e ilegales, induo los

partidos de una República federal y socialista y que rechazan la legalidad vigente, por lo que no

concurrieron al referéndum del 15 de diciembre pasado, a pesar de lo cual los dirigentes oficiales están

negociando sobre las futuras elecciones admitiendo así su legalidad de hecho, y de otra parte se ha

prometido tener en cuenta "el hecho regional" y que se llevaran a las Cortes tos Estatutos de autonomía.

Está por tanto muy clara, que lo que se está realizando no es una reforma: sino la sustitución del Régimen

del 18 de Julio, por otro análogo al que antes de la guerra de 1936, había conducido con su paralización

económica, el desorden político, los separatismos y la inseguiridad personal, a las circunstancias que

provocaron la guerra española y que anteriormente fueron la causa de la caída de la Monarquía

constituacional en 1.931 y del establecimiento de la República.

En la crítica a este cambio, es habitual destacar la contradiciión entre los textos de los juramentos que han

prestado los dirigentes políticos y la actuación en el plano de los hechos, pero lo grave no es eso, pues la

historia política de las naciones está llena de acontecimientos parecidos. Lo verdaderamente grave, es que

la vuelta al pasado significa un fracaso seguro, como ocurre con todos tos reacciónsnsmos, y que la

Monarquía del Movimientor recibida con entusiasmo por los españoIes y porque vieron en ella una

garantía de continuidad y perfeccionamiento del régimen de Franco, puede unir su suerte a la de ese

fracaso, abriendo ía patria a un periodo revolucionario y esta perspectiva es ¡a que provoca Ía angustia df

la población.

Muchos ilusos confian en que can et final del período transitorio y el establecímiento de las instituciones

democráticas, se conseguirá U estabilidad política y económica, pero, ¿Que perspectivas ofrecen las

nuevas Cortes?. Si el social-comunismo consigue un número importante de diputados, exigirán su

inmediata participación en los Gobiernos, exigencia lógica en ua sistema de mayorías numéricas, con sus

obligadas consecuencias, que no serán la estabilidad precisamente, sino lo contrario, y si su número de

diputados es pequeño, rechazarán el resultado de las elecciones, alegando que no han tenido plena libertad

de acción y que los electores se han visto coaccionados y exigiran nuevas elecciones y mientras tanto

harán imposible, con sus exigencias laborales, el funcionamento normal de las empresas, presentando

para cualquier pacto social su exigencia política de participar en el Gobierno, para consegair su objetivo

final que es la proclamación de una República social-comunista, consumando la venganza que les anima

desde hace cuarenta años y este objetivo se esta favoreciendo de muchas foimas. UittContx-ido períoiljsta

monarquico, que ocupa posiciones en los medios de comunicación, manifestó recientemente, sin duda de

bueana fe, que es necesario un partido socialista fuerte o lo que es igual un Parado republicano Federal

fuerte, pues asi se han defíitido el Partido Socialista Obrero Renovado, que es el único importante,

creyendo en su ceguera, política que los republicanos van a estabilizar un régimen monárquico, y

olvidando Lo que ba ocurrido en Rumania, Bulgaria, Italia y Grecia Otros &e bacen la ilusión de una

Monarquía que actúe como arbitro entre los diferentes grupos políticos, desconociendo que no hay pactos

validos con el social-comunismo y lo que admite es como táctica y que solo puede haber rendición total, o

lucha y que esta no puede ser eficaz con el sistema de Partidos.

Por consiguiente, la Monarquía española se encuentra ante su última oportunidad; está aún a tiempo para

abandonar el camino iniciado y configurarse cómo Monarquia del Movímiento pero si renuncia a ella y

adopta el sistema de Partidos públicos, rechazado por Franco y por José Antonio, pronto se comprobará

que nO es viable.

En un discurso al Consejo Nacional y del que fuimos testigos, Franco afirmó "con nuestra doctrina está la

vida), y fuera de ella muerte para España" y no por lealtad a una persona fallecida, que no tendría sentido,

sino por estar plenamente convencidos de esa verdad, siempre claro esta que la doctrina se actualice y

perfeccione constantemente, tucemos una llamada a la reflexión, para evitar la caída en un sistema que

puede conducir a la desaparición de la Monarquía y de España, antes de que sea larde.

 

< Volver