Autor: ALEXANDROS - SIGMA CRUZ. 
   En que quedamos: milicia o política     
 
 El Alcázar.    18/02/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

¿EN QUE QUEDAMOS: MILICIA O POLÍTICA?

ADEMÁS de esta fotografía, hay otras con uniforme de gala. Y declaraciones por doquier. ¿Es lo

normal? No juzgo. Me ¡imito a mostrar sorpresa. O extrañeza. Lo que quieran.

Mis recuerdos de tos años de estudiante de Derecho tienen los perfiles oxidados. Pero creo conservar

todavía una mínima capacidad para saber leer los textos legales. Y hace muy poco fue promulgado uno

más de la instancia totalitaria que caracteriza la actual etapa legislativa del Gobierno, cuya publicación se

hizo con gran aparato triunfalista. Me refiero, naturalmente, al Decreto-Ley sobre actividades políticas y

sindicales de los componentes de las Fuerzas Armadas.

Resumo lo que de dicho instrumento legal y autoritario interesa en el contexto de la presente glosa

política. La

síntesis, advierto, la realizo con toda limpieza.

Queda prohibida cualquier actividad o pronunciamiento en materia política y sindical a iodos los

componentes de las Fuerzas Armadas, salvo el ejercicio del voto. Pero, naturalmente, no hay regla sin

excepción. Ya saben, sin duda, que quedan exentos de la prohibición los que gocen del favor real o de los

capitostes de los partidos que hayan podido acceder ai Gobierno de la nación. Esa es la esencia del

artículo tercero.

Pero al legislador le parece demasiado grosera la arbitrariedad de la excepción y en el artículo cuatro pone

condiciones al tres. Se trata, sobre todo, de guardar las formas. Así pues, los componentes de las Fuerzas

Armadas que gocen del real agrado o de la confianza del Gobierno de turno, podrán tener actividades

políticas y sindicales a condición de que durante el tiempo que dure el desempeño de los cargos pasen a la

situación que proceda, según la legislación vigente. Asimismo, no podrán hacer uso del uniforme, ´ ´ni

hacer valer su condición y jerarquía castrenses ´´.

Y uno, con toda humildad y deseos de que le enseñen cualesquiera técnicas nuevas de interpretación de

las leyes emanadas de un Gobierno demócrata-totalitario, pregunta con declarada ingenuidad: ¿Es un

cargo político el de vicepresidente primero del Gobierno para los Asuntos de la Defensa? Y si como

parece resultar de la lectura de la legislación sobre composición, estructura, etc. del Gobierno, dicho

cargo es político por los cuatro costados y no entraña, según demostró en ocasión anterior el actual

ministro del Ejército, representación de las Fuerzas Armadas ni mando

militar sobre las mismas rogaría me fuese explicado:

a) ¿Cual es la situación a que se ha acogido el teniente general Gutiérrez Mellado para seguir

siendo vicepresidente del Gobierno, sin menoscabo del decreto-ley, cuya

paternidad le reconocemos sin reservas?

b) ¿Por qué ostentando un cargo político tan comprometido sigue usando del uniforme militar, lo mismo

de paseo que

de gala ?

c) ¿Qué le permiten presentarse inequivocadamente como militar al llegar a París y pronunciarse

como tal en sus declaraciones?

Es posible que yo sea en exceso lerdo a la hora de interpretar las normas. Pero podría suceder también

que fuera cierto aquello dicho por Santiago Carrillo, el mas grande demócrata español de todos los

tiempos y con ideas muy personales, ampliamente practicadas, sobre el control demográfico. Me refiero a

cuando trataba de aclarar para "Der Spiegel", que en España ya no es posible saber donde termina lo legal

y empieza lo ilegal.

Con toda honradez declaro que quisiera no equivocarme, sobre todo cuando se trata de un personaje

político de tan vital importancia para la supervivencia de la democracia por decreto-ley que gozamos y

debe reconocerse que es muy fácil equivocar los términos en periodos de excepcionalidad sistemática

como el que atravesamos, amparados por la condes-cencia del presidente de las Cortes Españolas, cuya

insensibilidad es ya casi mineral.

SIGMA - CRUZ

 

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