Autor: Urci, Francisco J. De. 
 El comunismo. La hidra de las cien cabezas.. 
 Liga Comunista Revolucionaria LCR     
 
 El Alcázar.    19/02/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 33. 

Por Francisco J. DE URCI

XIX

LIGA COMUNISTA REVOLUCIONARIA

LC.R. ..

EL método operativo de L.C.R., en orden a los puntos básicos de su Programa de Transición, es la

propaganda. Factor esencial por otra parte en cualquier cabeza de hidra. Si no hay propaganda —dicen—

se da la sensación de que la organización está muerta, no hay publicidad, no, pueden enterarse amigos, ni

enemigos, ni indiferentes. La propaganda es, sin duda, "el alimento de la organización".

Especial cuidado pone la L.C.R. en la confección de pancartas, así como en loa textos que éstas han de

llevar, tarea que se encomienda al sector estudiantil de grado superior; en cambio, la confección de

banderas es misión de los de grado medio. Luego, la exhibición corresponde a los manifestantes. El

número ideal de éstos, en una manifestación-comando tipo, es de unos doscientos. Casos típicos de

actuaciones propagandísticas importantes de la L.C.R., fueron los desarrollados en los años 1973 y 1974.

Temas repetidos y reiterados en sus materiales son la inutilidad de los cauces de entendimiento con el

sindicalismo oficial, la lucha contra la represión, las reivindicaciones laborales y por supuesto las

campañas antiamericanas. La difusión de "papel" es mucho más acusada en los días anteriores a alguna

fecha señalada, casos del primero de mayo, 18 de julio, primero de octubre, 7 de noviembre, etc.

Como publicaciones de carácter nacional L.C.R. difunde "Combate", dirigido a la vanguardia trotskista.

Su tirada es irregular. El primer número apareció en marzo de 1971. "Combate" se edita además en París,

para su difusión entre los emigrantes españoles.

El órgano doctrinal es "Comunismo", portavoz de la lucha ideológica. Su tirada es igualmente irregular.

Ambas publicaciones aspiran cuando dispongan de recursos a normalizar sus tirajes.

OTROS ÓRGANOS DE DIFUSIÓN

Para publicaciones de tipo localista, L.C.R. dispone del "Proletario", con destino a los productores de las

grandes empresas, de donde toma el apelativo. Así, existe un "Marconi Proletario", un "S.E.A.T.

Proletario", etc. Estos periodicuchos son de aparición irregular Y esporádica, para cada ocasión. Sus

intencio-nes son los de erosionar al máximo las relaciones de entendimiento entre obreros y directivos,

hasta provocar los conflictos laborales. El laño que causan es considerable, especialmente en las grandes

factorías, donde trabajan varios mulares de obreros y el "contagio" de la masa es muy factible.

Entre las de tipo regionalista, destacan "Aurka", publicación vasca, dirigida a los estudiantes y de matiz

separatista, y "Barricada", órgano de los comités de enseñanza media de Cataluña. La aparición de ambas

es irregular.

Tras el entendimiento de L.C.R. con E.T.A.-VI, han surgido nuevas publicaciones como "Languillearen",

órgano del Comité de L.C.R. de Euzkadi; "La Internacional", publicación semestral, se imprime en

Francia y se difunde entre los emigrantes; "Rojo", editada en Lausanne (Suiza) en colaboración con la

Liga Marxista Revolucionaria de Suiza, para

su difusión entre los emigrantes españoles residentes en aquel país; "Izquierda Comunista", de aparición

esporádica, también impreso en Lausanne, que en resumidas cuentas es un suplemento de "Combate", con

destino a emigrantes, y, por último, la publicación etarra "Zutik", órgano de su Comité Central, ahora

también órgano de L.C.R.

En Galicia, L.C.R.-E.T.A. (VI) pretendió establecer centros regionales en Santiago de Compostela y

Vigo, aparte dos sondeos en El Ferrol, desmantelados rápidamente por la acción policial. No obstante,

sostiene cauces difusores en la famosa Universidad gallega a través de los C.E.I. (Comités de Estudiantes

en Lucha), estando presente en cuantos altercados callejeros, siembras y pintadas se realizan en Santiago.

En cnanto a Vigo, su influencia se patentiza mediante los C.A.R. (Comités Antirrepresivos) y los C.R.E.

(Comités Revolucionarios de Estudiantes). Durante el mes de mayo pasado, aparecieron las J.C.R.

(Juventudes Comunistas Revolucionarias). Medios de difusión de estas nuevas cabezas de hidra, son "O

Roxo", portavoz del Comité Regional y "Universidade Ro-xa".

Para el sector laboral y también el estudiantil, el trotskismo "ha parido" en Galicia, dos nuevas cabezas:

I.O. (Información Obreira) y L.M. (Larga Marcha), su "dispositivo" de actuación se "confunde" con el de

L.C.R.-E.T.A. (VI). Aunque sus efectivos universitarios son escasísimos, resultan por el contrario muy

activos y peligrosos. Su debilidad es la colocación de carteles, controlados por C.E.A. (Comités de

Estudiantes Antifascistas). Como puede deducirse, tanto C.E.L., como C.E.A.; C.A.R., C.R.E., J.C.R., o

I.O.-M.L., son los distintos "frentes de masas de L.C.R. y E.T.A.-(VI). Como grupos filiales de L.C.R.

con cierta entidad, tenemos en Cataluña A.C. (Acción Comunista), originaria de los "felipes" al principio

de la década de los sesenta. Su órgano de difusión de igual nombre, "Acción Comunista", comenzó a

publicarse en Bélgica, con insistentes evocaciones a Andrés Nin en sus artículos de fondo, luego

publicaron "Acción Obrera".

Otro grupo, aunque muy reducido, fue U.C.L. (Unión Comunista de Liberación) con dará intencionalidad

hacia el proletariado. En su ideología se titularon miembros de la "vanguardia transitoria" y comenzaron

sus actuaciones a través de plataformas "instaladas en las C.C.O.O.; el órgano de difusión y propaganda le

titularon "Comúna".

La O.C.L.C. (Organización Comunista "Lucha de Clases") tiene también un carácter minoritario y

regionalista, circunscrito a Cataluña. Su posición ideológica es fluctuante entre los "pekineses" y los

"trotskistas". Publica dos pápemenos de corta difusión, titulados "Lucha", de marcado contenido político,

y "Lucha de Clases", de pretensiones teorizantes. Acoge entre sus afiliados a dirigentes activistas

repescados de otras organizaciones de la hidra que cuenten con curriculum vitae dilatado en su "racha por

la libertad", aunque por su edad y pérdida de condiciones hayan sido licenciados por otras organizaciones.

Todas sus gestiones van dirigidas hacia las plataformas dentro de las C.C.O.O., sin consultarle por

supuesto al señor de los jerseys, ya que su influencia sólo se limita a Cataluña.

Los C.R. (Cuadernos Rojos) se autodefinen como grupos comunistas, aunque antes que una organización,

es un grupo con pretensiones teoréticas en torno a la publicación de igual titulo aparecida en Barcelona a

partir de enero de 1971. Su calidad literaria e insidiosa es de cierto relieve. Análogamente están los

G.C.R. (Grupos Comunistas Revolucionarios), aglutinados por la revista "Avante", también nacida en

1971.

La P.R.F.E. (Política Revolucionaria Frente Enseñanza) fue otro grupúsculo reducido dentro del sector

universitario. Su revista "Enseñanza y Revolución", planteó a la docencia una complicada problemática,

con respecto a las organizaciones obreras.

Por último, nos quedan los C.O.C. (Círculos Obreros Comunistas), encasillados dentro de os "comunistas

antiimperialistas". Es más numerosa que las anteriores y tienen su mayor ´cantera" a través de la C.O.E.

(Comisiones Obreras de Empresa) del Valles y Plataformas anticapitalistas de Barcelona. Disponen de

dos revistas: "Vallés Obrero" e "Izquierda Comunista", como órgano de difusión de su Comité Nacional.

LA CRISIS APARENTE DE L.C.R.

Si L.C.R. se situó entre los grupos subver-ivos de extrema izquierda con cierto prestigio debido a su linea

dura, su osadía y sus acciones de comandos, en las que están muy experimentados, lo cierto es que otras

cabezas de la hidra, afilaron mejor sus fauces y le

sacaron cierta ventaja. Más preocupada L.C.R. por unos militantes componentes de formación intelectual

y de pensamiento internacionalista, quedó "rezagada" en cnanto a actuaciones sensacionalistas.

Los planteamientos estratégicos de L.C.R. son atacados por las demás cabezas de la hidra, cuando varios

de ellos se federan para una acción determinada. Se ha constatado que la influencia de estas eventuales

"federaciones" es notoria. Últimamente han dejado en segundo término la fase denominada por ellos mis-

mos de "infantilismo revolucionario", consistente en agresiones a bancos, comercios y edificios, con

rotura de lunas y lanzamientos de cócteles "Molotov", para dedicarse intensamente a manejar las masas

laborales. Con verdadero interés trabajan a las C.C.O.O. para "quitárselas" al P.C.E. (ortodoxo),

desencanto que sufrieron cuando el señor de los jerseys, hizo pública su identificación con el "carrillis-

mo".

Acciones "bélicas" de la L.C.R. en su periodo inicial fueron el atentado contra las oficinas de I.B.M. en

Bilbao en el mes de julio de 1971, en protesta por la visita a España del vicepresidente de los Estados

Unidos; el ataque a una dependencia de S.E.A.T. en Barcelona, el 29 del mismo mes y año, en protesta

por la vista dos días después en la Magistratura del Trabajo, por el despido de unos obreros; nuevos

ataques a las dependencias de la S.E.A.T. en El Ferrol del Caudillo en 21 de enero de 1972, derivativas de

los de Barcelona; ataque a la embajada de Francia en Madrid, a dos sucursales del Crédito Lionés en

Barcelona y a las oficinas de dos Compañías de Seguros francesas en Valencia, durante julio de 1973,

como represalia por haber declarado el Gobierno galo fuera de la Ley la L.C.R. del país vecino; atentado

en septiembre del mismo año en Madrid de las oficinas de las "Líneas Aéreas Chilenas" en respuesta por

el derrocamiento del presidente Allende y ataques a las oficinas de I.T.T. y Ford de Barcelona, en

campaña antiamericana, etc...

La acción penetrante de la L.C.R. en las grandes empresas es de suma gravedad, debido a que han

conseguido en sus actuaciones cierto grado de seriedad y prestigio. Por otro lado los materiales de

difusión, revisten una marcada peligrosidad. Los sucesos de Vitoria, tan traídos y llevados por la prensa

enconada, —insistimos y demostraremos en su momento— no son otra cosa que los resultados concretos

de los métodos trotskistas para el "envenenamiento" de las masas.

La L.C.R. tiene por máxima aspiración inculcar en las grandes huelgas una postura combativa, armando

en su momento a las masas. Por otro lado gozan de cierta aureola por ser los "inventores" —según hemos

detallado— de los piquetes de autodefensa y las manifestaciones-comando.

En todo caso, la presencia de la L.C.R. en cualquier altercado laboral o estudiantil quedará patentizada

por la práctica de la violencia, en la que mantiene rivalidad "fraternal" con las organizaciones de choque

del P.C.E. (M-L), O.M.L.E., O.R.T., etc...

Caso interesante y preocupante de labor de zapa de la L.C.R. ha sido su infiltración en la H.O.A.C.

(Hermandad Obrera de Acción Católica), con el pretexto de organizar P.O. (Plataformas Populares) de

Barrio, Fábrica, Taller, etc... Su misión era la de hacer proselitismo y distribución de "materiales", cuyos

temas son: las deficiencias de barriadas, las censuras al gobierno, las campañas contra la crisis energética,

la carestía de vida, colegios, etc.

De esta infiltración surgieron luego los G.O.E.S. (Grupos Obreros de Estudios Sociales) de inspiración

abiertamente marxista.

L.C.R. (BOLCHEVIQUE-LENINISTA)

A principios de 1973, la L.C.R. "pare" un nuevo engendro llamado en su bautizo O.T. (Organización

Trotskista), para confirmarse más tarde como L.C.R. (B.-L.), tendente a mantener aunque un poco a su

aire la línea política de L.C.R.-E.T.A. (VI) para intensificar la corriente revolucionaria hacia la reconstitu-

ción del verdadero partido leninista. Las razones son más de tipo "sentimental" que otra cosa. Este retorno

al leninismo "puro", pero bajo control de la IV Internacional, lo anticipa en una revalorización y

"refrescamiento" de memorias tanto hacia Lenin como hacia Trotsky.

De ahí que la "difusión" no haya causado extrañeza, debido a la postura de equilibrio de dicho grupúsculo

dentro del trotskismo más representativo, exento de los confusionismos que para embaucados y cortos de

vista, provoca la mecánica "premeditada" de las escisiones. Por su parte la fusión de L.C.R. con E.T.A.

(VI) puso de manifiesto una vez más el considerable peligro de esta cabeza de la hidra que, es a su vez la

más "ferviente" propagadora y difusor» de las virulencias etarras que en fin de cuentas, con todas sus

escisiones, grupos, frentes, etc. —también lo veremos en su momento— no deja de ser, usa y nanamente,

otra cabeza más de la hidra, o dicho de otro modo un partido comunista más, radicalizado en el país

vasco-navarro.

En apoyo de cuanto decimos la O.T., "impuso" a través de su programa de unificación con E.T.A. (VI) un

exclusivismo a ultranza con vistas a su absorción por la L.C.R., para alcanzar su hegemonía en Euskal-

Herria, con su correspondiente participación "mayoritaria" en los aparatos burocráticos.

La trampa estaba tendida y E.T.A. (VI) se aseguraba cierta postura expansionista a otros "países" de la

nación española, como Galicia y Cataluña. En definitiva la misma concepción estratégica que ya iniciara

el grupo Komunis-tak.

Como pruebas irrefutables tenemos los argumentos expuestos en "Proletario" en enero de 1974, bajo el

título de "Órgano de los militantes y simpatizantes de Banca" de L.C.R.-E.T.A. (VI), periodicucho de

poca entidad.

Concluyendo la L.C.R. en su "pluralismo" proselitista articuló a su vez dos secciones de gran influencia,

con el fin de presentar en cada caso la más conveniente a cada momento. Asi el grupo "En Marcha"

(también llamado "Avance"), defiende el aperturismo. Sus adictos se autotilulan "marchantes", ignoramos

si su extracción se hizo entre chalanes y tratantes de ganado. Los "marchantes" no se detienen en los

programas de transición, a los que consideran trasnochados.

La segunda tendencia forma el grupo "Encrucijada" y sus conspicuos han sido denominados un tanto

bonicamente los "encrucija-dos". Consideran a los "marchantes" o apertu-ristas como "herejes del

trotskismo", dará muestra del sentido de religión laica que para sus adeptos posee el comunismo como

teoría filosófica. Consideran por añadidura que todo reformismo y evolución es perjudical para la

revolución. Lo que no dejan de ser conceptos que se repelen.

Poco después surgió un tercer grupo, aunque de menor entidad que adoptó el nombre de "Aurora", estos

"madrugadores", por lo de "Aurora" signen —o al menos pretenden— la línea "lambertista", de

"Lambert", nombre de guerra del trotskista francés Pierre Boussel, conspicuo de la O.C.I. (Organización

Comunista Internacional), expulsado en 1971, de la IV Internacional.

Dentro de tanto lio, solo para impresionar a los ignorantes, los "encrucijados", se antocon-sideran a su vez

como los "ortodoxos" del... trotskismo.

 

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