Autor: Paso Gil, Alfonso. 
   El cura desesperado y el que permanece sentado     
 
 El Alcázar.    22/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

"digo yo que..."

EL CURA DESESPERADO

Y EL QUE PERMANECE

SENTADO

VOY a contar una historia increíble que dedico, con el mayor respeto y la más honda sumisión a Su

Santidad, Pablo VI, para que vea que se puede hacer en esta asombrosa y escalofriante cuestión. Según el

enviado especial del ´lúgubre" Diario 16, Emilio Suárez, estudiante gallego de diecisiete años, murió e)

día IB, electrocutado con un cable de quince mil voltios propiedad de Fenosa, que a su vez tiene intereses

en Lignitos de Mairama, contra la que iba dirigida la pancarta que el joven pretendía instalar en un tejado.

En el funeral y convertida el ara en pancarta política, el llamado sacerdote Ramón Valcárcel Vega, afirmó

que "Emilio murió por culpa de Penosa". O sea que yo me agarro ahora a un cable de alta tensión y la

culpa de que yo quede chamuscado la tiene el pantano del Atazar. Este cura delirante, al llegar el

momento de la Consagración, en la parroquia del barrio de

las Flores de La Corana, realizó varias peticiones. Copiamos exactamente:

"Pido por la Iglesia a la que pertenezco, porque esa Iglesia que siempre estuvo dentro del Sistema,

apoyando al capital, comience a despertar y se ponga delante del pueblo. Pido también por esa Iglesia que

atropella en las aldeas rurales; por esa Iglesia que se lava las manos- cuando piden, los obreros, por esa

Iglesia, que da la mano a la Condesa de Fenosa y a Oriol" ¿Acabó ahí el ataque de "deli-rium tremens"

del sacerdote Ramón Valcárcel Vega? Pues no. Por lo visto añadió:

"Mientras yo como pan y bebo vino, todos podemos cantar" O himno de nosa nación". El sacerdote, puño

en alto, inició los campases del himno gallego. Los asistentes —siempre según el lúgubre "Diario 16" —

unos cuatrocientos compañeros del estudiante en su mayoría, le acompañaron. Con un "Com-pañeiros, a

seguir loitando" se dio por concluida la ceremonia. Este cura que se pone con el puño en alto y que llama

al Cuerpo de Cristo y a la Sangre del Redentor como si estuviera de merendola y que acompaña la

Consagración con "himnos nacionales" merece colocarse al lado del padre García Salve y de Díaz

Alegría, y por lo tanto ponerse un jersey a lo Camacho y no confundir a nadie. Por supuesto que Cristo no

es patrimonio exclusivo de ningún partido político. Por eso resulta abyecto que durante la celebración de

la Santa Misa, puño en alto, con la hogaza y el tintorro, según el cunta, se le dé al do bemol con himnos

separatistas y se llegue al colmo de la demagogia de echarle la culpa a Oriol y a la condesa de Fenosa de

que alguien agarre un cable de alta tensión. Eso será, a lo más, un trágico accidente, pero ni la condesa de

Fenosa ni el Sr. Oriol estaban en el laboratorio cercano esperando que el desgraciado estudiante se

agarrara a) cable, para conectar un ingenio que hiciese pasar quince mil voltios por el cable.

Esto no son curas. Esto son vergüenza de la Iglesia. Son cosas que pasan y que la Iglesia debe remediar

antes de que degeneren en una nueva y grandiosa matanza en donde esta vez los fusiladores sean los curas

como don Ramón Valcárcel Vega.

Ya, de paso, una pregunta ingenua que creo que coge de lleno a la Conferencia Episcopal y al Gobierno.

Monseñor Cantero Cuadrado, arzobispo de Zaragoza, que formaba parte del Consejo del Reino, en su

calidad de prelado de mayor antigüedad, se ha jubilado. No obstante, seguirá en el Consejo de Regencia.

Yo me pregunto... ¿Como un jubilado puede estar en el Consejo del Reino? ¿O se trata de no poner al

prelado que le corresponde en el Consejo de Regencia? Porque a lo mejor es lo que dice el pueblo —yo

no lo afirmo— y sería cómico e ilegal, dando la razón al Duque "in pectore" de Paracuellos, de que en

España ya no se sabe lo que es legal ni ilegal. De verdad que no quiero incordiar, pero ya, metida la noche

en curas...

 

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