Autor: Izquierdo Ferigüela, Antonio. 
   Travesías de lujo     
 
 El Alcázar.    22/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

TRAVESÍAS DE LUJO

LA fauna política es admirable. La comtemplo con admiración y curiosidad. No tengo ningún

inconveniente en subrayar con elogio la autenticidad del adversario. Por ejemplo, las declaraciones del

señor Murillo, sector de un socialismo DO autorizado, me parecen mas concretas y estimulantes que las

de Felipe González. Murillo ha dicho cosas serias, aunque hayan pasada inadvertidas porque quizas no

gozan de demasiadas simpatías en las aneas oficiales. Tengo un amigo sabio que suele reducir la categoría

a síntesis y resuelve, mediante el mas simplista de los procedimientos, las más graves cuestiones. Desde

que se publicó la noticia del "chin-chin´ —"ven a brindar, con vino griego que te hará recordar..."— de

Carmen Diez de Rivera y Santiago Carrillo, mi amigo, que se llama Julián y que es un madrileño castizo,

aseguró, sin titubeos: "El PCE tiene vía libre". No sé que dictaminará de la legalización del sector

socialista en el que se inscribe el señor Murillo, pero me temo lo peor. No conozco a Murillo, como

tampoco conozco a González. De Felipe me dijo Julián muchas cosas: «e contó su larga travesía de lujo,

marina, en azul pálido, que se inicia en el mando de una unidad de la OJE, tamizado por una insinuación

piadosa y casi científica, para concluir con su imagen mitad líder , mitad "boy", al frente, ni más ni

menos, que de las viejas instancias sentimentales de Pablo Iglesias. No sé si todo esto será cierto o no. Se

que Pablo Iglesias está enterrado en el Cementerio Civil de Madrid y que en su tumba no faltó jamás una

flor. Felipe González aludió al alma en su breve parlamento en TVE, lo cual me parece rigurosamente

natural, pero aún así, me quedo con Murillo, que, al menos en lo sindical, no se equivoca y viene a ser

como un García Garres del laborismo organizado. La fauna política es asombrosa. Si miro a la derecha,

me entra ana risa enorme. De ser ciertos los indicativos biográficos que se otorgan a Felipe González,

encuentro en ellos cierto paralelismo con Monreal Luque. El señor Monreal se inició en una

centuria del Frente de Juventudes ("El Cid") y luego navego, por aguas ajenas a los canales de Alcalá, 44,

a través de todas tes vías político-administrativas del franquismo. Su crucero, como el de Felipe, fue de

rajo, pero más fulgurante, y tuvo en su momento, el filtro de algunas piedades más o menos científicas o

tecnológicas. En una criatura impulsada por Sitan Muñoz y tutelada por López Rodó. Ahora dice en

"Informaciones" que su presencia en el franquismo fue debido a su formación técnica "para hacer frente a

ciertos problemas específicos que en aquellos momentos se planteaban en d campo de la Hacienda".

Supongo que esa misma condición le llevó al Ministerio de Obras Públicas, nivel de dirección general, y

al Ministerio de Educación y Ciencia, nivel de Subsecretario. Tengo datos muy específicos de los

vehementes deseos que, en su día, mantuvo por arribar al Consejo Nacional en te tencha de tos "40 de

Ayete" y no sé si su presencia en Tabacalera, S.A. obedecerá a razones tecnocráticas o expiatorias.

Habrá que ordenar, con sistema y rigor de coleccionista, te extraordinaria variedad de especies humanas.

Son más atractivas y canosas que tes especies animales, a tes que tanto interés preste Félix Rodríguez de

la Fuente. Me asaltó ese deseo ¡cada cual tiene un hobby!, añado leí una afirmación de Monreal Luque:

"La salida de Federico Silva Muñoz de te UDE no representa nada cuantitativamente". Me quedé

perplejo, pensativo, porque Silva Muñoz, se mire por donde se mire, es un hombre de alta categoría

política, en cuya cartilla profesional puede sustituirse aquello de "se le supone" por el "acreditado", cosa

que, por d momento, no sé si podría hacerse con el señar Presidente de te Tabacalera; y desde luego,

imposible, todavía, con Felipe González, cuya travesía de lujo. Dios guarde muchos años, acaso culmine

pronto en tes inmediaciones del Palacio de la Moncloa.

Antonio IZQUIERDO

 

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